Eurovisión 2018. Europa dice basta a Rusia

Rusia eliminada de Eurovisión 2018
Actuación de la cantante rusa. / EFE

España actuará en el puesto numero dos en la final de Eurovisión, el puesto maldito, desde el que nadie ha conseguido ganar

ASIER MANRIQUE

El Festival de Eurovisión 2018 será recordado por muchas cosas, pero en un lugar destacado estará la eliminación, por fin, de Rusia en una semifinal. Junto a Rumania, Azerbaiyán, Australia y Ucrania era hasta ayer el único país en haber superado siempre las semifinales de Eurovisión. Ahora mismo, Ucrania y Australia, tras certificar su pase este jueves, siguen manteniendo el récord.

La eliminación rusa tiene algo de justicia divina, aunque se produce en unas condiciones que no han hecho ni pizca de gracia entre los eurofans y medios que se han acercado a Lisboa. Y entre las muchas razones que apoyan la alegría generalizada por su eliminación, no se puede contar a su representante, un instrumento más en la utilización política que ha hecho Rusia del Festival.

Rusia ha utilizado los últimos, sin despeinarse, el Festival de Eurovisión tanto para apoyar sus dudosas políticas militares (2014 y 2017) o para blanquear la imagen hostil que tiene fuera (2013 y 2015). En este 2018, Europa ha dicho basta al juego, Rusia se convierte en una más en Eurovisión y verá la final desde su casa por primera vez.

La propuesta rocambolesca rusa, con una cantante aquejada de atrofia muscular espinal, subida a una montaña, con un dudoso directo y una puesta en escena sin pies ni cabeza, ha chocado al final contra un muro. Existe entre los fans la sensación de que este resultado debió llegar hace tiempo, pero ha tenido que poner Rusia toda la carne en el asador para que esto ocurriera. Ni el famoso intercambio de votos entre países vecinos, del que siempre se habla en Eurovisión, ha servido para salvar los muebles.

La eliminación rusa ha sido bien recibida por los eurofan, mayoritariamente gays, que han visto durante los últimos años cómo la comunidad LGTBI perdía derechos a marchas forzadas en Rusia. Sumando las dudosas acciones rusas en Osetia del Sur y en Crimea, Rusia contaba con pocos amigos entre los seguidores del Festival. Esa animadversión se tradujo en abucheos en Copenhague 2014 y Viena 2015, pero no en Lisboa.

El público eurofan ha entendido que no se puede utilizar políticamente el Festival como sí lo ha hecho Rusia. Así, Julia Samoylova fue despedida ayer por decenas de eurofans entre aplausos, porque ella es una pieza más en esta estrategia propagandística de Rusia en Eurovisión, y es la menor de las culpables de la imagen del país en el exterior.

Y la justicia divina sobre Rusia tiene otra cara. Ayer, no eran pocos los que recordaron la reciente polémica por la no emisión en directo de la primera semifinal de Eurovisión en Rusia. Aunque no se ha confirmado oficialmente, parece más que evidente que el hecho de emitir en directo la actuación irlandesa, con una historia de amor gay, ha tenido su peso en la decisión. Ahora, a pesar de estar eliminada, Rusia no puede no emitir en directo la final, ya que se arriesgaría a una posible multa, o a la posible descalificación de futuras ediciones. En un par de días saldremos de dudas.

Serbia y Eslovenia únicas sorpresas de la semifinal 2

Después de la semifinal de la muerte, Eurovisión ha vivido una de las semifinales más predecibles en muchos años. De las 10 plazas en juego en la final, las quinielas daban por seguras nueve plazas, y solo Polonia terminó por caerse de la lista: Serbia y Eslovenia ocuparon las restantes posiciones.

Hungría destacó sobre manera con su espectáculo de rock duro, abriendo un hueco al metal en una noche dominada por el pop. Los húngaros llevan clasificándose ininterrumpidamente desde 2011, siendo junto a los suecos el país que más clasificaciones consecutivas lleva actualmente.

El rock también tuvo su ración con Países Bajos, que sigue encontrando en el country un filón en el Festival. Lo mismo que ocurre con Alexander Rybak, ganador de Eurovisión 2009, que volverá a pelear por la victoria defendiendo la bandera noruega. Los vikingos daneses y el videoclip en directo de Suecia también lucharán por ser el mejor de los escandinavos el próximo sábado.

Ucrania y Moldavia han levantado la honra de la antigua Unión Soviética que únicamente contará con cuatro representantes en la final, junto a las previamente clasificadas Estonia y Lituania. La mitad, dos, serán de países surgidos de la extinta Yugoslavia; Eslovenia y Serbia, ambas clasificadas por sorpresa.

España saldrá en el puesto maldito

La suerte no parece estar del lado de los triunfitos Alfred y Amaia en Eurovisión 2018. El pasado domingo supieron en sorteo que actuarían en la primera mitad de la final y ya saben que el 2 será su número, entre Ucrania y Eslovenia.

Atendiendo a la estadística histórica de Eurovisión, el puesto número dos nunca ha dado una victoria. Históricamente, y a pesar de que existen otros puestos desde los que no se ha ganado, siempre se ha considerado al número dos como el maldito. La última vez que España actuó en el puesto número 2 fue con Daniel Diges, consiguiendo un 15º puesto en Oslo 2010.

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