Rojo sangre y carmín en la exposición sobre el cine de terror de los '70

Rojo sangre y carmín en la exposición sobre el cine de terror de los '70

María José Cantudo 'amadrina' una muestra que homenajea a los intérpretes de aquellas películas imposibles que desafiaron a su época

A. MOYANO SAN SEBASTIÁN.

Con la presencia que se quiere arrolladora propia de las grandes estrellas se presentó ayer María José Cantudo en la Casa de Cultura de Okendo para ejercer de 'maestra de ceremonias' de la exposición 'Mila garrasi gauen/Mil gritos en la noche', comisariada por Pedro Usabiaga con la que la Semana de Cine Fantástico y de Terror homenajea a los intérpretes del género de terror español de los años setenta. Cantudo desplegó toda su arsenal de simpatía y encanto para hablar de una época prolífica en películas de terror, así fuera en régimen de coproducción, que se sobrepusieron a todas las dificultades para salir adelante y desafiaron los convencionalismos de la época.

'Mil gritos en la noche' reúne un total de 52 fotografías en gran formato -50 x 70- y en blanco y negro -«para unificar la exposición y dignificar algunas imágenes mal conservadas»- de una treintena de actrices y una decena de actores consagrados a aquella apoteosis del morbo que fue el género de terror español de los últimos años del franquismo y los primeros de la transición. Para confeccionarla, Usabiaga -que aporta media docena de retratos de Ágata Lys, Paul Naschy y la propia Cantudo, entre otros- ha buceado en los archivos del Zinemaldia, de fotógrafos de la época y de los fondos del cineasta Jess Franco.

En las paredes de la sala de exposiciones de Okendo lucen en todo su esplendor las citadas María José Cantudo y Ágata Lys, pero también Silvia Tortosa, Ewa Aulin, Soledad Miranda, Inma de Santis o Maria Perschy, imagen de la exposición y cuya carrera se vio afectada por un accidente con un foco que le desfiguró el rostro. Usabiaga rinde homenaje aquí a un género que, tal y como recordó, salió adelante en condiciones muy precarias: «Aquella vampiresa que después de 200 años dormida despierta con la sombra del tirante del bikini con el que tomaba el sol en Benidorm bien visible», evocó con humor el fotógrafo donostiarra.

Por supuesto, la protagonista de la presentación fue la propia Cantudo, que se deshizo en elogios hacia el trabajo realizado por Usabiaga en el cartel que ella misma protagoniza en esta edición de la Semana y que aseguró que aún hoy rechaza propuestas de regresar al cine. «Para atrás, ni para coger impulso. Lo que sí haría encantada es una película de terror», aseguró la protagonista de cintas como 'El espanto surge de la tumba' o 'El huerto del francés'. «Antes no me gustaban, pero ahora me encantan», señaló la actriz, que confesó también su pasmo ante la 'nueva vida' de aquellas viejas películas en los circuitos de culto de EE UU, Japón o China. Hubo también tiempo para el recuerdo, trufado de anécdotas. En realidad, Cantudo no quería ser actriz. «Estudiaba Arte y Decoración y hacía esas películas para pagarme la residencia». Recordó un rodaje a comienzos de su carrera en el que, ya embarazada, tenía que permanecer quieta en el interior de un ataúd. Misión imposible: el bebé en gestación se movía y el director, que atribuía aquella agitación que creyó estomacal al hambre, mandó traer un bocadillo.

La exposición, que permanecerá en Okendo hasta el día 9, incluye la proyección de tres películas de época.

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