La mili de Paula Echevarría

Paula Echevarría y sus compañeros de reparto masculinos, en la base madrileña del Ejército durante su preparación. / TELECINCO
Paula Echevarría y sus compañeros de reparto masculinos, en la base madrileña del Ejército durante su preparación. / TELECINCO

La asturiana se entrena en la base de Paracaidistas de Paracuellos junto a Rodolfo Sancho y Carles Francino, entre otros, para el rodaje de 'Los Nuestros 2' (Telecinco)

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

«Creía que iban a ser más estirados, pero le están poniendo mucho interés». El cabo Jesús -prefiere no darnos su apellido- de la Brigada Almogávares VI de Paracaidistas del Ejército, con base en Paracuellos (Madrid), tiene estos días unos reclutas muy especiales en su compañía. Son Paula Echevarría, Rodolfo Sancho, Joel Bosqued o Carles Francino, entre otros actores, que preparan allí su entrenamiento militar para hacer más creíble el rodaje de 'Los Nuestros 2', la segunda parte de la serie bélica de Telecinco. En esta ocasión, la trama se desarrolla en Siria, durante una operación de rescate de civiles que tiene secuestrados el Estado Islámico.

«Lo primero que les enseñamos es a ponerse bien el uniforme. Cada unidad mantiene unas tradiciones y nosotros tenemos hasta una forma determinada de ponernos la boina. No basta con ser paracaidista, también hay que parecerlo. Se nota que son actores porque ya copian hasta nuestros gestos», añade el sargento primero Bruno, que cuenta con experiencia en Irak, Kosovo, Afganistán y otros destinos internacionales. Pero este reto tampoco será fácil para él: en una semana, debe convertir a un grupo de actores sin experiencia militar en una brigada capaz de moverse en formación táctica, cambiar de cargador en un solo movimiento o, al menos, disparar sin cerrar los ojos.

La actriz Paula Echevarría, que ha sellado un contrato de larga duración con Mediaset y firmado «la paz» con los programas del corazón de la cadena, ya se ha probado incluso con armas de fuego. Ella da vida a la sargento Marina Ibáñez, una mujer tenaz con una brillante carrera en el Ejército. «De momento, está siendo divertido y curioso, un reto personal y profesional más, aunque todavía estamos reconociendo el uniforme y el material que tenemos que tener entre manos. He disparado con fusil de asalto y con pistola y, sorprendentemente, tengo bastante buena puntería. No te creas que estamos de vacaciones», confiesa.

- ¿Cómo lleva la disciplina militar?

- Se toman esto muy en serio, también de puertas para dentro. El concepto que yo tenía del Ejército no era este; ahora he conocido la parte más personal, su entrega y disciplina.

En eso comparte opinión con su compañero Rodolfo Sancho, que en su caso no interpreta a un militar, sino a un agente del CNI. «Algo que ha ocurrido en España mucho es que el concepto del uniforme ha estado muy tocado por varios motivos. Hoy en día ha cambiado mucho la cosa, los militares son gente democrática, muy profesional. Ni sabemos lo que hacen por nosotros», reconoce el actor.

Munición infinita

El entrenamiento básico de un paracaidista dura cinco años, pero nunca dejan de formarse. Hay cursos de caída libre, de guía, combate urbano, de salto en tándem para lanzarse de aviones portando a otras personas... Así que, en el poco tiempo del que disponen para este adiestramiento, lo importante es no repetir los gazapos comunes en el cine. «¿Fallos en las películas bélicas? En casi todas. Nosotros somos muy malos espectadores porque siempre le sacamos punta a todo, da asco verlas con nosotros. Entendemos que es ficción pero, por ejemplo, ¡la munición nunca se les acaba! En los lanzamientos en paracaídas, nosotros llevamos la máscara de oxígeno desde antes de despegar, y en la tele se las ponen solo cuando ya van a saltar», añade el cabo, tajante cuando le preguntamos si esta circunstancia ha revolucionado el cuartel: «No, esta base es muy grande».

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