«El viaje de Elcano da pistas para encarar la globalización»

«El viaje de Elcano da pistas para encarar la globalización»

El historiador José Ángel Achón repasa hoy en San Telmo la que fue la «primera experiencia globalizadora»

BORJA OLAIZOLA SAN SEBASTIÁN.

Nadie pone en duda que la primera vuelta al mundo marcó un antes y un después en la concepción del planeta. La epopeya de Juan Sebastián Elcano y los 17 supervivientes que alcanzaron con él las costas andaluzas en 1522 después de una travesía de más de tres años lo cambió todo. Ni la política, ni la economía, ni la religión serían las mismas a partir de entonces. Es por ello que los historiadores han empezado a considerar desde hace unos años que aquel viaje fue el pistoletazo de salida del proceso de globalización. «Fue la primera vez que el ser humano tuvo que hacer frente a una concepción integral del globo terráqueo y por eso se puede decir que estamos ante la primera experiencia globalizadora», resume José Ángel Achón, doctor en Historia y catedrático de la Universidad de Deusto.

Achón hablará esta tarde (19:00 horas) en el Museo de San Telmo sobre 'La primera globalización' dentro del ciclo que la institución ha organizado en vísperas del quinto centenario del viaje de Elcano. «El punto de partida -indica el docente- es que el análisis de las transformaciones que se experimentaron a principios del siglo XVI como consecuencia de aquella primera globalización puede ayudarnos a hacer frente a la segunda globalización que estaríamos viviendo ahora».

Achón va algunas similitudes entre la época de Elcano y la de ahora. «Fue una época de expansión tecnológica como consecuencia de las innovaciones que se introdujeron, algo muy parecido a lo que ocurre hoy. La diferencia es que esas innovaciones se aplicaban antes al conocimiento de la naturaleza mientras que en nuestra civilización se aplican a cuestiones biológicas. De todas formas, en ambos casos se están produciendo transformaciones muy profundas y ver lo que pasó entonces nos puede dar pistas para afrontar el futuro».

Achón contempla otro paralelismo entre ambas épocas. «A principios del XVI Europa empezó a situarse en una posición de privilegio que derivó en una concepción eurocentrista del mundo, pero que curiosamente determinó al mismo tiempo una división del continente, hasta entonces unido por la cristiandad, en potencias colonizadoras. En la segunda globalización -continúa el profesor- está pasando lo contrario: Europa pierde peso, es la gente la que viene a Europa en vez de expandirse los europeos y hay un proceso de unión que contrasta con la antigua división».

El historiador cree que la lección a extraer de la comparación entre ambas épocas es que las transformaciones van más allá de lo puramente tecnológico. «Hay una reflexión pendiente sobre la adaptación a los avances tecnológicos», insiste.

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