Vivencias parisinas en el año 1793

Personajes y episodios varios, conocidos y desconocidos, de ese gran escenario y panorámica de la Revolución Francesa en una grandiosa y voluminosa novela

SANTIAGO AIZARNA

Atreverse a estas alturas y en estos tiempos en los que las nuevas tecnologías parece que pudieran haber arrumbado (y hasta derrumbado) en buena parte ciertas antañonas costumbres lectoras con la extremada largura de una novela de casi seiscientas páginas, no me cabe duda de que es gran atrevimiento. Pero, también, un gran reto. Y, además, una prueba de supervivencia lectoral. Y, algo como un enjuague de recordación íntima de momentos sabrosos diríase que hasta en cierto modo robados, sisados a tiempos de estudios, muy solapadamente hurtados (quizás hasta por debajo de las sábanas) a las pesquisas familiares y al celo de los educadores (que hasta organizaban piras ejemplares que hasta pudieran ofrecerlas como acciones expiatorias a las divinidades antilectoras), que, como bien se sabe, fobias hay muchas y la de la quema de libros fue una actividad muy prodigada en determinados tiempos y colegios. Tiempos aquellos en los que, en nuestra más joven edad, sedientos de mundos, de gentes, de tipos, de acciones, de aventuras, gozábamos entre manos, entre caricias hasta íntimas y exquisitas en sumirnos en impresionantes cabalgadas por los anchurosos terrenos de los grandes folletinistas cuya nómina no es escasa ni mucho menos, y bien repartidos andan por el ancho mundo, que así fuimos leyendo a los Dumas, Balzac, Feval, Hugo, Dickens, etc.

A querer sumarnos a aquellos tiempos y costumbres nos aboca esta novela cuya autoría, bajo el seudónimo de Wu Ming, ha de repartirse, se nos dice, entre «un grupo de narradores italianos que trabajan de forma colectiva desde hace años» como desde la solapa de este libro se nos informa y se nos sigue informando que «en 1999, con el nombre de Luther Blissett, publicaron la novela' Q'. En 2003, ya con su nuevo nombre, publicaron '54', a la que han seguido 'Manituana', 'Altai' y ahora 'El Ejército de los Sonámbulos'», además de la antología de relatos 'Anatra all'arancia mecánica' y de algunos «objetos narrativos no identificados» ('Asee di guerra', 'Timira', 'Point Lenana'). También han escrito con el cineasta Guido Chiesa el guión de la película 'Lavorare con lentezza'. Además, varios miembros del colectivo han publicado diversas obras de manera individual.

La Revolución francesa, que tantos temas ha dado a todo tipo de historias y modos literarios, es el escenario elegido por este grupo de narradores para desarrollar un ámbito que, si es bien conocido por las muchas obras que sobre él se han escrito, parece que siempre pudiera dar muchas más. Un escenario para una obra de cinco actos, cuya obertura se da el 21 de enero de 1793 en París, «con unas gentes que se mueven a codazos y empujones, una muchedumbre de narices repugnantes que hasta podrían dar lugar y motivo para rebautizar la ciudad con el nombre de Nasonia, una ciudad que ha perdido el juicio, en un país, y un París a cuyo rey, sus intentos de fuga le habían despojado de su carácter sagrado». «Luis Capeto era un ciudadano de la república que había cometido una serie de crímenes y debía ser ajusticiado» y «en las calles reinaba un clima de desconcierto y de expectación».

Entre las muchas historias que en esos sus cinco actos se nos presentan, lo que destaca sobremanera y alienta y acucia nuestro interés de lectores es la profusa lista de personajes, algunos muy notorios aunque otros no tanto, que ascienden, asoman y descienden en sus dramáticos roles, de los que se cita en su contraportada a 'Orphée d'Amblanc', peculiar médico que en plena Revolución pone en práctica las enseñanzas de su maestro Mesmer, padre de la hipnosis moderna; 'Marie Noziére', que lucha por sacar adelante a su hijo y sueña con una vida nueva en la que haya igualdad entre los sexos; 'Leonida Modonesi', actor italiano admirador de Goldoni que ha llegado a la capital con el propósito de localizar a su ya anciano ídolo y acabará disfrazándose de Scaramouche y actuando entre el teatro y la vida real... Y en ese clima de incerteza surgen rumores de un creciente número de inexplicables casos de sonambulismo, víctimas de un extraño mal que les aniquila la conciencia. «D'Amblanc recibirá el encargo de investigar qué hay de cierto en esos rumores, porque se sospecha que los contrarrevolucionarios monárquicos pueden estar creando un ejército de sonámbulos».

Para mejor dar conocimiento de esos actores de un drama tan colosal, la novela se nos extiende en su acto quinto y último dándonos noticia de cómo acabaron «Los revolucionarios y el barrio de Saint-Antoine», Leonida Modonesi, Bernard el Rana, Claire Lacombe, Pauline Léon y Jean-Théophile Ledere, Marie Nozière , Bastien y Treignac , Armand Chauvelin, Franz Anton Mesmer, el marqués de Puységur, Philippe Pinel y Jean-Baptiste Pussin; el alienado recluido en Bicêtre con el nombre de 'Auguste Laplace'; Orphée d'Amblanc, Cécile Girard , Luis Carlos Capeto, delfín de Francia, el Ejército de los Sonámbulos y Scaramouche.

Uno que ha leído muchas historias reales sobre la Revolución Francesa y que pensaba que era difícil que le interesaran más episodio reconoce que, con esta voluminosa novela se ha encontrado con una muy gozosa lectura.

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