¿Pisos y un cine en el Bellas Artes?

¿Pisos y un cine en el Bellas Artes?

Sade y Ayuntamiento negocian un uso residencial y cinematográfico para el edificio a cambio de acabar con el litigio que mantienen ambas entidades

ITZIAR ALTUNA

El Ayuntamiento de San Sebastián y la Sade, propietaria del edificio del Bellas Artes, continuarán con las negociaciones que vienen manteniendo en las últimas semanas para buscar una salida al inmueble, y sobre todo, para despejar el panorama judicial en el que están inmersas ambas entidades, pendientes ahora mismo de lo que se decida tras la reclamación patrimonial interpuesta por la Sade hace dos años por valor de 13,7 millones de euros a la administración municipal. La empresa titular del edificio sigue pidiendo que se le otorgue un uso residencial al Bellas Artes y que se permita su derribo, por encontrarse en una situación de «ruina física».

La directora gerente de la Sade, Coro Odriozola, ha comparecido este miércoles en la comisión de Cultura, Euskera y Deporte del Parlamento Vasco, a petición del parlamentario popular Carmelo Barrio, para exponer la situación generada tras la decisión de los tribunales que anuló la orden que declaraba el Bellas Artes como Bien Cultural -la semana pasada el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, compareció en la misma comisión para explicar la postura del gobierno municipal en este asunto-. Odriozola ha admitido que durante los últimos meses se han mantenido distintas reuniones con el Ayuntamiento para buscar un acuerdo sobre los usos y posibilidades reales de actuar sobre las fachadas del inmueble.

En este punto, ha anunciado que la Sade estaría dispuesta a ubicar un cine de 300 butacas en la planta baja y primera, siempre y cuando se le otorgue un uso residencial al inmueble. En ese caso, retiraría la reclamación de 13,7 millones interpuesta al Ayuntamiento. Sobre los otros posible usos del edificio, «no confirmo ni digo que vayamos a hacer viviendas», ha dicho Odriozola, «sólo pedimos que se le de al edificio un uso (residencial) que ya tenía hasta 1994». También ha añadido que, aunque durante los últimos 30 años la propiedad ha intentado dotar de actividad al edificio, «es muy complicado encontrar inquilinos interesados hasta que no se despeje definitivamente su situación legal». En este sentido, el uso residencial Bellas Artes «facilitaría las futuras negociaciones para encontrarle uso», admitió Odriozola.

Estado de ruina

La empresa propietaria descarta que al inmueble se le pueda dar un uso terciario. «Destinar a cine el edificio actual es imposible, por razones de falta de aislamiento acústico», ha señalado Odriozola. Preguntada sobre la posibilidad de que pudiera albergar un museo dedicado al cine, tal y como ha planteado la asociación Ancora, la respuesta ha sido tajante. «La idea es bonita, pero eso le correspondería hacer a alguna administración. Y hasta la fecha, no hemos tenido ninguna oferta por parte de ninguna institución pública para comprar el inmueble o para hacer una permuta». La Sade estima que la rehabilitación del actual edificio tendría un coste de 6,9 millones de euros.

La Sade estaría dispuesta a ubicar un cine de 300 butacas en la planta baja y primera, siempre y cuando se le otorgue un uso residencial al inmueble

Durante su intervención, la representante de la Sade ha recordado que llevan muchos años intentando negociar una salida para el inmueble. Ha defendido que el edificio está en «ruina legal» desde 1997 según una sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, y que su degradación se debe a la falta de actuación municipal, ya que «la rehabilitación del edificio es obligación de la administración», ha dicho, citando otra sentencia en firme del Tribunal Supremo del año 2001. La Sade, como titular del inmueble, debe asumir gastos en caso de que no se garantice la seguridad, ha señalado, «y es lo que hemos hecho hasta ahora».

Otra de las condiciones que ha puesto sobre la mesa de negociación la propiedad del Bellas Artes es la necesidad de derruir el edificio por estar en «ruina física». Odriozola ha citado un estudio realizado por la empresa Labein en la que se apunta que «solo uno de cada cinco pilares cumple la normativa actual» y que «las grandes vigas presentan fisuras pasantes de 5 a 6 milimetros», por lo que concluye que «es una temeridad reutilizar esta estructura». El inmueble fue construido en 1913, en seis meses y «con normas desconocidas, con cemento natural, muy sensible a la humedad, por lo que las paredes se están degradando», ha afirmado.

Otra de las condiciones de la empresa propietaria es la necesidad de derruir el edificio por estar en «ruina física»

La directora gerente de la Sade ha criticado que ninguna administración haya estudiado «adecuadamente» el estado real del edificio. Ante esta situación, la Sade reclama que se deje derruirlo, para reconstruirlo con una estética similar, pero adaptando los huecos a los nuevos usos requeridos. «Pedimos poder hacer una réplica», ha señalado, y ha puesto como ejemplo los casos de La Perla -que es una copia del original- y del hotel Hispanoamericano -que transformó su interior pero mantuvo sus fachadas-. Durante la comparecencia, los parlamentarios han podido ver una réplica del edificio que plantea la empresa.

Crítica a las administraciones públicas

El abogado de la Sade, Javier Olaverri, también ha intervenido en la comisión parlamentaria y ha declarado que las administraciones públicas «han venido actuando como si desconocieran que el edificio está en ruina». El letrado ha advertido que «el edificio puede derrumbarse en cualquier momento y sin previo aviso», y que si no lo hace «es porque no tiene un uso actualmente que le haga soportar cargas adicionales».

Tras analizar lo ocurrido en los últimos 20 años y explicar la propuesta para dar un uso al edificio, la directora gerente de la Sade ha mostrado la «total disposición» de la Sade para llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento, para lo cual, se ha ampliado el plazo inicialmente marcado para estas conversaciones, que concluía esta misma semana.

Fuentes de alcaldía consultadas por este medio han confirmado que las dos partes han mostrado su voluntad de seguir hablando para intentar alcanzar un pacto en las próximas fechas. Tras la no declaración como Bien Cultural por parte del Gobierno Vasco, el futuro del Bellas Artes está sujeto al Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido del Ayuntamiento.

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