Jon Kortajarena: «Pretender ser el hombre perfecto no es real»

Jon Kortajarena: «Pretender ser el hombre perfecto no es real»

El modelo vasco debuta en la ficción española con ‘La Verdad’, la serie que Telecinco guarda en un cajón desde hace dos años. «Aspiro a llegar a ser buen actor»

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

La imagen que normalmente se tiene de los supermodelos es que son personas frívolas, antipáticas y que se creen perfectos. Pero Jon Kortajarena (Bilbao, 1985) es todo lo contrario. Él lleva varios años formándose para dar el salto definitivo al cine y la televisión y lo hace desde la humildad y el trabajo. Su primer papel en nuestro país es el del agente de Policía Marcos Eguía, el protagonista junto a Elena Rivera de la serie ‘La Verdad’, que Telecinco rodó hace un par de años, pero que sigue en el cajón de la cadena de Mediaset pese a haber sido promocionada en varias ocasiones.

- Esta es su primera serie en España, aunque la grabó hace dos años.

- Sí, cuando me la ofrecieron tuve mucho tiempo para pensarlo y darle vueltas. Era una apuesta muy fuerte, porque que te den un papel protagonista en una serie como esta es una gran responsabilidad. Yo ya llevaba años formándome como actor y esperando algo así. Lo malo es que el rodaje duró más de lo esperado y aparqué mi carrera de modelo; sólo hice algunos encargos que ya tenía comprometidos y di prioridad a ‘La Verdad’.

- ¿Cómo es su personaje?

- Aparte de trabajar en la Policía, es una persona muy inteligente. Le ponen en uno de los casos más mediáticos, el de una niña que reaparece después de años en paradero desconocido y que sólo quiere hablar con él. Su ambición le hará meterse en líos importantes, pero va aprendiendo. Como en la vida; si te das un golpe, la próxima vez miras mejor por dónde vas.

- ¿Convivió con policías reales?

- Estuve yendo a varias comisarías para ver el ambiente que había en ellas y que me explicaran temas como la jerarquía y los procedimientos. Me pareció un mundo muy interesante, para mí desconocido. El uniforme tiene algo que nada más ponértelo te mete mucho en el papel, sientes la autoridad.

- ¿Había coincidido antes con Elena Rivera?

- Nunca. La conocía por su trayectoria, pero no había seguido una serie en la que podía haber visto su evolución. Su trabajo es increíble, he alucinado. Empezó alto, pero es que en los últimos capítulos hay momentos muy chulos.

- ¿Cómo le recibieron?

- Cuando llegué al rodaje creo que todos pensaban que yo era un extraterrestre (risas), estaba cortado. Pero los primeros días se dieron cuenta de que era un tío normal. Algún compañero me confesó que pensaba que siendo un modelo iba a llegar tarde y trabajar poco.

- ¿Es más difícil ser actor que modelo?

- Son dos cosas tan diferentes… No las puedo comparar. Cuando decidí invertir tiempo en formarme como actor no pensé en si iba a ser difícil o no, o lo que iban a pensar los demás, sino en buscar algo que me hiciera feliz. Desde pequeño me encanta contar historias y eso lleva dentro de mí todo este tiempo, aunque se haya dado ahora. No me preocupa; con trabajo, humildad y paso a paso se puede llegar hasta donde uno quiera.

- ¿Pero qué es más exigente?

- La moda se basa en pretender ser el hombre perfecto, y eso no es real, es una presión que no puedes abarcar. Aunque a los 18 años no te das cuenta de eso. Es un poco frustrante hasta que te entra en la cabeza. Para mí actuar ha sido una liberación; todas mis inseguridades las pongo en mi trabajo y no se rechazan. Al contrario, nutren a mi personaje. La moda es muy divertida, la frivolidad, el exceso… Jamás me avergonzaré de ello, pero todo en la vida son etapas y esto me hace muy feliz, por eso me gustaría llegar a ser un buen actor, para poder dedicarme a ello.

- ¿Tiene que demostrar más por ser modelo?

- No. Siento que tengo que demostrar que soy un buen actor y que puedo hacer un buen trabajo, que defiendo el papel que me han dado. Llevo catorce años trabajando como modelo y al principio sí que invertía tiempo en luchar contra los prejuicios que tiene mucha gente sobre la profesión, pero llegó un punto en que, con cariño y humildad, sólo me preocupa ser yo mismo, vivir mis aspiraciones de forma sana. El trabajo de modelo me gusta, por supuesto, pero la única ventaja que me da es que, ahora como actor, me permite esperar a que lleguen los proyectos que me apetecen, algo que, desgraciadamente, no se puede permitir alguien que empieza.

- ¿Qué es lo que más le ha sorprendido de la tele?

- La velocidad. Aquí no se ensaya, se habla del personaje antes de rodar. En la televisión hay varios directores -en esta serie hemos trabajado con cinco- y no hay una continuación, tienes que marcarte tú la evolución del personaje y te dan los guiones con poca antelación. Eso supone tener que apostar por lo que cada uno crea conveniente.

Arropado y respetado

- ¿Y eso le ha decepcionado?

- Al contrario, me ha gustado porque no es previsible. Al principio me daba miedo, pero se lo han currado mucho y no han caído en clichés. Incluso cuando yo no me sentía seguro de algo he podido hablarlo tranquilamente con el resto del equipo. Me he sentido muy arropado y respetado.

- ¿Dónde vive ahora?

- Ahora estoy viviendo en Londres, pero durante el rodaje de la serie pasé mucho tiempo en Santander. Recuerdo que una vez tenía un evento en Los Ángeles y me fui por la noche y a la mañana siguiente estaba de nuevo en la ciudad. Me lo he currado mucho porque quería molestar lo menos posible. Ahora volveré a Los Ángeles a hacer varios ‘castings’.

- ¿Ve allí muchas diferencias a la hora de trabajar?

- Hay que respetar más el cine y las series españolas; están a un nivel muy bueno y fuera de aquí se valoran mucho más que dentro. Igual son prejuicios pero, desde mi poca experiencia, cuando estuve trabajando en ‘Quantico’ (serie estadounidense de la cadena ABC) tuve la sensación de que era todo muy parecido al rodaje de ‘La Verdad’, no había muchas diferencias.

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