Regresa 'La marca de la bruja', renovada y con todos los álbumes en un único volumen

Daniel Redondo y Gregorio Muro, con Dani Fano, en la presentación que se realizó en Komikigunea. / N. A.
Daniel Redondo y Gregorio Muro, con Dani Fano, en la presentación que se realizó en Komikigunea. / N. A.

Harriet recupera en euskera y castellano la serie, ya clásica, que Gregorio Muro y Daniel Redondo crearon en los 80 para 'Habeko Mik'

N. AZURMENDI SAN SEBASTIÁN.

La revista de cómics 'Habeko Mik', que HABE creó en 1982 con el doble objetivo de servir como material didáctico a quienes estaban aprendiendo euskera y potenciar el cómic vasco, no llegó a cumplir diez años, pero dejó un legado extraordinario, que ya es historia pero sigue estando vigente.

Dos de los autores que contribuyeron al mismo fueron el guionista Gregorio Muro 'Harriet' (Hernani, 1954) y el dibujante Daniel Redondo (Bilbao 1940). Para entonces, Redondo ya contaba con una trayectoria profesional bastante dilatada. Muro daba sus primeros pasos en la escritura de guiones para cómics, tarea que ha compatibilizado con su dedicación profesional al cine y a la televisión. En la actualidad está centrado en la edición, a través de su sello Harriet Ediciones.

'Habeko Mik', además de 55 números de la revista bimestral, publicó 18 números especiales, álbumes con historias completas, que se estrenaron con 'Aimar eta lagunak'. Después llegó la aportación del binomio Muro/Harriet. Una serie cuyo título inicial era 'Infernuko erromesak' ('Los peregrinos del infierno') pero que se recuerda por el título del primer álbum: 'Sorginaren marka' ('La marca de la bruja').

Una "mujer sencilla"

Bajo ese mismo titulo se han reunido por primera vez en sendos volúmenes de cerca de 250 páginas, uno en euskera y otro en castellano, aquellos álbumes que marcaron un hito en el cómic en euskera y tuvieron también una vida de éxito en castellano y en otros idiomas. La serie partió de las andanzas de Elvira Goitia, una mujer labortana de principios del siglo XVII, un ama de casa que, como tantas otras, fue acusada de brujería y conducida ante el despiadado Pierre de Lancre. Y, como recordó Muro en la presentación realizada recientemente en Komikigunea, acabó siendo un fresco que mostró la dureza de la vida de la gente humilde en la Edad Media, pero también su ingenio y su habilidad para salir adelante.

Algunas de las ilustraciones que Daniel Redondo creó para 'La marca de la bruja'. / HARRIET EDICIONES

Un fresco vibrante, gracias al dibujo realista y detallado de Daniel Redondo, «un maestro dando carácter a los secundarios y recreando ambientes, que sin duda mejoró mis guiones». Y al que Raúl López ha «dado brillo», reavivando sus colores con tecnologías inexistentes en los 80. No ha sido esa la única puesta al día. En la versión en euskera, Miel A. Elustondo se ha ocupado de despojar al texto de notas y connotaciones didácticas, de actualizarlo y de elevarlo al registro que corresponde a una obra que, a juicio de Gregorio Muro «se adelantó a su tiempo, porque entonces no era nada habitual que la protagonista de la historia fuera una mujer sencilla que trataba de sobrevivir, ni que se plantearan temas a los que ahora somos muy sensibles, como la violencia de género».

Elvira fue una adelantada incluso en la indómita «melena ochentera» que le proporcionó Redondo. «Fui muy riguroso con la documentación y la ambientación, pero también me fijé en lo que veía alrededor», recordó. Y lo que vio fueron los 80 en todo su esplendor, melenas incluidas.

Fotos

Vídeos