Astigarraga: «Ha pasado la era del 'estrellato'; el arquitecto está al servicio de la gente»

Pedro Astigarraga posa con el cartel de la Bienal en la entrada del Palacio de Miramar./MIKEL FRAILE
Pedro Astigarraga posa con el cartel de la Bienal en la entrada del Palacio de Miramar. / MIKEL FRAILE
Pedro Astigarraga, comisario de la bienal Mugak

Su obsesión es combinar el rigor académico con la apertura a la sociedad. La bienal se asentará en Donostia y hará de la ciudad «capital vasca de la arquitectura»

M. EZQUIAGASAN SEBASTIÁN.

Pedro Astigarraga (Donostia, 1958), arquitecto donostiarra autor de edificios como Ficoba o el polidepotivo de Benta Berri junto a su socio José León Lasarte, es el comisario de la bienal. Contagia entusiasmo y su obsesión es «combinar el rigor académico con la apertura a la sociedad».

- No es solo una cita para arquitectos, repite.

- La bienal pretende acercar la arquitectura a los ciudadanos para volver a establecer esos lazos de unión que la arquitectura ha mantenido históricamente con la sociedad, y que en los años de los 'arquitectos estrella' anteriores a la crisis se habían perdido en parte. Desde su origen está pensada como una bienal multidisciplicinar, plural y transversal, no solo para los arquitectos sino para toda la ciudadanía. Por eso en el programa hay exposiciones, charlas, talleres, visitas guiadas...

- La bienal durará más en el tiempo, pero mañana empieza su 'semana grande'.

- La bienal arrancó en octubre con actos previos pero la semana central es desde mañana lunes hasta el viernes. Sus actos llegan hasta el 31 de enero de 2018. En esta semana central hay un montón de actividades, tanto en la sede central de Miramar como en sedes colaboradoras: Tabakalera, el Koldo Mitxelena, San Telmo, el convento de Santa Teresa, el espacio Reflex, el Colegio de Arquitectos, la Escuela de Arquitectura, el museo Rezola y Habic, más cinco galerías de arte.

- En ese programa tan amplio una de las 'estrellas' es la gran exposición del estudio catalán RCR, recién galardonado con el Pritzker, que se abre mañana en Miramar.

- La exposición 'Creatividad compartida' recoge el trabajo del estudio RCR de Olot, compuesto por Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta. Es magnífica.

- La bienal participa de la filosofía especial de ese estudio, pegado a la tierra y abierto al mundo.

- Es un estudio en un pueblo pequeño como Olot y desde ahí trabajan para todo el mundo. Su arquitectura relaciona al hombre con la naturaleza y el paisaje, con las raíces bien claras pero sin renunciar a un lenguaje moderno. Son los anti-estrella: los tres comparten mesa en su estudio.

- En Miramar convivirá esa gran exposición, que ocupa toda la planta 'noble' del palacio, con un amplio ramillete de exposiciones.

- Sí, es un abanico que permitirá al visitante de Miramar una mirada poliédrica de la arquitectura y todo lo que rodea esta displicina. Hay una exposición, por ejemplo, sobre villa Imanolena, la casa que Luis Peña Ganchegui construyó en 1964. Es probablemente el mejor ejemplo de arquitectura familiar en el País Vasco en la segunda mitad del siglo XX. Y el proyecto sigue tal cual.

- Pero hay más.

- Hay otra muestra sobre unas piezas de Oteiza coordinada por Guillermo Zuaznabar y una, 'habitar la frontera', con artistas latinoamericanos, que trabajan las fronteras, bien sean geográficas, culturales o sociales. Está coordinada por Juan Azpitarte. Maider López también nos ha dejado una propuesta especial, realizada con estudiantes de la Escuela de Arquitectura, aunque lamentablemente no podrá estar ella presente porque se va a Nueva Orleans por dos meses. Y es muy interesante también la exposición con los diez finalistas del certamen de la joven arquitectura vasca. Y hemos convertido también el Palacio de Miramar en una pequeña galería invitando a artistas vascos a que presenten obras que hablan de la ciudad o de la arquitectura.

«El estudio catalán RCR se abre al mundo desde Olot. Su filosofía inspira también a nuestra Bienal»

«El Instituto Vasco de Arquitectura y Mugak quedarán asentados en el convento de Santa Teresa»

- El otro gancho para el público son las charlas abiertas.

- Sí, hay talleres y conferencias para los arquitectos y otras para los ciudadanos. La del martes es una mesa redonda especialmente apetecible porque reúne a Bernando Atxaga, Fernando Savater, Harkaitz Cano y Ramon Saizarbitoria para hablar de «mi ciudad». El miércoles Soledad Gallego-Díaz modera a Josep María Montaner, concejal de Urbanismo en Barcelona, Manuel Vicent e Igor Calzada, que viene desde Oxford, para hablar de turismo o gentrificación.

- El programa da vértigo.

- En Santa Teresa hay otra exposición notable, «la ciudad que perdimos», con Áncora, que llegará a finales de noviembre y en el Koldo Mitxelena habrá cuatro. Una, comisariada por Paz Martín, trata sobre esta sociedad que envejece.

- Hay guiños especiales, como trasladar una semana a Miramar la Escuela de Arquitectura.

- Una de las claves para traer la bienal a Donostia, según se me dijo desde el Gobierno Vasco, era la existencia aquí de la Escuela de Arquitectura. Con su director, Juanjo Arrizabalaga, quedamos en que durante una semana sus 600 alumnos tengan aquí sus clases.

- ¿La bienal se quedará en Donostia?

- Sí. Se están estableciendo los mimbres para que así sea. San Sebastián acogerá el nuevo Instituto Vasco de Arquitectura Contemporánea en el convento de Santa Teresa.

- Vivimos tiempos en que se ha caricaturizado la arquitectura en personas como Calatrava.

- La bienal plantea retomar un camino que había sido prostituido por 'autorías' convertidas en despilfarros. Defendemos la arquitectura como una disciplina destinada a solucionar problemas. La arquitectura busca la belleza pero solucionando primero el problema: responde ante todo a la función. Muga plantea el retorno a esa arquitectura 'humilde', como oficio.

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