Tabakalera: otra vía, distinta dirección

Tabakalera: otra vía, distinta dirección

La colaboración con sectores privados del diseño, la arquitectura o la gastronomía y una programación más atractiva, retos de la nueva etapa. El centro sale en busca de nuevos públicos y de la colaboración de las industrias culturales

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN.

Con el nombramiento de Edurne Ormazabal, Tabakalera abre una nueva etapa en la que la nueva dirección general deberá reforzar su imagen exterior, estrechar sus relaciones con las industrias culturales del país -en los sectores del diseño, la arquitectura o la gastronomía, entre otros- y flexibilizar la línea programativa del propio centro. Con la creación de este nuevo puesto, el consejo de administración del Centro Internacional de Cultura Contemporánea (CICC) pretende impulsar las actuales líneas de intervención de Tabakalera, reorientar algunas de ellas y poner en funcionamiento otras nuevas, vinculadas con la creación cultural y las industrias del sector.

Con el respaldo explícito de la mayoría de los miembros del consejo de administración -e implícito también de EH Bildu-, la tolosarra llega a Tabakalera con poderes plenipotenciarios y con el especial respaldo del Gobierno Vasco, que busca abrir el centro a otras actividades y a nuevas iniciativas. Y para conseguirlo, las instituciones han optado por un perfil profesional habituado a trabajar en equipos, bien relacionado con Zinemaldia, Filmoteca Vasca, Instituto Etxepare y Escuela de Cine Elías Querejeta, además de contar con la confianza de diferentes sensibilidades -y por lo tanto siglas- políticas.

Los rectores del centro buscan también dotar de una mayor proyección pública a la institución y de una mayor consistencia en la amalgama de los diferentes proyectos culturales. A la vez, buscan que el propio programa cultural se abra a nuevos públicos mediante propuestas más accesibles, sin abandonar la línea experimental y vanguardista que durante estos dos años ha impulsado Ane Rodríguez, que a partir de ahora se libera de una posición incómoda en la que se veía obligada a ejercer de juez y parte, en su doble condición de responsable del proyecto cultural y de directora general del conjunto del centro. En la relación que establezcan la nueva dirección general y una dirección cultural a la que se atribuye un exceso de rigidez en sus planteamientos radica buena parte del éxito de la operación.

La nueva responsable, Edurne Ormazabal, tendrá que reforzar la imagen exterior

En cuanto a la colaboración con las industrias culturales, la intención es explorar en un principio los sectores del diseño, la arquitectura o la gastromía, sin solaparse con el Basque Culinary Center o con el proyecto de la Diputación para el Convento de Santa Teresa. Pendiente de resolución queda también el destino del prisma que corona el edificio, una vez que la opción del restaurante parece descartada por falta de empresas interesadas en optar a la licitación del espacio.

Proyecto en tránsito

Con el nombramiento de Edurne Ormazabal, el consejo de administración de Tabakalera culmina un proceso que se ha alargado durante más de un año y que tratará de cerrar la primera etapa del centro, caracterizada por el apremio en la inauguración, los desajustes internos, el aprendizaje de sus usos por parte de la ciudadanía y también de sus gestores -absortos hasta hace un año en la Capitalidad Cultural Europea-, y en definitiva, el permanente tránsito de un proyecto que aún no tiene definidos ni adjudicados todos sus espacios. De hecho, falta aún concretar cuántos de los mil metros cuadrados inicialmente previstos ocupará el laboratorio de impulso a la creación audiovisual en euskera diseñado desde la Diputación Foral.

Inaugurada en septiembre de 2015, con la inminencia de Donostia 2016 como elemento acelerador, Tabakalera abrió sus puertas de forma paulatina, con una entrada en funcionamiento de sus servicios por tramos. El grueso del proyecto culminó con la apertura en marzo de 2016 de la biblioteca de creación Ubik, un espacio de 2.400 metros cuadrados dedicados a «aprender, crear y disfrutar» y que ha cosechado un notable éxito de un público no necesariamente lector. A medida que se incorporaban y se ponían en marcha nuevas entidades e instituciones a un 'ecosistema' cultural en el que además de la propia Tabakalera con su programa, se localizan también el Zinemaldia, el Instituto Etxepare, Filmoteca Vasca, Zineuskadi, la Escuela de Cine Elías Querejeta y Kutxa Kultur -al margen de los espacios de oportunidad de la planta cero y las iniciativas privadas de Impact Hub, Habic y la cafetería Taba- comenzaron a detectarse desajustes en el funcionamiento.

Hasta el momento, ha sido Ane Rodríguez -que puede presumir de haber batido todos los records de permanencia en un puesto directivo de Tabakalera desde su nombramiento en septiembre de 2014- quien se encargaba tanto de la Dirección Cultural de Tabakalera como de la coordinación entre las distintas instituciones del 'ecosistema'. Sin embargo, la propia Rodríguez reconocía en mayo que este desdoblamiento de sus funciones dispersaba sus esfuerzos. Rodríguez abogaba entonces por nombrar director general a «una persona con visión estratégica, sensibilidad cultural, pero también un gerente». La responsable de la programación cultural consideraba que las principales necesidades del centro pasan por una mayor «coordinación, dedicar más cuidados al resto de entidades que convivimos aquí. El concepto 'corrala' me encanta, pero es difícil ser director de una orquesta tan grande», aseguraba, antes de admitir que «el equipo de Tabakalera no tenemos capacidad de generar sinergias». Por todo esto, su apuesta pasaba por incorporar a «una persona que pueda gestionar las relaciones entre todos los vecinos de Tabakalera y que tenga una visión estratégica de cuáles son los ámbitos de acción».

Más

Un informe interno encargado a una consultoría un año después de la apertura del centro y realizado mediante entrevistas con los distintos agentes culturales que conviven en la antigua fábrica de tabacos ya arrojaba resultados concluyentes: problemas de comunicación, tanto interna como externa; problemas de coherencia entre las distintas programaciones que se ofrecen en el edificio; excesiva rigidez por parte de la dirección del centro y déficit de seguridad y vigilancia entre las instalaciones fueron algunos de los fallos que ayudaron a conformar un diagnóstico.

Uno de los problemas que el informe sacó a la luz fue también la dificultad por parte del público de diferenciar entre la programación que organiza el centro y las actividades que acoge el edificio. Por otra parte, esta diferencia de criterios a la hora de seleccionar las actividades que tienen lugar en la antigua fábrica de tabacos provoca también una distorsión en la imagen de marca del centro. El visitante, según recogía el informe, no logra identificar qué entidad organiza cada evento, ni diferencia la programación propiamente de Tabakalera de las actividades que tienen lugar en el edificio, aunque organizadas por otros agentes.

Además, son varios los espacios de Tabakalera que se ofrecen en régimen de alquiler como fuente de ingresos propios, lo cual aleja un poco más el objetivo de lograr un programa coherente. Las entidades culturales reclamaban también más protagonismo, actualmente por debajo de sus expectativas, y consideran que el público no responde al perfil inicialmente previsto. Por otra parte, criticaban lo que consideraban exceso de rigidez en los planteamientos de la dirección del centro.

Cambios en la gerencia

Desde la nueva Consejería de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria llegó al consejo de administración del CICC con sus propia visión sobre Tabakalera, que incluía la necesidad de introducir algunas reformas en su funcionamiento y organigrama. Así, la decisión de crear un nuevo cargo directivo que se situará en lo más alto del organigrama de Tabakalera -por encima de la hasta ahora directora, Ane Rodríguez, y la gerente, Oihana Zarra-, se aprobó el 28 de septiembre de 2016, coincidiendo con el primer aniversario del centro y con la dimisión por razones de índole personal de Haritz Azkarraga como gerente. En este punto, cabe señalar que las deficiencias detectadas por el Tribunal Vasco de Cuentas en tres contratos corresponden al ejercicio de 2015, etapa previa a la llegada de la actual gerente. Azkarraga había llegado al puesto en 2012 en sustitución de Miriam Anitua, actualmente directora de producción de ETB, en un viaje laboral inverso al que ahora emprende Edurne Ormazabal.

A finales de octubre del pasado año, el consejo de administración aprobó sacar a concurso el 29 de ese mismo mes el cargo, que se encargará de coordinar el funcionamiento de todas las instituciones del centro, reforzar su carácter internacional, representar el proyecto ante la industria cultural y la sociedad, y obtener nuevos patrocinios privados. Entre los requisitos para ocupar el cargo figuraban estar en posesión de alguna titulación universitaria -Edurne Ormazabal es licenciada en Psicología-, y el conocimiento del euskera, el castellano y el inglés -la elegida domina con fluidez los tres idiomas-. La convocatoria se consideró un paso más en el proceso de reflexión estratégica abierto por el consejo de administración de una Tabakalera que, tras la apertura en septiembre del establecimiento hotelero de la cadena One Shot Hotels, afronta para este curso el arranque de la Escuela de Cine Elías Querejeta, la puesta en marcha de un laboratorio que impulse la creación de contenidos audiovisuales en euskera -enmarcada dentro del programa foral Etorkizuna Eraikiz- y la búsqueda de una fórmula que permita aprovechar el prisma de la cubierta, una vez roto el contrato de explotación con la empresa que se iba a encargar de abrir un restaurante.

El pasado día 5 el comité ejecutivo de Tabakalera entrevistó a los cuatro aspirantes finalistas y anteayer el consejo de administración -reunido en convocatoria extraordinaria- aprobó su propuesta de nombrar a Edurne Ormazabal.

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