«Prefiero que mis grabaciones suenen mal y personales que bien e impersonales»

Paco Loco, de paseo por San Sebastián.
Paco Loco, de paseo por San Sebastián. / SARA SANTOS
Paco Loco, productor y técnico de grabación

Presenta esta tarde en Donostia su libro 'Cómo no llevar un estudio de grabación', junto a Mikel Erentxun y John Agnello

RICARDO ALDARONDOSAN SEBASTIÁN.

Su apellido es Martínez, pero todo el mundo sabe cómo hay que nombrar al guitarrista de Los Locos y Australian Blonde entre otros muchos grupos, técnico de sonido de su propio estudio por el que han pasado The Sadies, Josh Rouse, Gary Louris (The Jayhawks), Steve Wynn (The Dream Syndicate) o Peter Buck (R.E.M.), y productor de decenas de discos en las dos últimas décadas, de nombres señeros del 'indie' como Nacho Vegas, Bigott o Neuman. Y también de los dos últimos discos de Mikel Erentxun, 'Corazones' y 'El hombre sin sombra'. Ahora Paco Loco, asturiano nacido en México y residente en Cádiz, también escribe: lo que empezó como un blog se ha convertido en 'Cómo no llevar un estudio de grabación', una suerte de autobiografía de un técnico muy poco ortodoxo y de una figura clave en la evolución del pop-rock 'indie' desde los años 90. Hoy presenta el libro en San Sebastián (Biblioteca Central San Jerónimo, 19.30 horas), junto a Mikel Erentxun y John Agnello, el ingeniero de sonido estadounidense que se convirtió en su gurú y casi hermano.

- Pocas veces el técnico o el dueño de un estudio de grabación se convierte en personaje público y relevante. ¿Cómo lo ha hecho?

- Con el estudio he tenido mucha suerte de estar en el lugar y el momento indicados, y poder grabar algunos discos que no habrán sido éxitos de ventas pero han sido importantes. Cuando surgió el Xixón Sound, estuve en medio, fue una cosa muy mediática y se empezó a hablar del estudio que tenía entonces. Luego tuve la suerte de ir encadenando una serie de discos interesantes. M;e llevo bien con toda la gente a la que grabo, nos lo pasamos estupendamente y supongo que eso también contribuye a la leyenda.

«Si todos utilizamos los mismos emuladores de sonidos, todos los discos sonarán iguales»

- El libro habla del estudio de grabación, pero se convierte en una autobiografía que retrata también una época, la del 'indie'.

- Llevaba un tiempo escribiendo un blog, y creía que me querían encargar un libro de memorias o algo así, cosa que me echaba para atrás porque no me gusta mucho mirar al pasado. Cuando me dijeron que se trataba de hablar de los grupos que he grabado, y de cómo se graba en un estudio, ya me gustó más, porque me daba pie a hablar de los discos que provocaron que ahora tenga unas relaciones de amistad con otra gente. Y por eso tenía que hablar de 'Pizza Pop' de Australian Blonde y de 'Six Waves To Sunday' de Maddening Flames porque ahí conocí a mi mujer Muni; de cuando conocí a Steve Wynn porque yo era muy fan de The Dream Syndicate; de cuando trasladé el estudio a El Puerto de Santa María en Cádiz... Y luego vino la idea de que algunos de esos músicos hablaran también de mí en el libro. Luego también me dijeron que hablara de los discos que me han influido más. Todo eso se convirtió en un libro. Pero yo nunca tuve la sensación de estar escribiendo un libro.

- Tampoco es muy habitual que su estudio esté en su casa y los grupos que van a grabar se alojen en ella, y compartan su vida durante unos días con usted y su mujer, que se ocupa de la intendencia.

- Sí, eso hace que el trato con los músicos sea especial. Muni lleva la gestión, y va a comprar una cama hinchable cuando hay más músicos que camas o un balón de baloncesto cuando alguno quiere jugar. Buscamos un trato familiar, queremos romper el grado de intimidación que suelen tener los estudios.

- ¿Su método es evitar cualquier método?

- Mi blog se titula 'Así lo hago yo... a veces'. Ahora hay chavales jóvenes que estudian y se informan en internet, pero yo he tenido que trabajar de forma muy intuitiva, y empecé directamente de jefe del estudio que me fui montando. Algunos músicos me dicen: «Tú me empujas a hacer todas las cosas que en otros estudios me dicen que no debo hacer».

- ¿Pretende conservar un grado de inocencia, de probar y descubrir?

- Yo quería un sitio que fuera como entrar al local de ensayo, donde el músico no se ponga nervioso y pueda crear su música de una manera normal. Cuando hay que estar nervioso es al componer las canciones, al estudio se viene a disfrutar, a investigar y pasarlo bien. La crisis ha hecho que los que antes grababan un disco en ocho días ahora lo tengan que hacer en cinco. Eso te deja sin tiempo para experimentar, pero también los grupos vienen con las cosas más claras. Y tocan mejor.

- Evita entrar en detalles técnicos.

- Es que sería imposible, porque yo no sé de técnica. Hace tiempo les dejé el estudio a unos amigos técnicos y empezaron a hablar de transientes o algo así, y no se podían creer que no supiera lo que era. Yo hablo para la novia del músico, o viceversa, para la gente que siente curiosidad por cómo se hace para grabar un disco, no para técnicos.

- Mikel Erentxun nos decía que usted le había enseñado a ser él mismo, a no intentar 'perfeccionar' su forma de cantar.

- Para mí eso es esencial. Ahora es muy fácil hacer grabaciones digitales utilizando los mismos sonidos que todo el mundo, y los emuladores de instrumentos que usa cualquiera. Yo prefiero que mis grabaciones suenen mal y personales que bien e impersonales. Mikel tiene una carrera de treinta años y no está para copiar a nadie, está para que le copien. A Mikel y Diego les consideramos 'mainstream', pero yo le decía: «Recuerda de dónde vienes, porque cuando empezasteis erais 'indies' antes que nadie». Tiene sus propia raíces y no tiene que mirar a John Lennon.

- ¿Por eso prefiere usar equipos analógicos y grabar en cinta?

- Es que si todos utilizamos los mismos emuladores de sonidos digitales, todos los discos sonarán iguales. Los discos con los que yo crecí eran todos diferentes, no sonaban igual Lou Reed, Supertramp o David Bowie. Si usamos los pedales de guitarra en vez de los 'plug-in' y efectos digitales, conseguiremos sonar algo diferente. O lo que es más importante: tú tienes la sensación de que tiene un toque especial.

- También animó a Mikel Erentxun a tocar todos los instrumentos mano a mano con usted, aunque no sea un virtuoso.

- Aunque parece que vengamos de mundos diferentes, tenemos bastantes cosas en común. Y también ayuda que Mikel es la antiestrella. Si le dices «oye, Mikel, que tendrás que dormir en esa esquina», no tiene ningún problema. Es un trotamundos. Parece que él tiene que responder a un tipo de sonido estándar y que si no igual no le gusta a la discográfica. Pero yo quería que fuera él, y que hiciera punteos de guitarra, que no dejara eso en manos de otros. Cuando uno tiene un poco menos de técnica, resulta más emocional. Y yo prefiero lo emocional.

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