Restauran el Humilladero de La Piedad del casco antiguo de Donibane

El Humilladero de La Piedad que se erige en el casco antiguo de Pasai Donibane. A la izquierda, detalle de la imagen tallada en la cruz. / VIÑAS
El Humilladero de La Piedad que se erige en el casco antiguo de Pasai Donibane. A la izquierda, detalle de la imagen tallada en la cruz. / VIÑAS

Los trabajos en el conjunto escultórico del siglo XV, financiados por el Ayuntamiento de Pasaia y la Diputación, ya han arrancado

ELENA VIÑAS PASAIA.

Cuentan que los pasaitarras solían celebrar en este lugar una memoria alegrada con los instrumentos típicos del País Vasco. El txistu y el tamboril ponían banda sonora a aquellos actos que con el devenir de los siglos fueron presa del olvido. Algo similar debió de ocurrir con la misa dominical a la que asistían las tripulaciones de los barcos que fondeaban frente a él desde al menos 1654, cuando se construyó el muelle. Los arrantzales oraban ante la imagen de Nuestra Señora de La Piedad, tallada en la cruz.

Construido en el siglo XV, el Humilladero de La Piedad ocupa un lugar destacado en el casco antiguo de Pasai Donibane. Se erige junto al Palacio de Villaviciosa y a pocos metros del embarcadero de la motora que comunica las dos orillas de la bahía. Se trata de una construcción de planta rectangular, compuesta por tres muros de piedra sillar con una cubierta a dos aguas, creando un frontón. La parte frontal está formada por dos columnas de piedra, con fuste cilíndrico y bellos capiteles manieristas, con una verja de hierro entre ambas. El interior dispone de un altar y, sobre él, una imagen constituida por una cruz y la imagen de Nuestra Señora de La Piedad.

Este conjunto escultórico, considerado de estilo popular renacentista, se ha ido deteriorando de forma más que visible por efecto de diferentes agentes. La antigua cruz de arenisca presenta suciedad provocada por la acumulación de polvo. También se aprecian pérdida de ornamentación y reparaciones realizadas en el monumento utilizando cemento gris. En el exterior se observa abrasiones en la piedra.

El Ayuntamiento de Pasaia ha dado luz verde a su restauración, que se desarrollará en dos fases. En una primera intervención, ya en marcha actualmente, se tratarán el crucero y el altar; en una segunda, aún sin licitar, se intervendría en la parte exterior y las paredes del edificio. Los trabajos iniciales tienen un coste de 7.083 euros, de los que la Diputación Foral de Gipuzkoa financia el 40%.

Dos años

Dos especialistas en restauración de monumentos histórico-arqueológicos se ocupan de la fase que daba inicio hace escasas semanas. Tras rociar toda la superficie de la figura con un producto biocida, realizan la limpieza usando agua con tensioactivos neutros, además de cepillos y brochas.

Se eliminarán las viejas integraciones realizadas en cemento, sobre todo, las de la cruz y el altar. Asímismo, se picará el cemento de la parte trasera de la cruz y se alisará la superficie de la pared dañada con mortero de arenisca. Se consolidarán las grietas, reintegrándose con materiales «adecuados». También se intentará devolver a los elementos dañados su pérdida de volumen original con estucos a base de mortero.

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