A piñón fijo en la Sala Gazteszena

En el último concierto que Dantz ofreció en el Patio de Tabakalera el sábado por la noche los cuatro integrantes de Skip&Die se emplearon a fondo para poner en danza al personal. Espectacular en su papel de agitadora 'frontwoman', Cata Pirata y sus músicos protagonizaron una sobreactuada pero vibrante función en la que pasaron por su tamiz electrónico infinidad de palos -no faltó ni la cumbia- y ofrecieron un show que fue de menos a más.

A medianoche, el festival se mudó a la vecina Sala Gazteszena, donde ya no hubo tiempo para experimentos ni exotismos. El menú estuvo exclusivamente compuesto por electrónica a piñón fijo: cierto es que hubo ritmos de todos los colores, pero todos ellos estuvieron encaminados a hacer bailar la audiencia hasta el amanecer.

El británico George Evelyn, alma mater de Nightmares on Wax, ejerció de cabeza de cartel con un set irresistible y 'gastasuelas' en el que predominaron los ritmos negros sin aridez alguna: tan buen ambiente reinaba que un asistente subió a echarse unos bailecitos junto al DJ. Después le relevaron Session Victim, uno de cuyos integrantes tocó ocasionalmente un bajo que, con tanto pinchadiscos y música enlatada, supo a gloria. El también alemán Daniel Haaksman, que por la mañana cató la sidra en las Euskal Jaiak, clausuró Dantz.

Mención aparte merecen los DJs locales que pincharon en la sauna en que se convirtió la sala pequeña: sus actuaciones no tuvieron nada que envidiar a las de los nombres que aparecían en letras grandes en el cartel.

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