Los vestidos del Orfeón lucen en el Metropolitan de Nueva York

Los vestidos del Orfeón lucen en el Metropolitan de Nueva York

Veinte túnicas blancas forman parte de la exposición anual del Instituto del Vestido del MET

ITZIAR ALTUNA

Es una de las citas más mediáticas en el mundo de la moda. Vestidos como divinidades, ángeles, vírgenes, sacerdotes y obispos, famosos y artistas como Rihanna, Sarah Jessica Parker, Blake Lively, Donatella Versace o Madonna entre otros, desfilaron hace unos días por la alfombra roja de la gala MET 2018. El Instituto del Vestido del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York inauguró su exposición de moda anual y lo hacía con un acto benéfico en el que cada invitado desembolsó 30.000 dólares para tener derecho a un asiento.

Para el imaginario de los espectadores y revistas especializadas quedarán, un año más, los diseños elegidos por los artistas que acudieron a la gala, siguiendo el código de vestimenta que marcaba la temática de la exposición, que este año gira en torno a los trajes litúrgicos y su relación con la moda. Pocos se imaginarán sin embargo, que un vestido tan familiar para muchos guipuzcoanos como es la túnica blanca que lucen las componentes del Orfeón Donostiarra, también ocupa un lugar destacado en esta exposición que se acaba de inaugurar en el Metropolitan de Nueva York.

El Instituto del Vestido solicitó las túnicas en octubre y ha gestionado todo el traslado

¿Pero cómo han llegado los vestidos el Orfeón Donostiarra al MET junto con otras vestimentas y accesorios papales de la sacristía de la Capilla Sixtina?. La historia de este viaje arrancó en octubre, con una solicitud que se recibió en el correo electrónico del Orfeón, tal y como lo cuenta Sonia Esturo, secretaria general de la entidad. «Fue una solicitud muy concisa y sorprendente, por eso les pedimos que aportarán más detalles». Días después llegaría otro correo, en el que explicaban el tema central de la exposición que se estaba organizando para este año -centrada en las vestimentas litúrgicas-, y el deseo de contar con los vestidos que Cristóbal Balenciaga - «devoto católico», remarcaban en el escrito-, había diseñado para el Orfeón. «Nos encantaría ver la posibilidad de tomar prestado un grupo de túnicas corales que diseñó para el Orfeón Donostiarra para su instalación en nuestras galerías de arte medieval en el edificio principal del museo en la Quinta Avenida», se detallaba en la misiva.

Las 'orfeonistas', en el coro de la galería de Arte Medieval del MET. :: © The Metropolitan Museum of Art
Las 'orfeonistas', en el coro de la galería de Arte Medieval del MET. :: © The Metropolitan Museum of Art

Una vez superada la sorpresa inicial, los responsables del Orfeón decidieron aceptar la propuesta de cesión. «Nos pareció que era una bonita oportunidad que teníamos que aprovechar para dar a conocer el nombre de la entidad fuera de nuestra fronteras». Remitieron al MET toda la información sobre los vestidos que han utilizado sus cantantes desde 1945. La primera túnica fue confeccionada por las modistas que cantaban en el Orfeón y trabajaban en el taller de Cristóbal Balenciaga, quien les diseñó un patrón especial. Casi veinte años más tarde, en 1964, se sustituyó por otro más minimalista, también diseñado por el modisto de Getaria, que se utilizó hasta el año 2.000, cuando se realizó una nueva edición con un tejido distinto. «Desgraciadamente, no se conserva ninguna unidad del primer vestido, pero sí del segundo». Así se lo hicieron saber a los responsables del MET, y acordaron mandar una veintena de túnicas de la segunda 'versión'.

Es el segundo modelo que diseñó Balenciaga, ya que no se conserva ninguna pieza de la primera versión

Entonces comenzó la tarea de elegir los vestidos, que se guardaban en la sede del Orfeón. «Había unos sesenta trajes, que han sido utilizados durante más de treinta años, y no todos se han mantenido muy bien», admite Sonia Esturo. Tras seleccionar los que mejor estado presentaban, se enviaron a la lavandería para su puesta a punto.

Y aquí terminó la tarea de los gestores del Orfeón Donostiarra, porque todas las gestiones relativas al traslado de las túnicas hasta Nueva York -transporte, seguros y aduana- se llevaron a cabo desde el Metropolitan. «Hemos mantenido una relación muy fluida durante estos meses y ellos se han encargado de todas las gestiones burocráticas». El 4 de abril, una empresa de transporte especializada en obras de arte embaló los vestidos, cada uno en una caja, para trasladarlos primero a Madrid y luego a Nueva York.

Error con la lazada

La exposición 'Cuerpos Celestiales: la Moda y la Imaginación Católica' explora la relación entre moda y religión en lo que respecta al catolicismo, una relación que ha producido algunas de las creaciones más ingeniosas y elegantes de la historia de la moda, tal y como señalan los responsable del Instituto del Vestido del Museo Metropolitano. En la muestra se incluyen vestimentas eclesiásticas y accesorios del Vaticano que nunca antes se habían exhibido, así como diseños inspirados en fuentes celestiales. Y es en este contexto donde se entiende la presencia de los uniformes femeninos del Orfeón, que se han colocada en una de las galerías del Met para el arte medieval, en concreto en el coro de la Catedral de Valladolid que se ha reproducido a través de una pantalla.

Ningún representante del coro ha viajado a Nueva York para ver cómo se han integrado los vestidos en el conjunto de la exposición. Por eso la sorpresa fue mayúscula cuando en un vídeo vieron que los trajes no se habían 'montado' bien. «El lazo tan característico de nuestras túnicas, que se ata en la parte delantera, lo habían colocado en la espalda», explica Sonia Esturo. «Les avisamos del error e incluso les mandamos un video en el que les explicábamos cómo hacer la lazada. Nos aseguraron que lo iban a corregir, y así ha sido». A los pocos días, el 'error' ya había sido subsanado.

A pesar de este «pequeño malentendido», en el Orfeón se muestran «muy contentos» con la experiencia. «Es la primera vez que nuestros trajes se exhiben. Es algo muy bonito y curioso el poder participar en una exposición que tiene tanta difusión». Además, en el catálogo de la muestra también se incluirán las fotografías y la información sobre los vestidos que han lucido las componentes del coro a lo largo de su historia. Unos vestidos que emprenderán el viaje de vuelta a San Sebastián una vez que concluya la exposición, el 8 de octubre.

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