Noche estrellada sobre fondo rosa

Penélope Cruz. /
Penélope Cruz.

Penélope Cruz cerró el paseíllo de la noche del cine español enfundada en un vestido negro y plata

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Estar nominado o nominada (para ellos siempre es más fácil que para ellas) a no es sinónimo de triunfo. Se puede recoger un Goya, incluso un Oscar, y escuchar un "Dios mío, qué se ha puesto esta chica". Rara vez se oye esta expresión en género masculino. El veredicto de la alfombra (este año) rosa es a veces más cruel, también más superficial, que el juicio de los señores y señoras de la Academia a las interpretaciones del año. Cada edición se superan. O lo intentan. Por un extremo y por otro. Por el buen gusto. Y por el malo. De ahí que sea muy, pero que muy difícil, que una actriz año tras año, y ya van unas cuantas décadas, reciba el aplauso unánime de quienes la desnudan en el paseíllo previo a la ceremonia. Lleva un par de lustro sin protagonizar una película. Sigue recibiendo el tarjetón, de eso no hay duda porque ahí está año sí y año también, y a buen seguro que las firmas se la rifan para vestirla. Porque apostar por ella es ir a seguro. Al grano, Ana Belén sabe lo que se pone. Y cómo se lo pone. Y para qué se lo pone. Para gustar. En la noche del cine español, para desfilar sobre fondo rosa, vistió de azul. De Tot-Hom. Llegó de las primeras. Quizás para decir "aquí estoy yo, y que vayan pasando el resto".

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Porque el resto, salvo algunas pinceladas, fue más de lo mismo. Impresionante, que el adjetivo da más de sí que el simple guapa, espectacular, fue la aparición de Loles León cuando la alfombra apenas se había colocado. Enseñando pierna a lo Angelina Jolie. Y sí, no pasará a los anales de la historia de los Goya por su modelo, pero sí porque consiguió arrancar la primesa sonrisa. Elena Furiase, de brillos, de Etxart&Panno, se vistió de mujer mayor. Es una cría. Y no se trata de que vaya con un par de trenzas, pero Puede buscarse en el espejo, por ejemplo, de Macarena García, que iba acorde con su edad, incluso con la personalidad que transmite de chica a la que lanzar flores.

Toni Acosta y Pilar López de Ayala optaron por el rojo, que combinó bastante mal, por cierto, con el rosa de la alfombra patrocinada por una firma de zapatos. La primera se atrevió además por las transparencias. No fue la única. Es más, hubo exceso de ellas. Como el de Blanca Suárez, con un vestido de Zuhair Murad burdeos, con decenas de florecillas salpicadas en el pecho. También Megan Montaner, con un Emilio Pucci negro indescriptible. Pero la que más enseñó, la que se marcó un 'pedroche', fue Mariam Bachir. Sí, evidentemente, su vestido lo firmaba Charo Ruiz Ibiza, la misma que en Nochevieja vistió a la reina de las campanadas de La Sexta. También dejando poco a la imaginación Macarena Gómez, con un ceñido vestido de encaje rojo.

Nieves Álvarez, de blanco y negro, tal parecía que repetía vestido, el de hace un par de años para ser exactos. En esta ocasión, el cuerpo negro, con escote en v, transparencia en las mangas, y en degradé hacía la falda, de gasa blanca, lo firmaba Stephane Rolland. Otra Álvarez, Ana, no acertó precisamente con el Álex Vidal que se colocó. Claro, que si lo que pretendía era que se fijaran en su figura, o mejor dicho en su pecho, lo consiguió.

De blanco inmaculado, con una especie de capa que prendía desde los hombros, apareció Alexandra Jiménez. Similar o parecida iba vestida Elena Anaya. También de blanco, Cayetana Guillén Cuervo, Rossy de Palma, Bárbara Lennie y Marta Hazas, con un fantástico diseño de Jorge Vázquez. De las mejores de la noche. Blanca Romero fue de las pocas que se decidió por un vestido corto, era negro y de Dolce Gabbana. Y Massiel Massiel simplemente fue vestida de Massiel. Indescriptible. Tampoco gustó mucho, en forma y color, la elección de María León, que se echó veinte años encima con su vestido de Fernando Claro.

Vestida para triunfar, Úrsula Corberó, con un Teresa Helbig de color veige con tiras amarillas cosidas en formas geométricas. De color amarillo también era el Dior de Claudia Traisac.

De malva, Dafne Fernández, con un trabajado The 2ndSkin que recibió tantos elogios como críticas. Fantástico el Óscar de la Renta que paseó con soltura Nerea Barros, de un gris más que apropiado para una noche en la que su película 'La isla mínima' apuntaba a máximos. Y a falta de Paula Echevarría para encumbrar, como en anteriores ocasiones a Dolores Promesas, ahí estuvo la percha de Leticia Dolera, con un vestido estampado de fondo negro y flores rojas. También de Dolores Promesas una guapísima Inma Cuesta

Y como colofón final, desfiló por la alfombra rosa Penélop Cruz. Guapísima con un vestido negro, palabra de honor, salpicado de estrellas y firmado por Óscar de la Renta, que falleció el año pasado. Poco antes lo hizo su amiga Goya Toledo, muy correcta de Elie Saab, pero con uno de esos vestidos que da la sensación de haberlo visto en alguna ocasión anterior. O posterior. Porque tenía su similitud con el de Pé. Y llegado a este punto, se sube el telón y Comienza la auténtica noche del cine español.

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