Un trabajo 'olvidado' de Rafael Munoa

Nekane Iribar, Nika Lertxundi, Raúl Pérez Iratxeta, Carlos Olaetxea y Xabier Alberdi, ayer en el Museo Naval./IÑIGO ARIZMENDI
Nekane Iribar, Nika Lertxundi, Raúl Pérez Iratxeta, Carlos Olaetxea y Xabier Alberdi, ayer en el Museo Naval. / IÑIGO ARIZMENDI

Las pinturas de Munoa, de gran dinamismo, se expusieron en 1963 y en 1978. Luego acabaron en el desván del Ayuntamiento de Getaria. El Museo Naval muestra nueve murales sobre la caza de la ballena de 1763 que enfrentó a Getaria y Zarautz

FELIX IBARGUTXISAN SEBASTIÁN.

El Museo Naval - Untzi Museoa ha instalado en su último piso la exposición 'Rafael Munoa. Captura de dos ballenas. 1763', que muestra nueve murales realizados por este pintor en 1963, para conmemorar un hecho histórico acaecido doscientos años antes, y que originó una disputa entre las villas de Zarautz y Getaria: la caza, por parte de marineros de ambas localidades, de una ballena y su cría en aguas cercanas a la costa. Las pinturas se hallaban recogidas en el desván de la casa consistorial de Getaria y su hallazgo fue una sorpresa.

Las pinturas murales son propiedad del Ayuntamiento de Getaria. Según comentó el alcalde, Nika Lertxundi, en la presentación de ayer, «no tenemos ningún documento relativo a este trabajo, y tampoco ninguna factura. Lo más probable es que Munoa realizara el trabajo de manera gratuita».

La exposición

Lugar
Museo Naval.
Fechas
Hasta el 29 de abril.
Horario
De martes a sábado, 10-14, 16-19. Domingos y festivos, 11-14. Lunes cerrado.

Las pinturas se habían mostrado en dos ocasiones, en 1963 -doscientos años del hecho en cuestión- y 1978 -cien años la última ballena arponeada, cuyo esqueleto acabó en el Aquarium donostiarra-.

A principios de 1763, el 17 de febrero, fue avistada una ballena con su cría entre Getaria y Zarautz. Los pescadores de ambas villas se lanzaron en su persecución y fueron los zarauztarras quienes primero llegaron y arponearon a la ballena. Pero luego los getariarras lanzaron arpones al ballenato, y a partir de ahí se generó una controversia.

La disputa entre las tripulaciones de ambas localidades culminó en un pleito juzgado en el Tribunal del Corregimiento. El corregidor era el representante del rey en Gipuzkoa, también hacía labores de juez, y en este caso acabaría dando la razón a los marineros de Getaria.

Extensa documentación

El pleito generó una extensa documentación, que se halla guardada en el Archivo Provincial de toldas. «Otro aspecto interesante del caso es que se recogieron testimonios de marineros de edad, precisamente de los últimos que fueron a cazar ballenas a Terranova, y esa gente da mucha información sobre los aspectos económicos de esa actividad», dijo ayer el historiador zarauztarra Xabier Alberdi, que entre otras cosas asesora a los getariarras de cara al 500 aniversario de la gesta de Juan Sebastián Elkano.

Cuando en 1963 se instalaron los paneles de Munoa en el frontón de Getaria, iban acompañados de unos textos cortos que, en conjunto, narran de esta manera los hechos acaecidos doscientos años antes:

«El 17 de febrero de 1763 los atalayeros de Zarautz y Getaria encendieron hogueras para anunciar ballena a la vista. De Zarautz salieron 8 chalupas con arpones, dardos y 'chavolines'. De Getaria salieron otras 8. Estaba tan cerca de Zarautz que el vecindario congregado en la playa descubrió que iba con su ballenato. La chiquillería gritaba «baleak bi». Manterola, de Zarautz, consiguió aferrarla clavándole un arpón. Ya era suya. Parecía que los de Getaria habían perdido el viaje. Pero Ezenarro, de Getaria, sabía que si cazaba el ballenato, la madre haría un esfuerzo bárbaro y se soltaría, y se lanzó contra él con sus chalupas. Ezenarro logró cazar el ballenato que, moribundo, rugió de dolor. Al oírlo, la madre atormentada rompió de un tirón la estacha de Manterola. Liberada la ballena, los de Getaria echaron sus chalupas contra ella y la aferraron definitivamente. Ezenarro consigue entrarla muerta ya en Getaria con todos los hierros clavados por los de Zarautz, que él les devuelve amistosamente».

Los nueve murales se pueden clasificar en dos grupos: los tres primeros, pintados desde tierra, y los seis restantes, que muestran escena de la caza de la ballena y el ballenato.

Mientras las tres primeras estampas tienen más variedad cromática, incluso con pinceladas de un rojo vivo en algunas de las vestimentas, en los seis murales restantes dominan los verdes, marrones y azules. Las imágenes ofrecen un gran dinamismo y transmiten emociones.

Rafael Munoa Roiz (San Sebastián, 1930-2012) fue un artista polifacético que trabajó en diversas disciplinas plásticas, como el dibujo, la pintura, la escritura y el diseño de joyas. Su taller-tienda de joyería estaba situado en la Parte Vieja donostiarra.

Compaginó su trabajo artístico con la investigación histórica, destacando por su magna investigación sobre la platería y joyería española. También realizó dibujos para la revista satírica 'La Codorniz'.

Carlos Olaetxea, responsable de Gordailu -centro de custodia del patrimonio, regentado por la Diputación- recordó ayer que el ente foral pidió ayuda a Munoa en múltiples ocasiones, sobre todo a la hora de realizar valoraciones, «como por ejemplo en el caso del Fondo Satrústegui».

Por su parte, Raúl Pérez Iratxeta, director del Museo Naval, manifestó que este centro se plantea a partir de ahora aprovechar también el último piso del edificio para exposiciones temporales.

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