El pequeño Bone regresa con un relato a la altura de su grandeza

Fone Bone, el protagonista de una saga que, desde 1991, es famosa en el mundo entero. Arriba, el elenco principal de la obra. /
Fone Bone, el protagonista de una saga que, desde 1991, es famosa en el mundo entero. Arriba, el elenco principal de la obra.

Jeff Smith dibuja, 25 años después, el epílogo de su obra cumbre

ÓSCAR GOÑI SAN SEBASTIÁN.

Son blancos como los huesos, poco distintos entre sí, al menos en su aspecto físico. Viven en Boneville y su especie no es especialmente curiosa en el universo que habita, mezcla imposible con el real. Un lugar tan plácido como peligroso, tan arraigado a costumbres sencillas como a la magia y a los monstruos, que de todo puede haber en cada montaña o valle. Incluso puede que, dormitando en el interior de alguna cueva, sea posible que aún los dragones vivan, alejados de su era de gloria.

Los Bone tampoco son tan distintos de los humanos. Sus motivaciones, sus sentimientos más nobles y los más miserables no difieren de los esgrimidos por los moradores del pueblo, o por las criaturas más temibles y estúpidas, las mostrorratas. Fone Bone, es noble, valeroso y lee 'Moby Dick' mientras suspira enamorado de Thorn, una joven y bella chica con algún secreto a sus espaldas. Sus primos, Phoncible y Smiley, poseen la capacidad de convertir la vida de cualquiera en un caos, eso sí, muy divertido y a la postre, claro, necesario.

Es 'Bone', y ahora que Astiberri publica 'Bone Coda', el supuesto colofón a la mundialmente famosa obra que Jeff Smith (27 de febrero de 1960, McKees Rock, Pensilvania) realizó de 1991 a 2004, conviene releer una aventura que no solo se circunscribió a las viñetas, sino a la propia estrategia editorial y que contribuyó decisivamente a cambiar la forma de entender la edición en Estados Unidos.

La animación y el cómic siempre han ido de la mano; muchos artistas iniciaron su periplo profesional en estudios que se convirtieron en toda una escuela. Jeff Smith no es una excepción, y no cuesta encontrar en su pincel influencias de los dibujos animados de la Warner o Disney. Sin embargo, las viñetas siempre estuvieron allí. La tira legendaria de la prensa americana 'Pogo' de Walt Kelly, es, más allá de cualquier discusión, referencia obligada para comprender 'Bone', su forma de contar, la técnica de sus diálogos, el ritmo de la historia. A fin de cuentas, Smith intentó que 'Bone' llegara a los lectores como, precisamente, tira diaria, pero fue a través de la autoedición que empezó todo.

Blanco y negro

No se trata de contar aquí todo ese viaje. De hecho, buena parte del libro 'Bone Coda' (coda: conjunto de versos que se añaden como remate a ciertos poemas) narra de forma magnífica, con palabras del propio autor, todo lo ocurrido desde aquel verano de 1991. Sin embargo, el panorama es fácil de comprender. En un mundo ocupado por las gigantescas Marvel y DC, autores que hoy son estrellas (Daniel Clowes, Art Spiegelman...) entienden que su obra merece un lugar y una visibilidad que solo obtendrá ocupándose de todo el proceso, no solo del artístico. En el caso de Jeff Smith, fundará con su esposa Cartoon Books, la editorial que, a lo largo de 55 entregas, contará 'Bone', en blanco y negro, a un grupo de lectores que terminará siendo legión.

Será una aventura, una sola, un relato largo estructurado en nueve capítulos que poco a poco adquirirá dimensiones de 'El Señor de los Anillos' merced a un hilo conductor brillante, a unos personajes, además de los Bone, maravillosos, muy alejados de los arquetipos que hoy ya han llegado a saturar por manidos la fantasía literaria. No hay elfos embutidos en brillantes armaduras, ni pueblos de enanos trabajando incansables en fraguas milenarias... más bien la cantina de Lucius Down, la abuela Ben, Ted el insecto Hoja y todo un magnífico elenco de actrices y actores que confluyen en momentos tan extraordinarios como una carrera de vacas que ya figura por méritos propios en la historia de los comics.

Como sucede con los relatos grandes, 'Bone' es una lectura absolutamente maravillosa tanto para un público infantil como adulto. Resulta ora entrañable y tierna, ora fascinante, y el tono oscuro que va adquiriendo a medida que avanza, nunca deja de lado un humor inteligente al que no cabe renunciar. Recogido en tomos, reconvertido a color, el pequeño Fone Bone es el amigo que ojalá existiera; la historia corta recogida en la presente edición de Astiberri, publicada originamente en 2016, 25 años después de su nacimiento, devuelve al diminuto héroe al Olimpo de los grandes.

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