Shakespeare con moteros

Tipos duros que conducen Harleys y se dejan guiar por el odio y la venganza forman un club que impone su ley en un pequeño pueblo en el norte de California

MIKEL LABASTIDA

En el primer capítulo de 'Hijos de la anarquía' vemos cómo los miembros de un club de motoristas se toman la justicia por su mano después de que les desvalijen su almacén ilegal de armas. También presenciamos a una joven embarazada adicta a las drogas poniendo en riesgo la vida del niño que gesta. Así comienza uno de los títulos más crudos de cuantos la televisión americana ha estrenado en este siglo. Posiblemente su violencia y una buena dosis de prejuicios han impedido que muchos espectadores se acercaran a ella. Nunca es tarde si la serie es buena.

No obstante en su país de origen, Estados Unidos, logró una recepción estupenda, que luego es verdad que no se ha trasladado de igual modo a otras partes del mundo. Cada temporada fue superando en términos de audiencia a la anterior. Y no hubo pocas. La cadena FX la estrenó en el año 2008 y se mantuvo en emisión hasta 2014, con un total de siete temporadas y 92 capítulos. Para este canal ha sido uno de los productos con mayor éxito de su parrilla, por lo que se empeñó en mantenerla en antena el mayor tiempo posible. Y la producción aguantó el tipo sin desvirtuarse ni desgastarse demasiado -algo que sí les pasó a otras coetáneas-.

Mucho ruido, pocos escrúpulos y tipos duros. ¿Es ese el mejor resumen de 'Hijos de la anarquía'? No, pero es el envoltorio de una ficción que se dedicó a retratar los malos caminos a los que conducen el odio y algunas decisiones poco afortunadas.

Ambientada en la localidad ficticia de Charming, situada en el norte de California, la trama gira en torno -al menos al principio- a Jackson 'Jax' Teller, un hombre que pertenece a la banda de moteros Sons of Anarchy Motorcycle Club Redwood Original (SAMCRO), formada por antiguos veteranos de la guerra de Vietnam que se dedican a trapichear con todo, especialmente con armas que suministran a organizaciones rivales.

Triángulo peligroso

Charlie Hunnam asumió el papel protagonista. Antes lo habíamos visto en películas como 'Cold Mountain', 'Hijos de los hombres' o 'Titanes del Pacífico' y en propuestas televisivas como 'Queer as folk'. El propio intérprete definió esta serie como una especie de «triángulo que evoca a Shakespeare en 'Macbeth' o 'Hamlet'». Los otros vértices, además de él, serían, Clay (Ron Perlman), también líder de la banda, y la madre de Jax, esposa de Clay y antigua mujer de John Teller (Katey Sagal), el difunto padre de Jax, que como un fantasma está presente en la ficción. «Yo creo que el club funciona como un reino. El rey muere (John Teller), el hermano del rey (Clay) se casa con la reina (Gemma) y el heredero del trono es su hijastro (Jax)», apuntó Perlman. La muerte del progenitor es una de las claves del argumento cuando la producción se inicia.

Luego avanza, se enreda. La banda envejece, crece. Sus intenciones cambian. Es un periplo existencial, que parte de un grupo de criminales que actúan con cierto idealismo (protege al resto de la población de las amenazas externas), pero este va desapareciendo poco a poco. Sus enfrentamientos, las cotas de poder, los desengaños les conducirán por terrenos diversos.

Uno de los aciertos de la serie es la combinación proporcionada entre las historias del clan de los Hijos de la Anarquía (con su modus operandi y su rivalidad con bandas enemigas como Los Mayas) y las vidas personales de los moteros, continuamente amenazadas y cuestionadas.

Y merece la pena prestar atención a los pequeños detalles que van más allá de la velocidad y las peleas: esa relación de amor con sus motos Harley, ese sello identificativo en sus pieles -el tatuaje en la espalda del icono del club, la muerte con una guadaña ensangrentada y un fusil-, algunos diálogos plagados de referencias literarias... Eso diferencia a 'Hijos de la anarquía' y la lleva mucho más allá de cualquier producción de acción.

El creador

Su autor, Kurt Sutter, empezó como guionista de otra serie estupenda y no suficientemente reivindicada, 'The Shield', que guarda mucha relación con esta. En ambas tuvo hasta pequeños papeles. Creía en su proyecto, nunca le pesaron las críticas y fue atrevido a la hora de tomar decisiones sobre los personajes principales, la manera en que actuaban y las consecuencias de sus actos. Mucho se ha hablado después sobre la posibilidad de sacar adelante un 'spin off' basado en algunos roles, pero no han logrado armarse y tomar consistencia.

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