Toreros modestos, corridas interesantes en Azpeitia

Momento de apuro de Alberto Lamelas. / José Mari López

Alberto Lamelas y Paulita, que volvió a cortar una oreja, piden paso en futuros carteles

MANUEL HARINA AZPEITIA.

Con el festejo de ayer han terminado las corridas de los 'Saninaziyuek 2017'. Largo, demasiado largo de más de tres horas de duración, incluyendo la devolución de un toro a los corrales. Pero aun así, una corrida de toros para el aficionado y para el espectador. Una corrida de toros de las que no se ven anunciadas normalmente.

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Como es ya tradición, la Comisión de Azpeitia programa al menos uno de los carteles para dar una opción de torear a plaza llena o casi llena a toreros poco conocidos, con pocas oportunidades. ¿Qué tiene que ver lo que se vio ayer en el ruedo, con esos espectáculos insulsos, que soportamos tarde tras tarde, en muchas ferias, sin emoción alguna? Cuidado, ese tipo de festejos terminarán echando al público de las plazas; no harán falta campañas antitaurinas. El resultado puede ser mejor o peor, triunfarán los espadas en mayor o menor medida, se cortarán pocos o muchos trofeos pero se saldrá de la plaza hablando de toros, de esa o aquella estocada, del buen o mal momento de uno u otro. Y siempre pensando en volver.

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Corrida bien presentada la vista ayer en Azpeitia en el tipo de la ganadería, en lo que se refiere a la conformación de pitones, hondura y peso. En el espectáculo se intentó nuevamente lucir a los toros en el caballo, si bien ninguno se empleó a fondo.

A destacar primero y segundo de la tarde, sin desmerecer al sobrero. Bajos de raza y con más genio que clase. Las lidias tampoco terminaron de ayudar a ver todo lo que podía haber dado de sí la corrida.

Fernando Cuadri, mandó este año un encierro grandón, de mucho volumen, de mucho peso, remisos en la suerte de varas y de diverso comportamiento durante la lidia,fundamentalmente en la faena de muleta. Tres toros nobles y que se dejaban, dentro de sus dificultades y otros más complicados, incluso con poca casta, con poca raza.

La terna la encabezó Paulita, premiado como triunfador de la Feria 2016; a pesar de lo poco que torea, se le vio muy dispuesto, decidido tanto con el capote como con la muleta. Tuvieron mucha suavidad, incluso temple algunos de los naturales que instrumentó al primer toro. Fue una faena corta pero cuidada. Mató de estocada y cortó una oreja. El cuarto era un toro de más de 600 kilos, impresionantes astas, pero noble. También supo el torero maño darle una lidia adecuada en el mismo estilo que al anterior, pero falló a espadas.

Reaparecía tras una cogida, Alberto Lamelas y se presentaba ante el público azpeitiarra. Es un torero muy interesante, de corte lidiador, no artista. Es valiente y buen capotero además. En su primer toro, construyó una buena faena fundamentalmente toreando en redondo, sabiendo buscar la embestida justa. Al fallar a espadas, todo se quedó en una ovación. El quinto toro fue devuelto y el sobrero tuvo clase. Lamelas, instrumentó una faena que no llegó al público; un tanto deslavazada, sin interconexión entre las series. Lo mejor un magnifico volapié de ejecución, aunque no de colocación. Quedó un poco trasero y necesitó del verduguillo.

El colombiano Sebastián Ritter se presentaba igualmente. Valiente, decidido, pero al que le vino grande la corrida. Pechó con el peor lote, además. Puso al público en pié en el arrimón final de la faena del tercero, que le hubiera supuesto un trofeo si hubiera acertado con el estoque. Con el marmolillo sexto, nada que hacer.

Por fin ayer, los tres matadores y la cuadrilla del tercero, desmonterados, escucharon respetuosos el 'zortziko' en el ruedo como manda la tradición.

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