Diario Vasco

La casa de Gran Hermano 17 se revoluciona por los celos de Adara

Momento en el que Adara recrimina a Miguel su proximidad con Pol.
Momento en el que Adara recrimina a Miguel su proximidad con Pol. / DV
  • La declaración de amor de Miguel hacia Pol ha hecho que Adara estalle provocando un auténtico tsunami en la casa de Gran Hermano 17

Sí, Adara estaba en lo cierto, Miguel se siente atraído por Pol y ya lo sabe toda la casa. Adara ha visto confirmadas sus sospechas en una de las noches más movidas de Gran Hermano 17, y todo gracias a sus incontrolables celos.

La historia se remonta a la segunda semana de concurso, cuando el acercamiento entre Pol y Adara terminó en el comienzo de la relación entre el catalán y la madrileña. Lo que Adara no ha tenido en cuenta en ningún momento ha sido que la relación que mantiene su chico con Miguel, el hombre de la prótesis capilar, que no peluquín, siempre se ha movido entre caricias, carantoñas y abrazos, incluso antes de que Pol y Adara comenzaran su "idilio".

Adara estalló el pasado lunes al conocer que sus sospechas eran ciertas, y su reacción se ha vuelto todo un revulsivo para el programa de TeleCinco. Adara no pagó el pato con su novio, quien se deja querer, sino con Miguel, que únicamente se ha limitado a decirle a Pol lo que siente, sin ninguna esperanza de ver una reacción recíproca en el luchador "genéticamente perfecto". La chica atacó al gallegó entre gritos y lágrimas, algo demasiado habitual en una edición donde sobran dósis de dramatismo.

Adara se ha sentido tratada como una loca, ya que toda la casa, menos Bárbara y ella, conocían la verdad del chico de la prótesis. Su reacción ha puesto en pie de guerra a los concursantes de Gran Hermano, a todos, menos a Pol, tibio y deliberadamente neutral en un conflicto donde es el único culpable. Es Pol quien se ha dejado querer, y es Pol el que prefirió no contar nada a Adara, hasta pasadas unas cuantas horas, cuando Miguel le habló de lo que sentía el pasado domingo.

Con la audiencia claramente posicionada por el bando de Adara y la casa en contra, solo Bárbara acertó en su análisis dentro de la casa de Guadalix. La alicantina, única amiga de Adara, trató de calmar a su compañera y pidió a Miguel que le explicara la situación con tranquilidad. Así mismo, Bárbara medió entre Pol y Adara para poder devolver las aguas a su cauce.

Pero, aunque visto friamente se puede ver que Pol es el único culpable, Adara ha fallado en una reacción desmedida ante algo que no ha ocurrido. Así y todo, de nuevo, y va siendo algo repetitivo, los celos se vuelven el pretexto perfecto para ganar Gran Hermano, y Adara no duda en explotarlos ayudado por la complicencia de una audiencia entregada a su causa. Un buen puñado de las últimas ganadoras han vencido empleando los celos desmedidos como su mayor argumento para llevarse el maletín de 300.000€. Pero, ¿debe el público seguir premiando las actitudes posesivas y celosas de los concursantes?

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