La psicodelia ácida nipona de Kikagaku Moyo llega al Dabadaba

El grupo japonés liderado por Tomo Katsurada actúa hoy en la sala donostiarra

J.G.A. SAN SEBASTIÁN.

Pese a estar aún en agosto, los últimos días han sido moviditos en el Dabadaba. Tras los conciertos de Él Mató a un Policía Motorizado, Daga Voladora y El Último Vecino, la sala de Egia cierra hoy su actividad semanal con Kikagaku Moyo. A las 21.30 horas, el grupo japonés ofrecerá una muestra de su psicodelia, que últimamente ha subido puestos entre los adeptos al género.

El nombre de la banda hace alusión a los colores y patrones geométricos que los músicos solían ver cuando al inicio de su carrera tocaban sin parar seis horas seguidas durante toda la noche. «Nos quedábamos en un estado de duermevela pero seguíamos tocando; de ahí surgió la inspiración para nuestro nombre», recuerda el grupo de Tokio, que también tiene influencias del rock progresivo, del kraut y del folk de los años 70.

Su sonido, que incluye guitarras, sitares y percusiones, está influenciado por sus orígenes como músicos callejeros que en el verano de 2012 decidieron montar una banda. Carecer de limitaciones de tiempo para tocar hizo que se incrementara su destreza para actuar en directo: «En tiempos antiguos, el objetivo de esta música era algo diferente. Sería fantástico si pudiésemos guiar los viajes mentales de la gente a través de nuestras melodías».

En apenas un lustro, los nipones, que llegan a la capital guipuzcoana tras su paso por A Coruña y Santander, han publicado tres álbumes: 'Kikagaku Moyo' (2013), 'Forest of Lost Children' (2014) y 'House in the Tall Grass' (2016), además del reciente EP 'Stone Garden' (2017).

Por último, quien asista al viaje ácido y psicodélico de esta noche tendrá la oportunidad de preguntar al vocalista Tomo Katsurada qué pinta en su repertorio una canción titulada 'Flujo y reflujo', cuyo mantra sonoro contiene versos en castellano.

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