Diario Vasco

El chovinismo inverso de Fernando Trueba

Fernando Trueba (dcha.), en el rodaje de 'La reina de España'.
Fernando Trueba (dcha.), en el rodaje de 'La reina de España'. / Archivo
  • Pese al descalabro en taquilla de 'La reina de España', la última película del cineasta madrileño tiene cinco nominaciones

  • Igual que su venerado Billy Wilder en 1964, el director español ha afrontado un boicot de efecto gaseosa

"Los europeos deberían boicotear los productos estadounidenses, empezando por el cine malo que utilizan para vendernos su cultura". Son palabras del cineasta español Fernando Trueba, pronunciadas en marzo de 2003 mientras participaba en Nantes (noroeste de Francia) en el 13ème Festival du Cinéma Espagnol de esta ciudad bretona. "Hay que desterrar el cine malo. Yo podría decir cuál es; me considero perfectamente capacitado para ser un dictador cinematográfico", comentó Trueba con cierta sorna ante un periodista de agencia, compatriota suyo, que debió dudar entre reír o llorar ante el inusual brote de chovinismo en un director conocido mundialmente.

Eran épocas turbias en el panorama internacional debido a la guerra de Irak, esa misma que un mes antes había sido criticada por muchísimos artistas durante la 17ª edición de los Goya. "Estados Unidos quiere imponernos su cultura a toda costa y, para ello, emplean el cine como arma porque saben que a través de él se puede vender todo. El libre mercado no es el derecho de los estadounidenses a poseer el mercado mundial, es el derecho de los espectadores a elegir y poder tener en pantalla películas de todos los sitios", insistía Trueba hace 14 años sobre el papel yanqui y en torno a un conflicto bélico que tanta repercusión tuvo para España.

En aquella gala de los Goya 2003, todos los que participaron en la entrega de trofeos llevaron un cartel con el lema "No a la guerra" para protestar por las decisiones del entonces presidente del Gobierno, José María Aznar. Su apoyo al expresidente de EE UU, George W. Bush, fue clave para justificar una dudosa intervención armada en suelo iraquí. Trueba siempre se opuso a esta guerra, encabezó manifestaciones en contra y mostró admiración por el desacuerdo hacia ella que tenían otros países, como por ejemplo Francia. "Estoy escandalizado", admitió también en Nantes por la actitud del Partido Popular y su líder gubernamental.

Aznar ya había acudido a la llamada Cumbre de las Azores, donde ratificó la alianza política española con las voluntades de Bush y de Tony Blair, éste en su condición de primer ministro británico. Todo ello bajo la connivencia del jefe de Gobierno de Portugal, el anfitrión José Manuel Durão Barroso. Entre estos cuatro políticos se dio vía libre al ataque sobre Irak, para así hallar y neutralizar las supuestas armas de destrucción masiva que escondía el régimen de Saddam Hussein. Sin embargo, una investigación periodística liderada por la BBC determinó una década después que eran mentira casi todos los argumentos usados como pretexto para el bombardeo.

Trueba y otros tantos detractores tenían razón y el "No a la guerra" se convirtió en algo histórico para los premios que otorga cada año la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Pero además plasmó el sentimiento del llamado 'lobby' cinéfilo, cuyos flujos de interés encumbran una obra a la misma rapidez con la que luego pueden desprestigiarla. Y bien lo sabe Trueba, quien en Nantes se definió como un "amante confeso del cine estadounidense de antes, del bueno; no del de ahora". A lo mejor pensaba en su reverenciado Billy Wilder, acreedor de seis Oscars y multitud de galardones, nominaciones y homenajes a escala planetaria a mediados del siglo XX.

Pero pocos recuerdan que Wilder sufrió en 1964 un boicot instigado por el propio 'lobby' de Hollywood. Como señala el médico y reportero colombiano Juan Carlos González Arroyave, en su libro Elogio de lo imperfecto: El cine de Billy Wilder (Editorial Universidad de Antioquia, 2008), la Legión Nacional de la Decencia sancionó el contenido de la película 'Bésame, tonto'. Dirigida, producida y coguionizada por Wilder, y protagonizada por Dean Martin junto a Kim Novak, este filme fue tachado en su día de perturbadora, vergonzosa, glorificadora de la promiscuidad, sucia, antiética, antiestética, grosera y repugnante [sic]. Para el New York Herald Tribune o la revista Vogue, quedaba claro que la peli no había gustado.

La Legión de la Decencia fue una asociación fundada en 1933 por el arzobispo John T. McNicholas, dedicada a identificar y combatir el contenido discutible de las películas, buscando una purificación moral del cine. Así que tal condena sobre 'Bésame, tonto' fue un duro golpe de cara a su promoción; pues desde 1956, con 'Baby Doll' (de Elia Kazan), ningún largometraje había recibido la máxima censura de esa organización católica. El boicot afectaba a las posibilidades de distribución y por ende a su rentabilidad. Incluso la Motion Picture Association of America (MPAA) se negó a darle su sello de aprobación hasta que Wilder cambiara el final, lo cual accedió a hacer, y esperando que la Legión quitara una condena... que jamás se quitó.

Un boicot de efecto gaseosa

Ahora es Fernando Trueba quien afronta un boicot de efecto gaseosa hacia su peli 'La reina de España'. Las cinco nominaciones que atesora para los Goya 2017, incluida la de mejor actriz protagonista con Penélope Cruz, han mitigado los ánimos caldeados que provocó el pasado noviembre durante su estreno. La discordia venía a colación de unas declaraciones que el mismo Trueba hizo en septiembre de 2015 en su discurso de aceptación del Premio Nacional de Cinematografía. "Nunca me he sentido español, ni cinco minutos de mi vida", dijo el director madrileño frente al público del Festival de San Sebastián y tras recoger la condecoración de manos del ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo.

Esa frase le brindará polémica durante mucho tiempo, a tenor del descalabro que ya ha firmado 'La reina de España'. Apenas tres semanas después de estrenarse, la secuela de 'La niña de tus ojos' ni aparecía entre los diez títulos más taquilleros de España. Ya sea por boicot o falta de interés, la audiencia no ha respondido debido a una trama que muchos expertos han calificado de sosa y deslavazada. "Es un film con una intriga como cantada en falsete, pero no da una impresión de soltarse realmente la melena", según el periodista español Oti R. Marchante, sobre una peli cuya controversia quizá no hubiera existido sin el impulso de varios medios de comunicación.

La iniciativa al boicot, promovida inicialmente en Twitter con un póster en el que suceden muchas cosas a la vez y todas enmarcadas por la bandera española, tiene poco más de 600 retuits; el hashtag #BoicotTrueba no se ha alzado ni con medio centenar adeptos; y el tuit compartido por Fran Rivera (originalmente escrito por un bot) se ha retuiteado unas 350 veces. En un país de 46,5 millones de habitantes, cuesta creer que esta difusión haya llegado al número suficiente de espectadores como para arruinar la trayectoria comercial de 'La reina de España', a saber: alrededor de un millón de euros recaudado ante un presupuesto preliminar de 11 millones, misma cifra que se embolsó 'La niña de tus ojos' hace 18 años.

Tal y como reconoció en una reciente entrevista al diario ABC, Trueba ha invertido en este proyecto hasta 14 millones en suma con la aportación de Atresmedia Cine. Ni siquiera rodar el biopic de Isabel la Católica, la más española de entre las monarcas españolas, ha logrado reconciliar al cineasta madrileño con el público de su país natal. "La palabra que más me gusta del diccionario es «nada» y luego «desertor». Nunca he tenido un sentimiento nacional. Nunca me he sentido español, ni cinco minutos. Siempre he pensado que, en caso de guerra, yo iría con el enemigo. Qué pena que España ganara la Guerra de Independencia, me hubiera gustado que ganara Francia". Loas y más loas a una España que nunca existió, acuñando de esta manera el chovinismo inverso.

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