Un sábado de voces blancas

El coro letón Liepaites Girls Choir. / I.R.
El coro letón Liepaites Girls Choir. / I.R.

El certamen infantil congregó ayer a seis corales de Letonia, Estonia, Indonesia, Hungría y Chequia

ELENE ARANDIA TOLOSA.

Miles de kilómetros y un solo destino unen cada dos años a cientos de niños y niñas de todo el mundo. Tras dos jornadas de música polifónica y folclore, ayer se celebró el certamen infantil, una de las sesiones especialmente queridas y ansiadas por el público en una edición que más expectativas ha generado por la variedad de estilos y propuestas, procedencia de los coros y su currículum musical.

Seis agrupaciones procedentes de Letonia, Estonia, Indonesia, Hungría y Chequia; dos propuestas bálticas, dos centro europeas, y otras dos asiáticas pusieron en valor una vez más el carácter multicultural del certamen. El euskera y la cultura vasca estuvieron presentes en todo momento durante el acto. La obra a interpretar obligatoriamente por todos ellos, 'Ikusten duzu' del compositor Josu Elberdin, resonó en diversos acentos y colores musicales.

Parte de los repertorios fueron otras muchas obras vascas en la segunda, en este caso, de libre elección. Se pudo escuchar hasta en tres ocasiones 'Ihauteri habanerak' (Habaneras del Carnaval), dos habaneras populares del carnaval de Tolosa ('El marinero cojo' y 'Habanera del txistu') arregladas para coro por el compositor y director tolosarra David Azurza, y pieza que fue obligada en el certamen de 2008. Las corales escogieron 'Gizon on bat' de Javier Busto, 'Cantante Domino' de Josu Elberdin y 'Uraren besotik' de Eva Ugalde, esta última interpretada en círculo por el indonesio Saint Angela Choir con una sorprendente entrada de una soprano como solista.

La coral femenina letona Liepaites Girls Choir con un 'En el otro lado del Danubio' desencadenó un constante juego de voces y cuidada pronunciación que concluyó con una coreografía al son de la carnavalera.

Su vecina Choir of theWorld Town Music House (Estonia) actuó en segundo lugar, y mostró su hábil técnica vocal, que dejó entrever equilibrio, empaste de voces y juego de volumen y contrastes.

En las propuestas centroeuropeas, Lautitia Children's Choir de Hungría apostó por varias obras religiosas, y finalizó con 'Dubula', pieza conocida en el ámbito coral tolosarra. Prague Philharmonic Children's Choir, por su parte, caracterizada por su claridad y entonación, fue subiendo de intensidad con el «Maria, Mater Nostra...» y ofreció otros momentos únicos como el delicado final de la obra obligada. Los ángeles azules de Chequia finalizaron con 'Hoj, hura hoj', una obra rural de pastores cantada en checo.

El componente estético es parte de las actuaciones y no pasa desapercibido en la puesta en escena. Las corales asiáticas añadieron a su particular ambiente coral percusión, vestuario destacado y coreografía, y trasladaron al público a su Indonesia natal con sus danzas étnicas. Arriesgaron con registros y estilos distintos a su tradición, de corte religioso, como la canción de danza húngara 'Táncnóta' de The Resonanz, o la misa 'Hodie Christusnatusest' de Saint Angela.

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