La txapela de Forges

Miguel Delibes de Castro, Shole Martín, Forges y Araujo en la sociedad Gure Kaiola de Tolosa./DV
Miguel Delibes de Castro, Shole Martín, Forges y Araujo en la sociedad Gure Kaiola de Tolosa. / DV

Su mujer es de Hernani, él era del Ahletic y fue un clásico de Tolosa. Los amigos guipuzcoanos del humorista le recuerdan

MITXEL EZQUIAGASAN SEBASTIÁN.

«Era un hombre generoso, humilde y dialogante que siempre se esforzó en entender a los vascos... aunque muchas veces ni nosotros mismos somos capaces de entendernos». Shole Martín aún se emociona al recordar a su amigo Forges, y más cuando enseña uno de los dibujos que le dedicó el humorista, un dantzari al que se le escapa la zapatilla por la energía que imprime a su aurresku.

Shole Martín es fundadora y responsable de ese clásico del medio ambiente que son las jornadas de la naturaleza de Tolosa, un evento que enganchó a Forges y con el que colaboró reiteradamente casi hasta el final. Fue otro de los lazos con Gipuzkoa y el País Vasco del dibujante fallecido esta semana a los 76 años. Aunque la mayor conexión era su propia esposa, Pilar Garrido. Profesora durante décadas del Colegio Estudio de Madrid, autora de dos libros sobre la posguerra que escribió cumplidos ya los 70 años, Pilar nació en el pueblo cordobés de Espejo, pero creció en Hernani y su 'guipuzcoanismo' dio pie a alguno de los chistes de Antonio Fraguas, como el que reproducimos en esta página: Forges, entusiasta seguidor del Athletic de Bilbao, se autorretrata como hincha rojiblanco pero marcado de cerca por su esposa, 'giputxi' y txuri urdin.

En la cabina del Festival

El gran cronista del último medio siglo de España presumía precisamente de su mezcla de orígenes, hijo de gallego y de barcelonesa de origen donostiarra. «Aquí se sentía como en casa», recordaba estos días otro de sus amigos tolosarras, el pastelero Rafa Gorrotxategi, que puede presumir también de unos cuantos dibujos dedicados por el creador fallecido.

«Transmitía buen rollo desde el mismo momento en que se te acercaba», recuerda el cocinero, escritor y 'showman' de los fogones David de Jorge. «Tuve la suerte de recibir de sus manos en el año 2010 el premio Blasillo, que se concede en el congreso de periodismo digital de Huesca», rememora David. «Luego comimos todos juntos y me regaló un dibujo estupendo con una broma sobre mi gorro de cocinero y el de Juan Mari Arzak». El chef y cronista de DV recuerda que Forges «sabía de todo, pero lo notabas no porque presumiera, sino por la naturalidad de la conversación. Y hablamos mucho de Urdaneta, el navegante, no me digas por qué».

Estaba orgulloso de Sorkunde, el personaje que creó para conseguir la igualdad de la mujer

Muchos tienen su anécdota. Forges trabajó durante años en Televisión Española, publicó numerosos libros y realizó también varias películas. Una de ellas, 'País S.A.', fue estrenada precisamente en el Festival de Cine de San Sebastián. El periodista Pedro Gabilondo, subdirector de El Diario Vasco durante años, recuerda que en aquel 1975coordinaba los debates del certamen en el Miramar. «Comenzó la proyección y a Forges no le gustó cómo se estaba haciendo. Paró la sesión, subió a la cabina y mejoró las condiciones. Su trabajo en TVE, según nos explicó, le había permitido aprender de la materia». En Televisión Española Antonio Fraguas fue mezclador, jefe de Estudio y responsable del telecine que permitía emitir las películas.

«Hacía de todo y casi bien», recuerda otro vasco, José María Iñigo, que compartió con Forges años de experiencia en la tele pública y también la época más reciente, en el programa de Radio Nacional de España 'No es un día cualquiera', bajo las órdenes de Pepa Fernández.

En ese programa participa también el naturalista Joaquín Araujo, responsable de la historia de amor entre Antonio Fraguas y Tolosa. Lo recuerda Shole Martín. «Araujo fue uno de los grandes colaboradores de nuestras jornadas de la naturaleza Zumardi desde el principio. En 2006 nos propuso invitar a Forges y nos pareció estupendo, claro. Antonio era un señor, en toda la extensión de la palabra, y se implicó a fondo. Más aún, fue en Tolosa donde inventó el género de la 'conferencia dibujada', que luego llevó a otros sitios. Lo hizo con el propio Araujo, bajo el lema 'el ambiente siempre está en medio'. Joaquín hablaba y mientras tanto Forges dibujaba ante el público».

La tele arreglada de Franco

En el año 2014 Forges protagonizó en el Aquarium donostiarra, también de la mano de los amigos de Naturaldia de Tolosa, la 'conferencia soñada' por Shole Martín: el humorista, Araujo y el especialista en medio ambiente Miguel Delibes de Castro, los tres juntos. Luego posaron, cada uno con su txapela. «Fue una maravilla, como las cenas que vivimos con él en nuestra sociedades gastronómicas, a las que siempre dedicaba también un dibujo». Forges hizo carteles y la portada del libro conmemorativo del evento nacido en Tolosa. «Siempre colaboraba con generosidad y siempre nos remarcaba su interés por lo que sucedía en el País Vasco».

Fue creador de Sorkunde, el personaje de Emakunde que vigilaba con humor la aplicación de las políticas de igualdad en el País Vasco. En una de las viñetas un hombre anuncia que esa noche hace él la cena. Y para empezar, pregunta a su mujer dónde esta la cocina de casa. El humorista se sentía feliz por el eco de estas campañas, que luego fueron exportadas a comunidades como Madrid. «Fue pionero en la defensa de los derechos de la mujer, y de los refugiados, y de tantas otras causas», remarca Shole Martín.

El Diario Vasco publicó durante años la viñeta diaria de Forges, un humorista que ofreció muchas charlas en Donostia y compaginaba los dibujos «para todos» con los gestos para sus amigos, como la viñeta que dedicó a Josean Urbieta («el rey de la piragua», según escribió, aunque lo de Josean eran más los botes y txalupas) el recordado cámara de ETB fallecido hace unos años.

Shole Martín: «En Tolosa, con Araujo, inventó el género de la entrevista dibujada»

En una de sus charlas donostiarras recordó Forges una vez más la anécdota de «cuando hizo trabajar al Caudillo». «Era técnico de TVE y me enviaron a El Pardo para arreglar la tele de Franco. Mientras lo hacía le pedí que cambiara de sitio unos papeles que me estorbaban. ¡Hice trabajar a Franco y encima para mí! Es una vieja anécdota que me piden contar muchas veces, así que siento repetirme si alguno ya la conoce», se disculpó el humorista.

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