«Las verdades no dichas a tiempo hacen que una relación no se recomponga»

El escritor con su nueva novela, publicada medio año después de la versión original en euskera. / SÁNCHEZ
El escritor con su nueva novela, publicada medio año después de la versión original en euskera. / SÁNCHEZ

Erein publica la traducción al castellano de 'Horma', de Anjel Lertxundi, novela protagonizada por un traductor más dado a la cavilación que a la acción

FELIX IBARGUTXI SAN SEBASTIÁN.

Anjel Lertxundi (Orio, 1948) ha publicado 'Este muro de hielo' (Edit. Erein) dos años después de su última novela, 'Tú'. En este caso, el protagonista de la novela es un traductor que tiene a su madre ya muy enferma de alzhéimer. Ciertos episodios de la infancia se enredan en su mente en el momento en que se dispone a iniciar una relación de pareja con Marta, una enfermera más joven y de carácter más expansivo. El traductor quiere saber por qué su padre se enfadaba en tantas ocasiones con su madre, pero ésta ya no está en condiciones de revelarle ese secreto de familia, dado que su mente está completamente deteriorada. 'Este muro de hielo' es la traducción al castellano del libro original en euskera, que se titulaba 'Horma' y vio la luz a fines del año pasado.

Fidel, el traductor y principal protagonista de la narración, decide, animado por Marta, comenzar a escribir una novela sobre un personaje que existió en la realidad: Ignacia Zabalo, la hermana de 'Txiki' Zabalo, que también trabajó como dibujante e ilustradora, y que falleció en un bombardeo en Barcelona en la Guerra Civil. Fidel acomete esta tarea después de oír a su pareja que el oficio de traductor es algo gris y que, el de escritor, en cambio, ofrece prestigio.

Tal como dijo el editor Inazio Mujika Iraola en la presentación de ayer, «esta novela habla de la comunicación y la incomunicación, va de relaciones humanas, de relaciones intergeneracionales entre padres e hijos, de relaciones de pareja, y también de escritura y traducción».

«Quiero hurgar en lo que nunca nos hemos contado, incluso como país»

La novela ha sido traducida al castellano por Jorge Giménez Bech, el 'traductor de cabecera' de Lertxundi, dado que comenzó con 'Otto Pe-tte' hace veinticinco años y desde entonces se ha encargado de todas las traducción es al castellano. Esa primera traducción se publicó con el título de 'Las últimas sombras'.

Para el traductor Giménez Bech, «el término que mejor define el perfil del protagonista es el de hijo. Fidel es un ser dubitativo, inseguro, crítico. Mayor dado a pensar que a hacer, a vivir. Prefiere cavilar».

Un padre violento

Lertxundi opina que en la biografía de Fidel son claves los recuerdos de su niñez, de cuando observaba «una tragedia que está a punto de estallar», porque el padre, de carácter violento, nunca paraba de reprochar cosas a la madre.

El protagonista, Fidel, no sabe manejar las relaciones. «Ese hijo que ahora recrimina a su madre enferma de alzhéimer el silencio en torno a la relación conflictiva con su esposo, tampoco sabe ahora tratar a su pareja. Posee una casa llena de luz, contrapunto de aquella de sus padres, llena de objetos, oscura y abigarrada, pero en el fondo es una casa también oscura», prosiguió ayer Lertxundi. Fidel trata de reconciliarse con su madre a base de leerle los textos que está escribiendo, porque piensa que una persona que ha perdido la memoria sigue siendo persona. «Y, paradójicamente, este libro es la primera novela del traductor».

Lertxundi piensa que «el meollo de esta novela es la percepción que tengo de que existe una realidad de la que nunca hablamos. En nuestros ámbitos más cercanos -la familia, la cuadrilla...- existen secretos, verdades no dichas a tiempo, que nunca logran acomodo y que hacen que una relación no se recomponga nunca más. Quiero hurgar en lo que nunca nos hemos contado, incluso como país».

«¿Por qué escogiste como protagonista a un traductor?», preguntó ayer Giménez a Lertxundi. «Me imagino que mucho tiene que ver el hecho de que entonces acababa de traducir una colección de poemas de Montale. El de la traducción es un tema que siempre me ha interesado mucho. Me preocupa la poca repercusión social de la traducción literaria, sigue siendo la pariente pobre de la familia literaria. Y también escogí a un traductor porque ese oficio tiene que ver con la comunicación. Ya en mi primer libro 'Hunik arrats artean', que lo escribí con 21 años, mostraba personajes que tenían problemas de comunicación. Fidel es muy débil, no sabe comunicarse, y precisamente la persona que le va a desvelar el secreto de sus padres es una persona ciega».

Lertxundi habló también de la protagonista femenina de la novela, Marta: «Quiero pensar que está desapareciendo la figura de la mujer que siente culpabilidad por no haberse plegado a los deseos y caprichos del marido. Afortunadamente, creo que las cosas no son ya así, que no son como yo las percibía de niño y de joven».

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