Edurne Ormazabal: «Tenemos que transmitir un relato que haga comprensible qué es Tabakalera»

La directora general de Tabakalera, Edurne Ormazabal, en uno de los distribuidores de la planta baja del centro. /Lobo Altuna
La directora general de Tabakalera, Edurne Ormazabal, en uno de los distribuidores de la planta baja del centro. / Lobo Altuna
Directora general de Tabakalera

La máxima responsable del centro afirma que «la identidad del proyecto aún están en evolución, la estamos trabajando ahora»

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANOSan Sebastián

En su primera entrevista como directora general de Tabakalera, Edurne Ormazabal reconoce que, dos años y medio después de su apertura, la identidad del centro «está en evolución». Ormazabal, que cumple tres meses en el cargo, considera que la ausencia de un centro similar que sirva de inspiración puede ser una de las razones que expliquen esa dificultad a la hora de dotar de personalidad a Tabakalera. En cuanto a los retos, a la directora general no se le escapa la dificultad que entrañan algunos de ellos, como dotar al proyecto de una dimensión que trascienda el localismo, mejorar la comunicación -tanto interna como externa- y estrechar relaciones con las industrias culturales. No obstante, confía en superarlos con la apuesta unánime y decidida de las instituciones.

- ¿Por qué estos tres meses de silencio, desde su nombramiento?

- Necesitaba un tiempo para aprender, para hacerme con la institución, comprender las dinámicas de la gestión del edificio y las relaciones entre las diferentes instituciones que convivimos. Consideré que era más positivo esperar hasta poder transmitir un mensaje más solido que el que podía aportar recién llegada.

- ¿Qué o quién le animó a presentarse al concurso por el puesto?

- El punto de partida fue la información que publicó El Diario Vasco con el perfil idóneo para el cargo. Me pareció que podía encajar. Hablé mucho y con mucha gente, de dentro y de fuera de Tabakalera, y decidí al menos presentarme. Según iba avanzando el proceso tuve que ir tomando decisiones hasta la propuesta final. Dejé EITB y no me he arrepentido.

- ¿Y ha sido lo que más o menos esperaba?

- Hablé mucho y con mucha gente. No ha habido muchas sorpresas, quizás alguna sí, pero no muchas.

- ¿Qué mandato ha recibido de la instituciones?

- Elaborar la líneas estratégicas generales del centro, en las que ahora mismo estamos trabajando entre todo el equipo, intentando diseñar el modelo de centro hacia el que queremos avanzar. Por otro lado, profundizar en la internacionalización del centro, contribuir a sus sostenibilidad económica y, fundamentalmente, dotar de coherencia y unidad al proyecto cultural de Tabakalera, que es la totalidad del edificio.

- Y mejorar la comunicación, se dijo en su día.

- ¿Interna? ¿Externa?

- Las dos.

- Siempre hay necesidad de comunicar más y mejor, tanto interna como externamente. Creo que tenemos que profundizar en el esfuerzo de transmitir un relato que explique y haga comprensible qué es y para qué es Tabakalera. Por otro lado, debemos esforzarnos en comunicar la enorme programac ión que entre todos los agentes de Tabakalera ofrecemos. Y siempre, situándonos en la posición del usuario.

- Se echa en falta quizás una jerarquización de las noticias que genera Tabakalera a la hora de comunicarlas, de forma que las importantes y las menos importantes no se confundan...

- La solución es jerarquizar y coordinar. Además del comité de directores, hemos organizado varios subcomités y uno de ellos -el más activo- es el de Comunicación, donde están presentes todos los responsables de ese área de las distintas instituciones. Se han dado avances, por ejemplo, el rediseño de la newsletter, la revista bimensual o la agenda que publicamos en la web, donde tenemos que comunicar de manera organizada y jerarquizada todo lo que organizamos.

- Llega a la dirección general de un centro que llevaba ya dos años y medio en funcionamiento. ¿Qué tal ha encajado entre el equipo que ya estaba aquí?

- Me gustaría destacar cuatro cosas: el consenso entre las instituciones para impulsar Tabakalera y en las líneas generales del modelo hacia el que se quiere avanzar. También, la unanimidad por parte de los directores de las instituciones que conforman el centro a la hora de profundizar en una estrategia común en una atmósfera más que propicia a la hora de desarrollar proyectos en colaboración. Me he encontrado también con un equipo de profesionales motivado, muy comprometido y con ganas de asumir el reto que tenemos por delante. Y finalmente, quiero destacar -y quizás fue lo que más me sorprendió-, la existencia de un consenso a la hora de hablar de la potencialidad de Tabakalera como un catalizador capaz de generar proyectos de colaboración tanto privados como públicos.

- ¿Generó su llegada alguna división en el equipo de Tabakalera?

- Habría que preguntarles a ellos... No, sinceramente, la recepción ha sido muy favorable. Más bien al contrario: creo que han entendido que mi figura refuerza y complementa el equipo que existía hasta ahora y que, de alguna manera, traduce el compromiso de las instituciones por seguir apoyando el centro, si cabe, aún más.

- Pero su nombramiento, ¿implica una reorientación de la programación cultural?

- Las instituciones han llegado a un consenso, quizás de mínimos, sobre lo que quieren que sea Tabakalera. La frase que mejor lo define es que quieren que éste sea del centro de referencia en la creación cultural y artística de Euskadi con proyección internacional. Dicho esto sin olvidar la parte expositiva y la transmisión del conocimiento. También nos hablan de las tres disciplinas sobre las que debemos desarrollar nuestro trabajo: el arte contemporáneo, el cine y el audiovisual, y las industrias creativas entendidas de una manera transversal, empezando por la gastronomía y el diseño. Ahora nos toca a nosotros diseñar el modelo de centro que mejor se adecúe a esa declaración de intenciones, sin olvidar el contexto del que partimos.

- Ya, pero 26.000 metros cuadrados y 5,9 millones de euros de presupuesto, ¿son excesivos para una 'fábrica' de cultura?

- Por eso decía que no olvidamos la parte expositiva y de formación de la ciudadanía. Creo que esa frase nos ayuda a definirnos frente a otras propuestas. Lo que actualmente hacemos ha de evolucionar en coherencia con este planteamiento.

- Originalmente, el puesto de director general no existía. Tras tres meses de experiencia, ¿ve justificada su creación?

- Sí. No me imagino cómo ha podido Ane (Rodríguez) en estos dos años cumplir esa doble función por la carga de trabajo y muchísimas cosas.

- ¿Cómo recibió Ane Rodríguez su llegada?

- Se lo tendrá que preguntar a ella (risas). Es una gran profesional, muy valorada en el sector y desde el principio, hemos entendido la complementariedad de nuestros dos puestos y funciones. A nivel personal, tenemos muy buena relación y seguramente el hecho de que seamos dos mujeres ayuda.

- ¿Distorsiona la imagen de Tabakalera la coexistencia con otra línea de exposiciones, como puede ser la de Kutxa?

- Tabakalera es todo y tan Tabakalera es una línea como la otra. Es un lugar donde se suma y ahí ganamos todos.

- Pierden las entidades que están aquí, que quedan solapadas por el nombre del edificio...

- Ese debate en torno a la fagocitación de la marca está totalmente superado.

- Hablaba de convertir Tabakalera en centro de referencia en Euskadi. Se antoja complicado, cuando el eco de sus actividades apenas trasciende de la propia Donostia...

- Para mí, es clave. Es un proyecto estratégico de país, y es fundamental que vizcaínos y alaveses sientan Tabakalera como un proyecto propio del que se sientan orgullosos. Hay que trabajar muchísimo para conseguirlo.

- ¿Con qué tipo de iniciativas?

- La comunicación es importante, pero también la programación y la colaboración con centros que trabajan en los otros territorios. Hay que trabajarlo, pero somos muy conscientes de que tenemos que hacerlo.

- Se cuestionan con frecuencia los usos que reciben determinados espacios del edificio. ¿Hay prevista alguna iniciativa en este sentido?

- Definiría dos planos. Es verdad que en Tabakalera los espacios públicos son muy importantes y de ninguna manera minusvaloraría la cantidad de gente que viene a subir a la terraza y ver las vistas, a quedar con amigos y tomar un café, a celebrar reuniones de trabajo o a pasearse por los espacios públicos. Todos conocemos ejemplos de centros de arte que son como mausoleos sin vida. Nuestro reto ahora es conseguir que esos usuarios vean a través de nuestras paredes y hacerles llegar los cien mil proyectos de las Aulas de Kutxa Kultur o en nuestros espacios de creadores o Ubik, y que sean usuarios más activos. Ahí está nuestro reto.

- ¿Se va reutilizar alguno de los espacios que actualmente se usan para jugar al fútbol o por los que corretean los niños?

- Estamos valorándolo. En ese empeño de mejorar las convivencias estamos trabajando con varios arquitectos para mejorar la recepción y los flujos de público en las dos entradas, fundamentalmente, en la plaza. Trabajamos también con el equipo de mediación para tratar con públicos diversos. Y también queremos empezar a dinamizar esa plaza para que sea un lugar en el que ocurran más cosas, además de las que ahora ocurren.

- También le pidieron que aterrizara el proyecto cultural, a veces muy críptico, no ya en sus propuestas, sino en su presentación.

- Como centro de vanguardia, no podemos perder ese rol que nos corresponde de hacer una oferta, en todos los ámbitos, que descubra nuevas prácticas artísticas de creadores que están trabajando al margen del mercado o de la industria. Son lenguajes que seguramente resultan menos fáciles de interpretar y de asimilar, y que requieren una dosis de curiosidad y de disposición. Pero tenemos que hacer un esfuerzo enorme, todavía mayor, para acercar esas propuestas a un pueblo más generalista.

- ¿Esas propuestas o además de ésas, también otras?

- En Tabakalera también hay otras. El excelente programa de exposiciones fotográficas que está desarrollando el Artegunea de Kutxa también es una propuesta de Tabakalera, igual que las exposiciones que se hacen en la otra sala.

- Pero hay quien opina que lo que hace Kutxa diluye la identidad de Tabakalera...

- La oferta expositiva de Tabakalera es plural y para todos los públicos, como en el ámbito cinematográfico, siempre haciendo un esfuerzo de explicación.

- No me ha quedado claro: ¿debe ser la exposición de turno de la sala de Tabakalera el mascarón de proa de su programación de, pongamos, verano o debe ir acompañada de otras con más tirón?

- La misión de Tabakalera se sitúa en un contexto más amplio que en el caso del arte contemporáneo no sólo se refiere a la ciudad -con San Telmo o las salas de la Kutxa-, sino también en toda Euskadi: Artium en Vitoria, el Bellas Artes, el Guggenheim y el Centro Azkuna en Bilbao, ahora viene el Koldo Mitxelena... Tenemos que sentarnos y definir qué papel debe cumplir cada una de las instituciones en ese campo porque la propuesta de Tabakalera sólo se puede entender dentro de un contexto.

- Pero, ¿cuál es la identidad de Tabakalera? ¿Se diluye entre tantas propuestas o ya la tienen perfilada?

- Creo que sí... bueno... La identidad de Tabakalera está en evolución, la estamos trabajando ahora. Cuando definamos el modelo de centro al que aspiramos y al que no vamos a llegar ni este año, ni el siguiente, responderá a las necesidades estratégicas de este territorio en el ámbito cultural que nos han marcado las instituciones.

- ¿Por qué está resultando tan complicado?

- Hemos estado mirando y no hay un solo proyecto que nos pueda servir de fuente de inspiración. Éste es singular. Hay muchos centros en el que instituciones y organizaciones privadas conviven en el mismo espacio, pero sin voluntad de que sea un proyecto unificado y coherente desde la diversidad. Y aquí sí la hay. Al no existir referencias, se hace más difícil. Y la parte de creación siempre es más complicada de comunicar.

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