«En la calle se sorprenden de que sea simpática»

«Yo iba por la danza, pero cuando subí por primera vez a un escenario como actriz, sentí que ya nunca me iba a querer bajar de ahí», confiesa./ TVE
«Yo iba por la danza, pero cuando subí por primera vez a un escenario como actriz, sentí que ya nunca me iba a querer bajar de ahí», confiesa. / TVE

Montserrat Alcoverro interpreta a Doña Úrsula en la serie diaria de TVE 'Acacias 38', una de las grandes villanas de la tele. «Vomita su odio sobre los que están alrededor», dice

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

Veneno, sicarios, puñaladas... Estar en el punto de mira de Doña Úrsula, el personaje que interpreta Montserrat Alcoverro (Barcelona, 1959) en 'Acacias 38' (TVE, de lunes a viernes, a partir de las 17.20 horas) es prácticamente una sentencia de muerte. Esta villana, a la que ya definen como una de las grandes malas de la televisión actual, ha conquistado el corazón de los espectadores a base de maldades.

- A Úrsula la definen como uno de los personajes más malvados de la tele.

- Hacer de mala es muy gratificante y Úrsula es un bombón de personaje, estoy muy agradecida a los creadores de la serie. Es un personaje pleno de matices que te permiten darle mucha riqueza. Cuando yo empecé en 'Acacias 38', en 2015, tenía poca trama, pero los espectadores lo acogieron bien y gustó mucho. Ahora se ha convertido en la mala malísima de la televisión... ¡Y puede ser peor! Los malos siempre generan más atracción.

- Su regreso ha hecho tambalear los cimientos de la serie.

- Los guionistas han encontrado un filón para entender el pasado de esta mujer. Ahora me han descubierto dos hijas que parece que son mellizas. Cada vez que me pasan una 'biblia', que son los guiones para los próximos tres meses, lo disfruto mucho.

- Eso debe de ser como mirar la lotería el 22 de diciembre...

- Pues casi, casi... A mí me debe de estar tocando el Gordo todo el rato. En mi carrera como actriz se va a quedar como un icono.

- ¿Qué le dice la gente por la calle?

- Me tienen mucho cariño. Yo vivo en Barcelona y cada semana cojo el AVE para venir a Madrid a trabajar, y da igual donde sea, siempre me pasa lo mismo. Se me quedan mirando, como pensando: '¿es ella?'. Ten en cuenta que el personaje está caracterizado como una Urraca y yo no soy así. La gente se sorprende de que sea simpática cuando me paran por la calle o me piden fotos. Se quedan con ese personaje sin entrañas, sin piedad.

- ¿Cuál es la clave para dar vida a una psicópata?

- Trabajar, trabajar mucho. Cuando me preparé el 'casting' conocía el producto, pero no seguía la serie, así que intenté ver algún capítulo para coger la atmósfera. Intenté imaginarme a Úrsula con un aroma parecido al de Bernarda Alba, de Lorca; Danvers, de 'Rebecca'; o 'La Loba' de Bette Davis. Rescaté esos iconos, los metí en una coctelera, la sacudí y preparé una pócima. Siempre me preparo los guiones en casa, delante del espejo, y en este caso trabajé el movimiento, la forma de hablar y de mirar.

- El final del siglo XIX fue una época muy convulsa.

- Para las mujeres fue durísima. Era un momento social y político muy importante; estamos hablando de que la serie arranca en 1889. Una de las cosas que más me gusta de 'Acacias 38' es que los guionistas se alimentan de los hechos históricos; hemos hablado del regreso de los perdedores de Filipinas, de las primeras luchas sindicales, de la revolución industrial... Eso es un lujo. En este caso, Úrsula está anclada en una época victoriana, no ha evolucionado, todas estas novedades de modernidad le parecen un ataque a Dios y a la propia sociedad. No ha sabido ir con los nuevos tiempos y ese odio lo vomita sobre los que están a su alrededor.

- En 2017 sigue habiendo 'úrsulas' y 'úrsulos'.

- Sobre todo 'úrsulos' (risas). Hay muchos hombres que están anclados en el inmovilismo. El otro día un eurodiputado (el polaco Janusz Korwin-Mikke) dijo que la culpa de la crisis era de las mujeres y nuestra ambición por salir de casa para trabajar. O lo que ha pasado con 'La Manada'. ¿Cómo admite el juez como prueba que un detective persiga a la víctima? ¡Estamos locos!

Pelear por las tablas

- ¿Cómo vivieron el incendio del plató en marzo?

- Fue brutal, una situación inesperada que nunca me había encontrado en 35 años de carrera. Sucedió un sábado de madrugada y el viernes habíamos estado rodando. Estuvimos tres semanas sin poder grabar, pero desde la dirección de la productora se nos transmitió tranquilidad, que 'Acacias' no se iba a rendir. El trabajo de muchas familias peligró, pero pronto levantaron nuevos decorados en Leganés (antes grababan en Pinto) y seguimos adelante.

- El público también se movilizó.

- Sí, el eslogan 'Acacias 38 no se rinde' se ha quedado como un símbolo. Ibas por la calle y la gente te paraba para decírtelo. ¡Qué bonito!

- Usted también tiene una compañía de teatro.

- Es algo suicida, la tercera compañía de teatro que tengo. También tuve una de cine y me arruiné. Es una manera de vivir, de entender esta profesión. No sé hacerlo de otra manera.

- Y eso que empezó en esto por error.

- Sí, yo iba por la danza y me pasó una de esas benditas casualidades. Tenía que ser así. Me acuerdo perfectamente del día en que me subí por primera vez a un escenario como actriz y sentí que ya nunca me iba a querer bajar de ahí. Encontré mi lugar y por él he peleado como una loca.

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