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Denzel Washington, padre de familia, poli corrupto, agente protector...

El actor y director estadounidense Denzel Washington.
El actor y director estadounidense Denzel Washington. / Ettore Ferrari (Efe)
  • El actor y director va madurando ante las cámaras sin perder el atractivo que contribuyó, dotes de actuación aparte, a convertirlo en una estrella de Hollywood

Va madurando ante las cámaras sin perder el atractivo que contribuyó, dotes de actuación aparte, a convertirlo en una estrella de Hollywood. Y va cumpliendo años sin poderse librar de esos papeles en los que más tarde o más temprano tendrá que liarse a mamporros y tiros con sus adversarios, demostrando de paso una excelente forma física. Denzel Washington no ha terminado de disfrutar del éxito de su papel protagonista en 'Fences', la película que él mismo ha dirigido y en la que interpreta a Troy Maxson –un basurero de Pittsburg, marcado por un pasado de delincuente juvenil y de jugador de béisbol frustrado-- cuando ya se anuncia el estreno de la secuela de ‘El protector’ (‘The equalizer 2’), es decir, de nuevo en la piel de un tipo duro, ex agente del gobierno, que en la primera parte de la saga, que inicialmente fue una serie de televisión, se enfrentaba a la mafia rusa.

Pero el rodaje del que se plantea a priori como un nuevo éxito de taquilla (‘The equalizer’ generó 197 millones de dólares) vendrá después de que se resuelva la incógnita de si este actor, nacido en Mount Vernon, Nueva York, en 1954, conseguirá su tercer Oscar, en dura competición con Casey Affleck, Ryan Gosling, Viggo Mortensen y Andrew Garfield.

Lo cierto es que su papel de padre de familia enfrentado a sus propias contradicciones en un medio social hostil de la racista Norteamérica de los años cincuenta ya le ha procurado el premio al mejor actor que concede anualmente el sindicato de actores, pero sobre todo, y seguro que más importante para él, la oportunidad de haber triunfado en Broadway con esta historia escrita para el teatro por Auguste Wilson (1945-2005) con la que ganó el Pulitzer. Washington nunca ha ocultado su pasión por los escenarios, a los que vuelve siempre que los guiones que se acumulan en su mesa se lo permiten. Ese aliento teatral que está presente en esta película rodada casi exclusivamente en el patio trasero de la casa familiar de los Maxson.

Y es que el rostro y el buen hacer de este actor lo han convertido en uno de esos valores seguros tan queridos por Hollywood o, habría que decir, por la cuenta de resultados de las majors. Denzel Washington resuelve y, aunque siempre ha dicho que parte del secreto del éxito se debe a saber elegir bien los papeles, lo cierto es que quizá una mayor selección por su parte habría jugado a su favor, para terminar de convertirlo en uno de esos actores respetados por la crítica más exigente.

En cualquier caso, desde que a finales de los ochenta, su carrera despegara definitivamente (su papel en 'Grita libertad' a las órdenes de Richard Attenborough le supuso su primera nominación al Oscar como actor de reparto que conseguiría en 1989 por 'Tiempos de gloria') ha acumulado nominaciones y premios. El otro Oscar que atesora, esta vez como mejor actor, lo obtuvo en 2001 por su papel de poli corrupto en 'Training day', película que supuso su primera película a las órdenes de Antoine Fuqua, con el que ha demostrado tener un 'feeling' especial.

Aunque en su larga lista de títulos la nómina de directores es de tan variado perfil, de Spike Lee a Pakula, de Tony Scott a Kenneth Branagh, de Robert Zemeckis a Cassavetes, que habría que pensar que consiguió su propósito de eludir el peligro de verse encasillado en papeles de afroamericano en lucha, tras el éxito de 'Malcom X'. Lo ha logrado a medias, pues hasta en sus papeles más oscuros subyace esa idea de tipo duro pero de buen fondo.

Washington es de los que saben meterse al público en el bolsillo bajo cualquier circunstancia. Como prueba, baste el ejemplo de su paso hace dos años por el Festival de San Sebastian para recibir el premio Donostia. Derrochó sonrisas, autógrafos y buen rollo.

La última vez que se le ha visto algo enfadado fue en una rueda de prensa (por cierto, que empezó estudiando periodismo en su juventud) cuando desmintió en una entrevista que hubiera votado a Trump, como había salido publicado en un medio norteamericano.

Pero todo quedó en una recomendación a los periodistas para que no publicaran noticias falsas. Pues eso, un señor.

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