«Menos es más ha sido siempre mi máxima en la música y en la vida»

Ainara LeGardon, bilbaína afincada en Irun, en una imagen promocional./ÁLVARO SANZ
Ainara LeGardon, bilbaína afincada en Irun, en una imagen promocional. / ÁLVARO SANZ
Ainara LeGardon

La artista bilbaína actúa mañana en Irun en una triple cita que completan Charlie & The Colours y Eilen Jewell

JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

De la mano de Gaztemaniak, la Sala Tunk albergará mañana una variada función triple que comenzará con el agradable folk de los donostiarras Charlie & The Colours y concluirá con el blues, country y R&B de la estadounidense Eilen Jewell. En el ecuador, LeGardon (Bilbao, 1976) presentará su disco homónimo, el sexto de una carrera que suma más de dos décadas. En esta nueva entrega, la artista bilbaína afincada en Irun pone en relación el rock con su vertiente más experimental.

- ¿Diría que este trabajo marca un punto de inflexión en su carrera?

-Sin duda. Es la primera vez que abordo un proceso de producción sin tener las ideas claras. Entré al estudio de la forma más inocente posible, dejando la puerta abierta a la sorpresa y permitiendo al productor, Xabier Erkizia, entrar en el disco y manosear mis ideas, algo que suele ser difícil cuando tienes claro qué quieres.

-¿De verdad que llegó al estudio sin melodías ni letras?

-No tenía nada, sólo algunos bocetos de hace años. Cuando se graba un disco quedan fuera muchas ideas que, por su temática o su sonido, no encajan en él. Ese material lo almaceno en un archivo personal que unas veces acaba siendo una morgue de ideas y otras, un vivero. En este caso fue un vivero: rescaté ideas vocales y de guitarra de hace tiempo y desde la distancia, Xabier supo darles una relectura. La grabación la hicimos tocando en el estudio, disfrutando, cantando lo primero que se me ocurría para luego darle las vueltas necesarias... La palabra que define el proceso es libertad: creación sin esquemas predeterminados.

-Nadie funciona así en el rock. Grabar cuesta dinero y los grupos van al estudio con todo muy medido...

-La apuesta era importante porque han sido muchas horas de estudio, había que traer a los músicos, que viven lejos... La jugada podía haberme salido mal y haber sido un desgaste personal, humano y económico, pero al final he ganado un cómplice nuevo, Xabier, y he redescubierto a mis compañeros de grupo -Rubén Martínez (bajo), Héctor Bardisa (batería) y Hannot Mintegia (guitarra)-, para quienes también ha sido un proceso nuevo. Ha resultado un aprendizaje muy bonito y arriesgado.

- Se diría que Erkizia trabaja más a la usanza de los productores anglosajones que como técnico, que es la figura que se estila por estos lares...

-Totalmente, además de ser muy buen técnico, su mayor virtud es la de ser cabeza pensante: ve en tres dimensiones lo que otros vemos de manera más plana. Tiene una enorme capacidad para imaginar qué puede suceder con una idea antes de que la toques. Y otro de sus valores es que con una variación escasa, un giro minúsculo o una pequeña resta es capaz de lograr una gran diferencia: consigue modificar el sabor, el color y el olor de la música.

-En la hoja promocional dice que el disco se ha forjado «retorciendo una idea primigenia hasta que muta y se convierte en otra, que también evolucionará y cuya esencia será posteriormente descartada». Al escucharlo da la impresión de que ha querido limar las canciones hasta dejarlas en el hueso...

-Sí, pero eso no es nuevo en mi forma de trabajar. El menos es más siempre ha sido una máxima a la hora de hacer música y en la vida en general.

El cartel
Charlie & The Colours + Ainara LeGardon + Eilen Jewell.
Lugar
Sala Tunk (Irun).
Día
18/11/2017 (mañana).
Hora
21.00.
Precio
7 euros.

-Y ese minimalismo alcanza también a las letras y a su voz, en ocasiones puramente recitativa...

-En las letras también huyo de los esquemas preconcebidos, de la fórmula habitual de estrofa-estribillo, y en la parte vocal hemos trabajado el 'spoken word' además de otras fórmulas: hay voces que se intuyen, que son una capa más de textura... En 'Agota' trabajo desde el mínimo susurro pero 'Aunque pierda' tiene un tono casi épico, muy directo.

-Ese tema y 'La espera' están más cerca del patrón habitual del rock y contrastan con la experimentación de, por ejemplo, 'La isla'...

-De manera paralela, llevo diez años trabajando en la improvisación libre y la experimentación sonora, y hasta ahora me había resultado difícil conjugar esas dos vías en una. Era como una especie de esquizofrenia musical porque me encanta realizar performances sonoras e improvisaciones libres pero también adoro sentir el poder del rock cuando subes a un escenario con batería, bajo y guitarra eléctrica. Xabi Erkizia ha ejercido de catalizador logrando que esos dos mundos convivan en paz.

-También es la primera vez que canta usted en castellano y no en inglés. ¿A qué se debe?

-A lo que se deben todos mis cambios, a querer sentirme cómoda con lo que hago en cada momento. Con 'We Once Wished' (2011) pasé del blues o el folk acústico a un rock más eléctrico, y aquí se produce un nuevo cambio de rumbo. Había empezado a sentirme no tan cómoda en inglés y decidí probar con el castellano. Ha sido como aprender a tocar otro instrumento porque no se canta igual en un idioma que en otro, no respiras igual ni colocas la voz del mismo modo. Ha supuesto una aventura que afronté con un poco de miedo inicial aunque luego terminé envalentonándome. (Risas)

-Es un disco exigente, no apto para todos los oídos... ¿Es consciente de que su escucha requiere de un esfuerzo para quien está habituado a un rock más clásico? ¿Piensa en el público cuando crea?

-No, un artista no puede pensar en cómo va a reaccionar el público, eso es lo último. Debes pensar en qué quieres plasmar en cada momento. Que tú me digas que es un disco exigente me parece un halago. También he tomado decisiones sobre el modo en que quiero que se escuche el disco: no está en plataformas de 'streaming' que permiten hacer 'playlists' o escucharlo de modo aleatorio. En Internet sólo está en Bandcamp y las canciones siguen el mismo orden que en el disco físico. Igual que un gran chef te explica cómo degustar un menú, esto es una especie de manifiesto sobre cómo quiero que se escuche el disco porque puede pasar desapercibido, pero hay un diálogo musical entre las canciones, que se hacen pequeños guiños instrumentales unas a otras. Debo decir que mi público tiene un criterio formado y cuando van a un concierto saben a qué vienen, se dejan llevar y exigir. Eso lo agradezco muchísimo, y el mismo respeto que nos tienen con su silencio y su escucha es el que les tengo yo. Por eso les intento dar algo que sea de verdad.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos