Terapia en los confines de la Tierra

Una de las imágenes de 'Génesis', trabajo en el que el fotógrafo brasileño invirtió ocho años de expediciones por todo el mundo./SEBASTIAO SALGADO
Una de las imágenes de 'Génesis', trabajo en el que el fotógrafo brasileño invirtió ocho años de expediciones por todo el mundo. / SEBASTIAO SALGADO

Donostia acoge desde el miércoles el trabajo que rescató al fotógrafo Sebastiao Salgado de la depresión. 38 fotografías en gran formato de la colección 'Génesis' se podrán ver este verano en La Zurriola de la mano del Ayuntamiento y la Caixa

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN.

De la profunda depresión en la que le sumió su trabajo 'Éxodos' (2000), el fotógrafo Sebastiao Salgado (Minas Gerais, 1944) emergió gracias a la búsqueda de la belleza. Y la encontró en los lugares de la Tierra que se mantenían intactos, lejos de la mano del hombre moderno. El resultado de dos años de preparativos y de otros ocho de viajes por todo el mundo, del Ártico a la Amazonia, de la sabana africana a Nueva Guinea, fue 'Génesis', un magno trabajo fotográfico del cual se podrán ver desde este miércoles en La Zurriola donostiarra 38 imágenes en gran formato. Tras el éxito obtenido por la muestra dedicada el pasado año al escultor británico Henry Moore, el Ayuntamiento donostiarra y la Caixa, a través del programa Arte en la calle de su Obra Social, vuelven a aunar esfuerzos para convertir el paseo del litoral de Gros en una gran galería de arte al aire libre.

Tal y como explica Miguel González, representante en España del fotógrafo brasileño, 'Génesis' supuso una continuación de los trabajos que Salgado desarrolló en 'Trabajadores' y en 'Éxodos' y, a la vez, un punto de ruptura: «Desplaza el foco de su objetivo». ¿Decepcionado con el género humano? «En el momento en el que inicio 'Génesis', sí. Sin duda, lo estaba. Lo que ocurre es que al finalizar el proyecto, ocho años después, se ha reconciliado absolutamente con todo: con el ser humano y con la belleza que todavía tenemos en la Tierra». El objetivo de Salgado, al emprender este trabajo, fue « fotografiar esos lugares tal y como los pudo contemplar el primer humano que puso los pies sobre ellos», explica González.

Al inicio del nuevo milenio, Salgado «atravesaba una situación personal problemática porque estaba sumido en una gran depresión, provocada por su anterior gran proyecto, 'Éxodos'. En aquel trabajo, fotografió los desplazamientos forzados de poblaciones y se encontró con el genocidio de Ruanda. Le marcó mucho lo que tuvo que presenciar y los dramas que provoca el hombre. Esa experiencia le dejó muy conmocionado». El propio Salgado lo ha explicado: «No creía en nada. No creía en la salvación de la especie humana. No podíamos sobrevivir a tal cosa. No merecíamos vivir más. Nadie merecía vivir. ¿Cuántas veces tiré al suelo la cámara para llorar por lo que veía?»

La redención llegó a través de la contemplación de la naturaleza en sus formas más domésticas. «Sebastiao y su esposa, Lélia Wanick Salgado, se refugiaron en el Instituto Terra, en una hacienda de Brasil que había heredado de su familia. Allí vieron cómo habían crecido unos árboles que habían plantado años antes y a su mujer se le ocurrió: 'Mira, hasta has fotografiado dramas. ¿Por qué no fotografiar la belleza de la Tierra? Y ahí nació el proyecto 'Génesis'. En ese momento, se pusieron a localizar apoyos logísticos, lugares en el planeta que estuvieran todavía intactos. Nació como una terapia personal para el autor».

Tribus sin contactar

Aunque predominan los paisajes naturales, «en 'Génesis' vemos tribus de la selva amazónica, de Papúa Nueva Guinea, de África y de todo el mundo... Excepto las de la Amazonia, todas esas tribus ya se habían fotografiado anteriormente y ya tenían contacto con el progreso, a pesar de que vivían preservando su territorio», aclara González, antes de recordar que «sin embargo, hay tribus inmersas en el corazón de la Amazonia -que son las que Salgado está fotografiando ahora- que no han tenido ningún contacto con el mundo moderno y otras tienen unos contactos mínimos, dentro del programa de asistencia sanitaria del Gobierno brasileño. Con todo, son tribus que no quieren tener demasiado contacto con el mundo exterior».

Después de ocho de expediciones a los confines más remotos del planeta, Salgado se encontró con miles de imágenes. La selección de aquéllas que conformarían 'Génesis' no fue fácil: «Son criterios muy personales. Lélia también le ayuda en eso porque comisarías las exposiciones y los libros, seleccionando los contenidos. Así lo ha hecho en la exposición de San Sebastián». El proceso pasa por realizar una primera criba y por muchas discusiones entre el fotógrafo y su mujer porque «no comparten un único criterio y discrepan a veces sobre la conveniencia o no de incluir una determinada fotografía». La selección final se adapta a los distintos formatos que adoptará la colección «porque no es lo mismo un libro que una exposición».

A lo que sí se mantiene fiel el fotógrafo brasileño en 'Génesis' es a ese blanco y negro que ha hecho reconocibles sus imágenes antes incluso de ver la firma. «A través de la enorme gama de grises que va desde el negro más profundo al blanco más puro, comunica sensaciones, sentimientos, mientras que el color es más llamativo y, desde su punto de vista, distrae más de lo esencial», indica su representante en España, quien reconoce que Salgado ha creado escuela. «Como siempre: en fotografía, en pintura, en literatura... En cualquier área, cuando uno tiene éxito y marca una línea por detrás vienen muchos imitadores». No obstante, González señala que «existe toda una generación de fotógrafos dedicados al género documental que tienen como mayor referencia a Salgado. Ha marcado unas líneas que otros han querido seguir porque se han identificado con su trabajo. Hay un antes y un después de Salgado, pero sobre todo, lo que sobresale es esa complicidad que establece con lo que fotografía», asegura.

Aunque la calidad de su trabajo le ha colocado en la cúspide de la fotografía -o quizás precisamente por eso-, Salgado no ha sido ajeno a las críticas, que le han acusado de frívolo, de dramatizar el sufrimiento ajeno y de «esteta de la miseria». El fotógrafo brasileño parece tenerlo claro: «Nunca me he puesto en el dilema moral de hacer o no una fotografía como «¿Tengo el derecho de fotografiar cuando tengo la muerte frente a mí, y el sufrimiento está delante de mí?» Nunca me hago estas preguntas porque ya me formulé las interrogantes fundamentales antes de llegar ahí. ¿Tenemos el derecho a la división de recursos que hay en el mundo? ¿Tengo el derecho a tener la casa que tengo, a vivir donde vivo? ¿Tengo el derecho a comer cuando otros no comen? Estas son las preguntas sustanciales», tal y como recoge Óscar Colorado Nates en su blog Óscar en Fotos.

Más allá de polémicas, el representante de Salgado en España asegura que «de 'Génesis' sales con un optimismo increíble porque lo que ha fotografiado Salgado representa el 46% de la superficie de la Tierra. Los urbanitas creemos que no existe otro mundo, pero no es así. Hay lugares que se preservan intactos porque los de muy difícil acceso y, por lo tanto, resulta muy complicado explotar sus riquezas naturales». Lo que a Sebastiao Salgado le gustaría que quedara de estas 32 expediciones «es que tomemos conciencia de que eso existe y que nosotros tenemos la responsabilidad de preservarlo», concluye.

Título
'Génesis'.
Autor
Sebastiao Salgado.
Lugar
Paseo La Zurriola.
Fechas
Del 19 julio al 29 de agosto.

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