El valor patrimonial de Balenciaga

El sábado se inaugura una nueva exposición que incide en su legado, diseñada en colaboración con la prestigiosa comisaria Judith Clark

Vestido globo en tafetán de seda rojo (restaurado para esta exposición), abrigo de noche en gazar verde, y dos uniformes para azafatas de Air France. / Museo Balenciaga y Lusa
ITZIAR ALTUNA

En el Museo Balenciaga de Getaria se trabaja a contra reloj estos días en la puesta a punto de la próxima exposición que abrirá sus puertas este sábado. El centro lleva cerrado al público más de un mes para preparar la muestra que acogerá unas 80 piezas de indumentaria, que ya empiezan a ser colocadas con sumo cuidado sobre los maniquíes, y que permanecerán protegidos con tela de plástico tyvek hasta el día de la inauguración . ‘Cristóbal Balenciaga, moda y patrimonio’ nace con la vocación de convertirse en una oportunidad para reflexionar sobre el valor patrimonial de la obra del modisto en el cincuenta aniversario del cierre de sus salones y sus talleres de San Sebastián, Madrid, Barcelona y París en 1968.

Fue a partir de entonces cuando las creaciones de Balenciaga dejaron de transitar las calles y salones, para poblar los archivos, las galerías y los museos. La exposición mostrará ambas facetas, es decir, por una parte se podrán contemplar las obras que creó el autor a lo largo de su carrera, en un recorrido diacrónico que presentará la evolución de su obra en sus sucesivas etapas. Pero por otra parte, habrá referencias a otras exposiciones que se diseñaron para mostrar su legado, y que ayudarán a entender y conocer en profundidad el patrimonio generado por el maestro de la alta costura.

30 piezas nunca expuestas

‘Cristóbal Balenciaga, moda y patrimonio’ ha sido producida en colaboración con Judith Clark, reconocida comisaria y creadora de exposiciones, quien se ha encargado del diseño conceptual y expositivo de la muestra. Clark es profesora de Moda y Museología en el London College of Fashion y responsable del master sobre Comisariado de Moda. Su amplia experiencia como expositora -ha comisariado más de 40 muestras de moda- la convierten en una de las referentes en este ámbito, que ha conseguido elevarla a la categoría de arte. Los responsables del museo no quieren adelantar cómo será la puesta en escena del proyecto que han compartido con ella, aunque sí adelantan que habrá «sorpresas» y que el visitante se encontrará con un espacio expositivo distinto al de hasta ahora.

La muestra ocupará 900 metros cuadrados del edificio y contará con unas 80 piezas de indumentaria, complementos y documentación, que han sido seleccionadas por el responsable del área de Colecciones del museo, Igor Uría. La mayoría pertenecen a los fondos del museo, que guarda en sus almacenes más de 3.250 piezas creadas por el modisto. Una cifra que continúa aumentando gracias a las donaciones y depósitos que se siguen recibiendo. 30 de las piezas que se mostrarán a partir del sábado no se habían expuesto en el museo con anterioridad, y cuatro han sido prestadas por los Archives Balenciaga de París.

A la complicada tarea de selección se ha sumado el trabajo de restauración, ya que cinco de los trajes que se expondrán han tenido que pasar por un delicado proceso de restauración. Es el caso de un vestido de noche de tafetán de seda rojo abullonado, de 1952, que presentaba rasgaduras en su parte superior, y que han sido «consolidados» con un material idéntico al del vestido original. Una tarea que se realiza con sumo cuidado, para el que se utilizan aguja e hilos quirúrgicos, siempre manteniendo el patrón original.

Azafatas con el uniforme de Air France y abajo, el maestro trabajando junto a una modelo. / Museo Balenciaga

A través del material expuesto, el espectador podrá seguir, de forma cronológica, el trabajo realizado por el modisto getariarra. Desde un vestido que le hizo a una prima suya en 1912, hasta el uniforme que diseñó en 1968 para las azafatas de la línea aérea Air France. Un recorrido en el que se irá viendo y explicando las innovaciones que fue introduciendo Balenciaga, sus nuevas siluetas en el vestir y junto a ellas, los nuevos idearios de los femenino, y que permitirán entender la evolución de su trabajo. Casi todas las piezas se expondrán en vitrinas, para asegurar su mantenimiento, aunque habrá unas pocas que se podrán ver más de cerca, lo que obligará a mantener la sala a una temperatura constante de 18 grados.

Junto a los vestidos y accesorios también se mostrarán otros recursos como documentación, imágenes, objetos, patrones y tejidos que conectarán al visitante con el contexto vital y profesional de Balenciaga. La tecnología también tendrá su protagonismo en la exposición. Algunas de las piezas se han digitalizado, lo que permitirá observarlos al detalle con una visión de 360º. Habrá infografías sobre su construcción técnica y una aplicación para móviles que propondrá diversos recorridos temáticos al espectador.

El legado expositivo

La muestra ‘Cristóbal Balenciaga, moda y patrimonio’ también hará referencia a otras exposiciones que se han dedicado a la obra del modisto. Tras el cierre de sus negocios en 1968, empezaron a formarse las primeras colecciones privadas y a organizarse numerosas exposiciones. La primera de ellas, en el museo Bellerive de Zurich en 1970. Un año después de su muerte, en 1973, la editora de moda Diana Vreeland le dedicó una gran retrospectiva en el Metropolitan de Nueva York, y el Palacio de Bellas Artes de Madrid organizó la primera muestra sobre su obra en España en 1974.

Un momento del montaje de la muestra, con las piezas cubiertas y protegidas.
Un momento del montaje de la muestra, con las piezas cubiertas y protegidas. / Lusa

Desde entonces han sido muchas las exposiciones programadas en torno al trabajo del modisto - las últimas en 2017 en París y Londres- y el Museo Balenciaga persigue dar a conocer también esta vertiente patrimonial a través de esta última exposición, así como plantear una reflexión sobre su vigencia actual, y su legado.

«¿Qué es lo que aporta Balenciaga? ¿Qué lo distingue? ¿Por qué consideramos su obra patrimonio? Creemos que estas son las preguntas a las que el Museo Cristóbal Balenciaga debe aspirar a responder a través de su área expositiva, y por eso nos planteamos que esta exposición pueda funcionar como un espacio de referencia y contexto de cualquier otra exposición/colección de Balenciaga ajena al museo», señala su directora, Miren Vives.

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