Iñaki Gabilondo: «El silencio será uno de los hallazgos del futuro»

Iñaki Gabilondo ha sido, y sigue siendo, unareferencia para generaciones de periodistas, incluyendo los más jóvenes. / R. C.
Iñaki Gabilondo ha sido, y sigue siendo, unareferencia para generaciones de periodistas, incluyendo los más jóvenes. / R. C.

Iñaki Gabilondo vuelve a viajar al año 2050 en 'Cuando ya no esté', el programa de reportajes de #0. «La Transición se acabó hace mucho, pero estuvo muy bien»

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

Aunque suene macabro, la curiosidad innata de Iñaki Gabilondo (San Sebastián, 1942) le lleva a contar historias que posiblemente él mismo no vea con sus propios ojos. No lo decimos nosotros, lo dice el título de su programa, 'Cuando ya no esté', el formato de reportajes del canal #0 de Movistar+ que estrena su tercera temporada el próximo jueves (a partir de las 22.00 horas) y que intenta, por medio de entrevistas con científicos, médicos y humanistas, atisbar cómo será el mundo en el año 2050.

- Nunca había tenido la oportunidad de hablar con alguien que viene del futuro. ¿Nos trae esperanza o miedo?

- Esperanza. Lo que pasa es que tengo una doble mirada, la ciencia y la tecnología me vuelven optimista respecto al futuro, pero al mismo tiempo a los expertos les inquieta lo lento que va el hombre en la solución de sus problemas políticos y sociales. Es como ir en un carro con dos caballos, uno va lento y el otro rapidísimo.

- Los políticos son cortoplacistas, solo miran las próximas elecciones.

- Ese es uno de los problemas que tiene la política. El fin del mundo es la próxima cita electoral, siempre se anda en apuros. En España la investigación está siendo desatendida porque sus frutos nunca caen dentro de ese plazo.

- ¿Qué le ha llamado la atención de este viaje?

- Me ha impresionado mucho la manipulación genética como algo ya evidente, no del futuro. Darwin ya no es la única forma de la evolución de la especie, también puede ser alterada por los hombres. Ahora hay que ver cómo la utilizamos, si bien o mal. Todo va a una gran velocidad, en cinco años no conoceremos prácticamente nuestro pasado.

- Hemos cartografiado la superficie de la Luna, pero los océanos son un misterio.

- Es así. A nuestro planeta le llamamos Tierra, pero deberíamos llamarlo Agua. Es sorprendente que este particular globo terráqueo tan lleno de agua esconda tantos misterios que no hayamos podido descifrar y sin embargo hayamos avanzado tanto en la exploración espacial. Los expertos que he entrevistado insisten en que lo más sorprendente que está por llegar todavía no se puede contar.

«En política siempre se anda con apuros; la próxima cita electoral es el fin del mundo»

- También se pregunta cosas más mundanas, como el futuro del periodismo.

- El periodismo va a seguir existiendo, eso seguro. Lo que no va a existir es con la actual estructura, con los actuales formatos. De hecho, ahora solo vemos cómo tiemblan las estructuras, por eso no nos damos cuenta de las centenares de iniciativas periodísticas que no se desarrollan en los canales tradicionales. Ramón Lobo dice que no ha habido mejor época para dedicarse al periodismo, ni peor época para vivir de él.

- Si usted tuviera 18 años, ¿preferiría estudiar ingeniería?

- No, porque la tecnología no se termina nunca de aprender. Es lo que más me llama la atención de la gente más joven, se cree que por estudiar una tecnología siempre la va a dominar, cuando dentro de cinco años seguramente quede desfasada. No se trata de enamorarse de la coyuntura tecnológica actual, sino de la idea de que hay que vivir en una constante transformación.

- En el periodismo, en cambio, ¿mejor volver a los valores del pasado?

- O al menos no creer que no importan, que todas las respuestas están en la fascinación por las nuevas tecnologías. Martin Baron, director del 'Washington Post', me decía que era fundamental adaptarse a los cambios pero sin perder la credibilidad, que no se pierda ese valor.

Música y 'millennials'

- Para no aburrir a los lectores con tanto periodismo, ¿qué tal es la música de 2050?

- ¡Claro! (risas). Hace unos años la música no ocupaba el espacio que ahora ocupa, tú podías ir a conciertos, pero ahora estamos rodeados de ella. Es curioso, el futuro de la música clásica está en China, donde ahora mismo hay 50 millones de niños aprendiendo a tocar el piano. Pero a lo mejor, uno de los hallazgos que haremos será el redescubrimiento del silencio.

- Los llamados 'millennials' van a ser los protagonistas de ese futuro...

- Han pasado de creerse que lo tenían todo resuelto a ver cómo se les venía el mundo encima en muy poco tiempo. Son la gente a la que hay que escuchar, han vivido un 'shock' brutal y están peleando de verdad.

- Si hubiera grabado este programa en 1993, hace 25 años, ¿habría dedicado un espacio a una posible España sin ETA, o sin terrorismo?

- Hubiera sido hablar de ciencia ficción hablar del matrimonio entre homosexuales o de la fecundación in vitro. Pero sí, hubiéramos especulado como un sueño maravilloso con el final de ETA. El día que anunciaron su disolución pasó desapercibido porque realmente se había acabado antes. Lo que han estado haciendo durante estos años es fingir que seguían para poder negociar con un armisticio. Yo lo celebro si eso les hace ilusión, pero no van a pretender que me crea que es un acuerdo de paz porque hayan decidido dejar las armas en vez de porque les hayamos derrotado.

- ¿Damos por cerrada la Transición?

- Ya se acabó hace mucho. En todo caso, si alguien cree que sigue viva solo tiene que ver los sondeos electorales. Aun así, no se puede construir el futuro denostando a la Transición, te lo digo en serio, estuvo muy bien.

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