Patxi Presa: «El futuro Koldo Mitxelena es ahora el proyecto cultural más importante de Gipuzkoa»

Patxi Presa (Nuevo director del Koldo Mitxelena)

El responsable del centro cultural asegura que su transformación busca dotarlo de todas las prestaciones de una biblioteca del siglo XXI

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN.

Después de un año de conversaciones, la convergencia física entre la Biblioteca Municipal donostiarra y el Koldo Mitxelena se ha quedado en nada, pero los responsables forales de Cultura siguen adelante con el proyecto de rehabilitación y redefinición del centro cultural de la calle Urdaneta. El Koldo Mitxelena afronta una importante transformación, en la que aún no hay fechas, ni definición concreta del centro, para afrontar los retos de una biblioteca del siglo XXI, según su nuevo director, Patxi Presa. «Una vez puesta en marcha Tabakalera, el nuevo Koldo Mitxelena es el proyecto cultural más importante de Gipuzkoa», asegura Presa.

- ¿Por qué han decidido acometer la transformación del Koldo Mitxelena?

Los datos

92.402
Socios acumulados desde 1993
443.330
Visitantes al año
Documentos incorporados al fondo en 2016
11.814
Fondos de la biblioteca
372.523 documentos catalogados y 32.099 digitalizados
Préstamos
56.895 libros, 28.987 vídeos, 6.776 CD's, 4.945 cómics, 574 en otras categorías. En total, 98.177

- Por dos razones: en 2015, cuando se empieza a diseñar el proyecto estratégico cultural de la Diputación, ya en un primer análisis surge la necesidad de realizar ciertas transformaciones. Pero sobre todo está el hecho de que el servicio de Arquitectura de la Diputación presenta un informe en septiembre de 2015 en el que apremia a acometer una reforma estructural del edificio porque muestra múltiples carencias. El coste estimado es de tres millones de euros para una reforma importante: desde la accesibilidad de edificio hasta las instalaciones pasando por el mantenimiento.

«Las instituciones tienden y han tendido hasta ahora a trabajar de forma muy aislada»

«Queremos saber por qué no vienen los no usuarios del KM y la forma de atraerlos»

«Hay una colección muy amplia y dispersa de documentos que no se consultan»

«En las bibliotecas del futuro perderán peso los libros mientras que lo ganará el usuario»

- Parece ser que hay goteras dentro del edificio...

- Precisamente, el sábado de la semana pasada hemos tenido goteras de la cubierta del edificio que ha afectado a unos cuantos documentos. No es la primera vez que pasa y es una prueba palpable de la necesidad de hacer una reforma integral, después de 24 años de funcionamiento. El edificio tiene que cerrarse durante un período de tiempo sí o sí para ser reestructurado y renovado.

- ¿Fue a raíz de esta necesidad de renovar el edificio cuando surgió la idea de la convergencia con la Biblioteca Central de Donostia?

- Por decirlo de alguna manera: la necesidad de la reforma nos da la oportunidad de abundar en esa reflexión, que ya se había iniciado, sobre el equipamiento. Han surgido las bibliotecas Carlos Santamaría y Ubik, creada según un modelo de futuro. En mi opinión, el hecho de ir a una biblioteca sólo a buscar un libro, nos guste más o menos, tiene fecha de caducidad.

- En el plan de convergencia en el que se ha trabajado durante un año, ¿cuál iba a ser el reparto de funciones entre el KM la Biblioteca Central?

- La idea básica es que la red de bibliotecas municipales atiende por ley a la lectura pública y el KM está destinando buena parte de sus recursos a lo mismo. La idea era reorganizar eso para mejorar los servicios que damos e implementar otros. Un ejemplo: los horarios de apertura, que se podrían ampliar hasta las once de la noche y extender a los sábados por la tarde e incluso a los domingos. Pensamos que la lectura pública estuviera más en manos municipales, y centrarnos en el patrimonio y en alguna otro rasgo de identidad del KM.

- ¿Por qué se frustra la convergencia física entre los dos centros?

- A ver, no daría el proyecto por finiquitado para nada. Digamos que después de un año de análisis por parte de los técnicos de ambas instituciones vemos que los funcionarios y las empresas que trabajan tiene difícil encaje en un mismo equipamiento. Quizás se pueda hacer, pero exige mucho detenimiento y otro tiempo, así que decidimos arrancar por nuestra cuenta con la reforma del KM sin esperar más. Vamos hacia una cooperación en servicios.

- ¿No existía hasta ahora?

- Las instituciones tienden y han tendido hasta ahora a trabajar de manera muy, muy aislada. Creo que abrir líneas transversales es muy importante para el departamento foral de Cultura, como lo demuestra la Escuela de Cine de Tabakalera, en la que Diputación trabaja con el Zinemaldia, con la Filmoteca Vasca y con la propia Tabakalera. Me parece irresponsable el trabajo en isla de cada institución. Por supuesto que ha habido cooperación, pero no estructurada con unos objetivos determinados. Ahora queremos fijarla, de hecho, en septiembre se creará una comisión de la Diputación y el Ayuntamiento para trabajar en este proceso de cooperación.

- Pero por ahora las bibliotecas municipales y el KM van a seguir ofreciendo los mismos servicios.

- Hasta que cierre el KM, por supuesto.

- ¿Cuándo se cerrará?

- No queremos hablar de fechas. Queremos tomarnos las cosas con seriedad y con calma. No puedo adelantar ninguna fecha porque hay muchas circunstancias: por un lado, pliegos y concursos de arquitectura; por otro, acabamos de empezar un proceso de reflexión porque la no convergencia física se decidió en junio. Partimos de algunas ideas, pero queremos chequearlas con el tejido cultural, como el consejo de las artes y la cultura, y con los profesionales de bibliotecas del territorio. Y también queremos abrir un proceso participativo para tener en cuenta la opinión de los usuarios y, sobre todo, de los no usuarios. Queremos saber quiénes no vienen al Koldo Mitxelena y por qué para determinar la fórmula que atrajera a ese público.

- Pero, ¿será el año que viene?

- No lo sé, no me quiero comprometer. Quizás sea en 2019. Es muy prematuro dar fechas en este momento.

- Y el presupuesto de la obra, ¿se mantiene en seis millones?

- Sí, IVA incluido, pero es un presupuesto que se calculó cuando hablábamos de la convergencia en un único edificio, así que puede que se rebaje algo ya que no vamos a necesitar un proyecto arquitectónico que incluya algunos servicios.

- ¿Se ha perdido un año de trabajo?

- No, en absoluto. Hemos aprendido mucho y nos ha servido para hacer esa reflexión interna.

- ¿Pero no teme quedar atrapado en esa espiral de las reflexiones que parece envolver todos los proyectos culturales?

- Sí, sí... Nuestro asesor Jordi Permanyer suele citar el dicho «lo mejor es enemigo de lo bueno». Efectivamente, si por algo se está caracterizando el proyecto cultural de la Diputación es por meterle velocidad a las cosas porque la Administración tiene la inercia a la inacción. No: yo creo que el proceso de este año ha sido interesante.

- En cualquier caso, parece que el usuario está satisfecho con las prestaciones del KM.

- Sí, el usuario es alguien que está a gusto, el KM es muy acogedor, lleno de vida y por aquí pasan 450.000 personas al año, pero el problema es losno usuarios. Queremos saber por qué no vienen y la forma de atraerlos. Hay que tener en cuenta que el Koldo Mitxelena se inauguró cuando no existía internet.

- Habrá quien piense, con Groucho Marx, que «la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados».

- Sin ninguna duda, pero vuelvo al tema de toda la gente que no viene. La gente que viene seguirá haciéndolo, pero el objetivo es atraer a más público. La biblioteca virtual es el futuro y me refiero a la capacidad de acceder desde tu casa a patrimonio, a descargarte libros, como ya se puede hacer a través de eLiburutegiak. No hará falta que te desplaces desde casa para consultar determinadas cosas.

- ¿Eso hará innecesario el edificio?

- Todo lo contrario. En esta transformación de las bibliotecas van a perder peso los libros y va a ganarlo el usuario. Las bibliotecas del futuro deben ofrecer todo lo que no puede ofrecer el mundo digital: los contactos, la convivencia, las interrelaciones... es decir, el antiguo ágora.

- ¿Será un sitio en el que el silencio de la lectura dará paso al ruido del debate?

- No, yo me lo imagino como una plaza pública con diferentes niveles: una primera planta más de encuentros y, por lo tanto, con más ruido y a medida que vas subiendo, más silencio, hasta llegar a la última planta con colecciones patrimoniales y cosas por el estilo.

- Sí parece decidido vincular la actividad del KM a una programación cultural sobre diversos temas.

- Esta idea, que insisto en que no tiene por qué ser el proyecto definitivo, parte de dos pilares: el patrimonio, que queremos poner en valor para no ser un almacén de documentos...

- ¿Considera que ahora sí lo es?

- Sí, a ver, en estos momentos tenemos una colección muy amplia, variopinta y dispersa de documentos. Desde folletos hasta libros, pasando por carteles. Necesitamos una ordenación de por qué y para qué seguir comprando patrimonio. Además, yo creo que los bibliotecarios somos muy dados a adquirir colecciones, a catalogarlas, a cuidarlas y ahí nos quedamos, sin ofertarlas al público. Debemos buscar la fórmula para que la gente se interese por el patrimonio, partiendo de que no es un asunto que vaya a generar colas de gente.

- ¿Hay en el KM muchos fondos inertes que nadie consulta?

- Sí , sí, hay mucho. De todo tipo de características, desde fondos novedosos a otros de carácter anecdótico. Por otra parte, a veces se cree que el KM tiene que ser una biblioteca únicamente patrimonial y yo creo que para nada. Ësa ha de ser una de las patas del proyecto, pero la otra se tiene que basar en el pensamiento, algo que exceda la literatura, el debate. Nos gustaría también atender al público infantil, no con una biblioteca, sino con un proyecto porque queremos crear lectores. Finalmente, estudiamos que el KM proponga una serie de temas de interés a lo largo del año y se generen debates en torno a esos asuntos abordados desde la literatura, el ensayo, el cómic, el cine y las exposiciones. Esas producciones se podría ofrecer a bibliotecas del territorio.

- ¿Puede que acabe la legislatura y no se haya acometido aún la reforma del edificio?

- Sí, puede ser. No queremos agobiarnos con fechas. Desde luego, yo creo que la legislatura tiene que acabar con el proyecto encaminado, no sé si con las obras adjudicadas o no.

- Lo negará, pero da la sensación de que después de un año de reflexión, han vuelto a la casilla de salida.

- No, no, no estoy de acuerdo. Todas estas ideas que tenemos no las podríamos llevar a cabo si no dejáramos en manos de Donostia Kultura la lectura pública. Esta cooperación nos permite buscar un espacio intermedio entre la red de bibliotecas municipales y Ubik que ofrezca mejores y mucho más variados servicios a los ciudadanos.

- A falta de definir cómo será el futuro Koldo Mitxelena, ¿tiene claro cómo no debería ser?

- Sí, no queremos que sea un almacén de libros, ni solamente un centro de patrimonio. Tiene que cubrir un espacio en el ámbito cultural. Hay otros más atendidos en el territorio, como el cine, la música, el arte y las artes escénicas, aunque no estén pasando su mejor momento. Sin embargo, el ámbito de la palabra escrita siempre ha sido el más pobre. Una vez puesta en marcha Tabakalera, el futuro Koldo Mitxelena es el proyecto cultural más importante que tiene Gipuzkoa.

- ¿Se va a dedicar más espacio a los libros?

- No, no es ésa la intención. Queremos que los ciudadanos sean más protagonistas y los libros, menos, pero no porque no tengas acceso a ellos, que estarán digitalizados, sino porque el documento no tiene que ser tan central. El edificio tiene sus servidumbres y no se trata de tirarlo, sino de crear espacios más flexibles porque cualquier proyecto de este tipo es para diez años.

- ¿Dónde se ubicarán las oficinas del departamento de Cultura durante las obras?

- Está por decidir. Hay muchas cosas pendientes, como ésa, qué servicios se seguirán prestando durante la obra y dónde...

- ¿Y los fondos?

- También los estamos estudiando. Hay varias alternativas: Oñati, Belarza... Hay que decidir cuál es la mejor.

- En cualquier caso, ¿será el adiós al Koldo Mitxelena tal y como lo hemos conocido?

- Sí. En noviembre de 2018 se cumplen 25 años de su inauguración. No me gusta emplear la palabra 'adiós' y tampoco imagino un KM tan diferente. La cultura debería ir a la vanguardia en los procesos de transformación.

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