Poesía y música para dar voz a mujeres maltratadas

Tres educadoras de una casa de acogida relatan distintas historias, basadas en hechos reales, en la obra teatral 'La casa de la llave'

Vito Rogado, Mireia Gabilondo y Ainhoa Aierbe son las protagonistas de 'La casa de la llave', que se representa este jueves y el viernes en el teatro Victoria Eugenia. /MIKEL FRAILE
Vito Rogado, Mireia Gabilondo y Ainhoa Aierbe son las protagonistas de 'La casa de la llave', que se representa este jueves y el viernes en el teatro Victoria Eugenia. / MIKEL FRAILE
ITZIAR ALTUNA SAN SEBASTIÁN

Las actrices Mireia Gabilondo, Ainhoa Aierbe y Vito Rogado se ponen en la piel de una trabajadora social para desnudar en «instantáneas de vida» el día a día de dos refugios -una casa de emergencia y una casa de acogida- para mujeres que eran víctimas de la violencia. Tanttaka Teatroa presenta 'La casa de la llave', una insólita creación escénica, basada en el poemario del mismo nombre que escribió Mada Alderete, quien trabajó como educadora en estos centros durante siete años. La autora del libro todavía no ha tenido ocasión de presenciar la función. «Creo que para ella será bonito ver que esos poemas llegan de forma más teatral al escenario», admite Mireia Gabilondo.

Fernando Bernués ha sido quien ha adaptado el poemario al teatro, con una puesta en escena en la que Ainara LeGardon pone la banda sonora en directo y se suceden las imágenes de Maialen Sarasua. La obra se estrena esta semana en Donostia en el teatro Victoria Eugenia, este jueves a las 20.00 horas en su versión en euskera -Aizpea Goenaga ha sido la encargada de traducirlo al euskera- y el viernes a la misma hora en castellano.

Mada Alderete escribió la historia en primera persona con una única voz, basándose en su propia experiencia y la relación que mantuvo con mujeres maltratas, pero para la función teatral Fernando Bernués creó tres educadoras, con diferentes personalidades. «Nosotras estamos dentro de la casa, donde conviven todas las mujeres con sus hijos, es nuestro lugar de trabajo, encuentro y desencuentro con estas mujeres que sufren y que intentan curarse de un amor que no es tan bueno», señala Ainhoa Aierbe. Cada una de las actrices, con su interpretación de los poemas y su voz ha ido creando su personaje.

«La historia la contamos a través de distintos poemas, pero el público no tendrá esa sensación»

La lectura de esos poemas va creando la historia, sin que el espectador casi se dé cuenta de que están «contando» y no «recitando» poemas. Las protagonistas van «dando vida» a esas palabras, « yo digo que es casi como una prosa poética, porque son poemas accesibles, fáciles de entender, y muy cotidianos», sostiene Mireia Gabilondo, quien se lamenta de los «prejuicios» que existen hacia este género literario. «A veces los poemas pueden llegar a decir más que la prosa, aunque ésta use más palabras», asegura.

Ainhoa Aierbe destaca lo «acertado» que ha estado Fernando Bernués a la hora de llevar al teatro el poemario, porque «vamos contando distintas historias y el público no va a tener la sensación de que lo estemos contando a través de distintos poemas».

El espectáculo

Título
La casa de la llave / Giltzadun etxea.
Fecha
Hoy (euskera) y el viernes (castellano), a las 20.00 horas.
Lugar
Teatro Victoria Eugenia.
Precio
18, 15 y 10 euros.

Sobre el escenario el espectador visualizará un salón, con un escritorio, y una ventana a la que salen a fumar las mujeres. Pero la puesta en escena también cuenta con una parte más simbólica. «Hay cajas, que son el símbolo de vida de cada una de las mujeres. al final se van acumulando esas cajas, sobre las que se proyectan las imágenes que ha creado Maialen Sarasua. Es algo muy visual y bonito», explica Vito Rogado.

Música en directo

A la derecha de la escena se coloca Ainara LeGardon, -la cuarta protagonista de la obra, tal y como reconocen las tres actrices-, que va creando un «universo sonoro», cuenta Mireia Gabilondo. «Ella toca en directo y va intercalando sonidos y diferentes notas, que van apoyando el relato de los poemas. Además de las palabras, aporta otro lenguaje, que muchas veces también llega al alma».

Las tres intérpretes coinciden en señalar que el resultado de la obra es muy «bonito», «tranquilo» y «esperanzador», teniendo en cuenta la dureza del tema que se aborda. «La función mantiene un 'tempo' que permite al espectador pensar y digerir. No tiene momentos violentos. Se da voz a estas mujeres a través de la poesía, pero con una imagen muy contundente», afirma Vito Rogado. Por eso lanzan una invitación a los hombres. «Creo que a veces tienen miedo cuando se habla sobre el maltrato, porque sienten que hacemos responsable a todo el género, y no es así», matiza Ainhoa Aierbe. «Los únicos responsables son los maltratadores».

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