Unos terroristas que hielan la sonrisa

Javier Cámara y Julián López participan en el filme. / dv

Los cuatro actores protagonistas de 'Fe de etarras', desde mañana en Netflix, reflexionan sobre unos papeles que se tomaron muy en serio

OSKAR BELATEGUI

‘Fe de etarras’ se estrena mañana en Netflix. Por fin se podrá comprobar si toda la polémica generada por el gigantesco cartel que anunciaba la película de Borja Cobega en San Sebastián era para tanto. Hagamos memoria. El «Yo soy españool» tachado con espray rojo soliviantó a una asociación de guardias civiles y al mismísimo ministro del Interior, que acusaron a la plataforma de internet de reírse de las víctimas del terrorismo. La Audiencia Nacional archivó la denuncia casi al mismo tiempo que el filme veía la luz en el Festival de San Sebastián, donde cosechó carcajadas del público y estupendas críticas.

Javier Cámara, Gorka Otxoa, Miren Ibarguren y Julián López dan vida a los miembros de un comando de ETA que espera órdenes. Aguardan la llamada para cometer un atentado en un piso franco de una ciudad indeterminada, en pleno verano de 2010, con el Mundial de fútbol inundando de españolidad sus vidas. Los cuatro actores charlaron con EL CORREO en el Zinemaldia y coincidieron que rodar esta comedia había sido un asunto muy serio. Cobeaga no les permitió ni un gesto de más ni una sonrisa.

«Todos hemos hecho cosas, frívolas, blancas. Solo cuando te aprietan las clavijas salen cosas así», reconoce Javier Cámara. «Yo solo no sé hacerlo, no soy Dani Rovira, que escribe e interpreta monólogos. Yo necesito a un tipo detrás como Borja, que parece un cachondete y resulta que es un kamikaze y un exigente como no lo había visto desde hacía mucho tiempo. A la altura de Almodóvar, aunque más suave en las formas».

El actor encarna al líder del comando, torturado por su condición de riojano y por un acto de cobardía que cometió en el pasado. Un personaje que no resultó tan fácil como esperaba. «Me gusta la gente que no te deja pasar lo obvio. Y yo soy un actor obvio. Me gusta llegar a casa y no dormir. Los primeros días me di cuenta de que íbamos a trabajar en serio, que teníamos que decir diálogos desternillantes de manera seca, fría». Gorka Otxoa asiente. A él le toca el etarra más áspero del grupo, tan radicalizado que ansía entrar en acción para hacer volar por los aires la tregua que les mantiene inactivos.

«Leímos libros sobre ETA, la clandestinidad, sus paranoias... Las escenas más dramáticas de mi carrera están en esta película» gorka otxoa

«La clave es que los personajes fueran de verdad», observa el actor donostiarra. «Las burradas que dicen, lo que sienten, esa espera eterna... Hemos trabajado desde la verdad; leímos libros sobre ETA, la clandestinidad, cómo vivían sus paranoias, las relaciones de amor... Hicimos mucho trabajo de mesa. Las escenas más dramáticas de mi carrera están en esta película».

Boicot en redes sociales

Otxoa reconoce que cuando estudiaba interpretación de chaval no podía ni sospechar que acabaría dando vida a un etarra en una comedia. Su mejor escuela fueron los sketches de ‘Vaya semanita’, que enseñaron a un país a reírse de temas hasta entonces tabú. «Yo lo que quiero es que la película se vea de una vez», expresa Miren Ibarguren, que da vida a la seca y arisca compañera de Otxoa. «Los boicots en las redes sociales tienen mucha fuerza, mira lo que pasó con ‘La reina de España’. Claro que la gente se comporta de manera diferente en las redes y en la vida real».

«Un manchego de ETA me parecía de ciencia ficción. Aunque, bueno, yo soy del Athletic, pero eso va por otro lado» julián lópez

Después de ‘Escenas de matrimonio’, ‘Aída’ y ‘La que se avecina’, Ibarguren tuvo que refrenar su gesticulación. «Borja me dijo: ‘Vas a hacer una comedia como nunca la has hecho’. Nos obligó a rodarla como un drama, sin hacer así con la manita. En la tele siempre es ‘para arriba, para arriba’. Y aquí ‘ni te muevas’. En la película me veo rara, me digo que no sé muy bien lo que he hecho, en el buen sentido».

«Borja me dijo: ‘Vas a hacer una comedia como nunca la has hecho’. Nos obligó a rodarla como un drama» miren ibarguren

A Julián López le tocan los gags más tronchantes en la piel de un etarra de Albacete, obligado a recuperar su trabajo de albañil para guardar las apariencias. El actor ‘chanante’ llevaba siete años vinculado al proyecto, desde que leyó el primer tratamiento, que convertía a los etarras en presidentes de la comunidad de vecinos. «Mucha gente se va a dar cuenta de que ha metido la pata por los prejuicios que ha demostrado. Se sacó todo de madre y se dijeron cosas que no tienen nada que ver con la película», lamenta. «La comedia va en otra frecuencia diferente a la realidad, es un código que sintonizas. Y no te puedes tomar muy en serio lo que están diciendo en una ficción. A mí un manchego en ETA me pareció de ciencia ficción, aunque, bueno, yo soy del Athletic en la vida real, pero eso va por otro lado...».

«Me gusta que me aprieten las clavijas.Y Borja en dureza está a la altura de Almodóvar, aunque más suave en las formas» javier cámara

Javier Cámara concluye: ver sufrir a estos etarras pertenecientes felizmente a otro tiempo resulta liberador. «No nos hemos reído de nadie. Ni faltado al respeto a la comedia, y te lo dice alguien que se lo ha faltado en varias ocasiones».

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