Rafael Álvarez, 'El Brujo': «Un yogui no busca tu dinero ni elogios, sino que alcances su iluminación»

'El Brujo' representa desde hoy en Donostia su nuevo trabajo en solitario./JORGE ZAPATA / EFE
'El Brujo' representa desde hoy en Donostia su nuevo trabajo en solitario. / JORGE ZAPATA / EFE

Interpreta hasta el domingo en el Victoria Eugenia 'Autobiografía de un yogui', monólogo basado en la vida de Paramahansa Yogananda

ROBERTO HERREROSAN SEBASTIÁN.

«Espero que la sabiduría, el encanto, la magia, la luz y el amor de este relato les inspire y acompañe». Son las palabras que a modo de saludo ofrece a los espectadores de este monólogo de fondo espiritual y con la forma divertida y directa de todos los espectáculos de este gran actor y juglar.

- No tiene que ser sencillo montar un monólogo al estilo 'El Brujo' con la biografía de un maestro yogui.

LAS REPRESENTACIONES

Intérprete: Rafael Álvarez, 'El Brujo'.

Lugar: Teatro Victoria Eugenia.

Fechas: Hoy, sábado y domingo.

Hora: 20.00 horas.

Precios: 20, 24 y 28 euros.

- Tiene 800 páginas y es un libro muy complejo. Sintetizar, escoger y construir un hilo conductor me parecía muy difícil, pero ha ido surgiendo. Yo hago de narrador, no entro en la piel de Yogananda, sí en la atmósfera que él crea en el relato. Conecto con ese clima de la India de final del siglo XIX, con el ambiente de los buscadores espirituales: shadus, yoguis, santones que conoció con poderes y cosas verdaderamente prodigiosas para la mente occidental.

«Me valgo del humor y la poesía que ya tiene un texto colmado de intuiciones bellas»

«Técnicas como el tai-chi y el yoga me sirven para interpretar un monólogo sin agotarme»

- ¿Mantiene su estilo, basado en buena parte en el humor y el contacto con el público?

- Me sirvo mucho del humor y de la poesía que ya tiene el texto, que está colmado de imágenes, de intuiciones bellas y de pensamientos filosóficos. Es muy elevado, pero al mismo tiempo trato de no perder nunca el contacto con la expresión sencilla, accesible al público.

- ¿Quién es para usted Yogananda?

- Un hombre absolutamente excepcional y un gran yogui. Se han escrito muchos libros sobre yoga, pero no hechos por yoguis, casi siempre por occidentales que practican e investigan el yoga. Los poderes de un yogui auténtico son una consecuencia de su desarrollo espiritual. El verdadero yogui no busca los poderes, ese es el faquir. Yogananda es un yogui muy elevado. Y su línea de maestros también lo es.

- Muchos entienden el yoga más que nada como una práctica de bienestar físico, gimnasia.

- Es verdad. El que se conoce básicamente es el Hata Yoga, el yoga físico. Es una base que sirve para el Raja Yoga, el yoga mental que es la meditación. Para ellos no hay diferencia. Incluso una buena postura de yoga ya es meditativa. Cualquiera que practica el yoga sabe que un buen estiramiento también relaja la mente y desde ahí el nivel de conciencia es distinto y todo es uno.

- Steve Jobs, el gurú de Apple, regaló a los invitados a su ceremonia fúnebre el libro de Yogananda.

- Estaba fascinado por el libro. Fue a la India buscando un maestro y no lo encontró. Se puso enfermo, se refugió en un hotel y alguien había dejado en la habitación un ejemplar. Lo estuvo leyendo durante cuarenta años una vez al año. Y a su muerte dejó un ejemplar para cada una de las cerca de 500 personas que acudieron a la ceremonia, que eran algunas de las más poderosas del planeta, desde Clinton a Bono o Bill Gates. Gente con gran influencia.

- ¿El yoga le ayuda en su trabajo como actor?

- Mucho. Desde hace tiempo trabajo técnicas relacionadas con el cuerpo. Empecé con el tai-chi cuando hacía 'El lazarillo', me ayudó a mantener las rodillas flexionadas durante toda la obra. Y aprendí a hacer un uso del diafragma al que no estaba acostumbrado. Gracias a eso puedo hacer un monólogo intenso sin agotarme. Son técnicas para practicar durante mucho tiempo, no es algo para aprender en dos o tres meses.

- ¿En el mundo de la espiritualidad hay mucho farsante?

- Como hay desconocimiento es muy fácil engatusar a la gente. Con el yoga hay más instructores que practicantes. ¿Cómo se puede ser maestro antes que discípulo? Porque el hambre agudiza el ingenio.

- ¿Y cómo distinguir a pícaros de maestros?

- Cuando el joven Yogananda abandona a su maestro para ir al Himalaya en busca de nuevas experiencias, éste le dice que las montañas no se lo van a dar: «La iluminación solo te la puede dar alguien que ya la adquirió». En ese viaje encuentra a un yogui que le dice que en realidad no ha ido a buscar un maestro, sino que está huyendo del suyo. Regresa esperando no ser bien recibido, pero su maestro le ofrece una gran sonrisa y le dice que no está enfadado: «Si lo estuviera sería un síntoma de que quiero de ti algo para mí, pero lo que deseo es tu realización». Lo que define a un maestro es que no busca dinero ni elogios. Quiere que alcances el grado de iluminación que él tiene. El maestro de verdad no quiere algo para sí mismo ni imponer sus creencias.

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