Pepón Nieto: «A lo largo de los siglos hemos cambiado muy poco, nos mueve el amor»

El actor en su papel de 'La comedia de las mentiras'./JAVIER NAVAL
El actor en su papel de 'La comedia de las mentiras'. / JAVIER NAVAL
Actor

El popular actor actúa desde hoy al domingo en el Victoria Eugenia con 'La comedia de las mentiras', un espectáculo basado en varias obras de Plauto

ROBERTO HERREROSAN SEBASTIÁN.

Acompañado por Paco Tous y María Barranco entre otros intérpretes, Pepón Nieto da vida a Calidoro, un criado que utiliza las mentiras para lograr que sus amos encuentren el amor. Una versión actualizada de comedias clásicas del autor latino Plauto. El montaje fue encargado y estrenado el año pasado por el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida.

- ¿Cómo es esta versión?

- Es una comedia muy comedia basada en textos de Plauto. Los personajes y escenas son muy reconocibles, pertenecen sobre todo a tres obras suyas: 'La comedia de la olla', 'Pséudolo' y 'Miles gloriosus'. Los autores, Pep Antón y Sergi Pompermayer, han creado un montaje para que la gente pase dos horas divirtiéndose. No hay moralejas, pero sí surge la idea que la sinceridad absoluta está sobrevalorada y que a lo mejor mintiendo un poco se hace la vida más llevadera y agradable. Me refiero a esas mentiras amables que te salvan sin hacer demasiado daño a los demás.

- ¿Nos reímos básicamente de lo mismo 23 siglos después?

- Sí, el ser humano ha cambiado muy poco, por eso los textos clásicos son universales. Nos mueven las mismas cosas: el amor básicamente. El motor era y sigue siendo el amor. Y en este caso la comedia lo que cuenta es que para conseguir el amor tampoco está mal mentir un poco.

- ¿Cómo se ha hecho el viaje de la época de Plauto a la actualidad?

- Nunca nos hemos planteado hacer nada. Lo que le hace parecer más cercana es que el vestuario y la escenografía es actual. El público en ningún momento se plantea por qué vamos vestidos como si fuera hoy y hablamos como en la Grecia antigua. Y tampoco nos hemos planteado mucho este tema porque el texto ya te da libertad.

- ¿Hay una exigencia diferente para los actores con este tipo de teatro que pide mucha precisión en el ritmo y en el trabajo físico?

- La función tiene un ritmo endiablado. Hablamos mucho y muy rápido y al ser una comedia muy comedia necesita un gran esfuerzo, es casi una tabla de gimnasia sueca. Sudamos una barbaridad y, además, la escenografía la movemos nosotros durante la función.

- ¿Fuera de la ficción cuándo pasa una mentira de ser piadosa a inadmisible?

- Cuando hay un trasfondo de maldad. Cuando intentan mentirte para sacar un provecho poco honroso, o para enriquecerse más con una avaricia desmedida. Cuando te mienten como si fueras tonto y aunque se lo hagas ver te siguen mintiendo como si no pasara nada. En la obra los personajes mienten con muy poca vergüenza y el que más mi personaje. Un criado esclavo de la familia que hila mentiras para que sus amos consigan lo que quieren, que no es otra cosa más que casarse con el que menos les conviene. No miente para él ni para conseguir nada en su provecho.

«A los autores clásicos hay que darles la vuelta siempre con respeto, pero sin miedo»

- ¿Se encuentra cómodo con este tipo de personajes?

- Me encuentro cómodo contando historias y si están bien escritas pues más cómodo estoy.

- La última vez lo vimos haciendo otro clásico, 'El eunuco'

- Los personajes no tienen nada que ver, pero si el tono. Además está escrita por los mismos autores y ambos han sido encargos del Festival de Mérida.

- Trabajar en el escenario del teatro romano de Mérida debe de ser una maravilla. ¿Cambia mucho hacerlo en un teatro convencional?

- Hacerlo en Mérida tiene una cosa como añadida que es maravillosa. Son tres mil y pico espectadores, es al aire libre, con el escenario natural del teatro romano. Pero cuando sales vas a hacer la escena, a sentir lo que le pasa al personaje y a hacer la comedia. Y ese mismo hecho se da también en cualquier otro teatro. Fue una transición muy cómoda, llevamos la misma escenografía e incluso algo más.

- ¿Hasta dónde le parece bien que se actualice a los clásicos?

- Siempre que se haga bien se puede y se debe hacer cualquier cosa. Hay que cambiar, buscar y que cada director y actor lo hagan distinto. Si se representa 'Hamlet' todos los años es porque se hace con puntos de vista distintos. Hay que darle la vuelta a los clásicos siempre y cuando se respeten, pero sin miedo.

- Acaba de estrenar la película 'El intercambio' y ya rueda otra.

- Estoy con la segunda de Marina Sereseski, que ya hizo 'La puerta abierta'. La nueva se titula 'Lo nunca visto' y la rodamos estos días en Isaba y en el Valle del Roncal.

- No le falta trabajo. ¿El actor que comenzó en 1993 con un capítulo de 'Farmacia de guardia' se lo imaginaba así?

- No soy consciente de que me va bien o mal. Yo trabajo. A veces da la casualidad de que se juntan trabajos con otros anteriores y parece que estás con mil cosas a la vez. O si haces solo teatro se entera poca gente. Ya con la edad que tengo he aprendido a no creérmelo cuando estoy muy arriba y a no venirme abajo en el caso contrario. Sí que tengo suerte, eso también lo admito.

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