«Se me olvidó que sabía y podía hacer música»

Mikel Sagüés. / DV
Mikel Sagüés. / DV

El donostiarra Mikel Sagüés, antiguo líder del grupo Purr, regresa tras un largo periodo de silencio con el nuevo proyecto Green Bananas

JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN.

Tras publicar dos EP y el disco 'Purr-Motion' (1998), la banda guipuzcoana Purr se disolvió. Su cantante y guitarrista, Mikel Sagüés, vivía en Madrid y también surgieron «diferencias de criterio estilístico y gustos musicales». Pasó un tiempo trabajando en la industria musical: fue responsable comercial en Subterfuge, dirigió El Diablo, fundó el sello Dfx... Hasta que en 2010 abandonó el sector para estudiar un máster y montar la pequeña empresa de servicios de marketing que dirige en la actualidad.

En 2014 volvió a reunir a Purr para ofrecer tres únicos conciertos y las ganas de tocar afloraron de nuevo. Tanto que cierto tiempo después volvió a coger el bolígrafo y la guitarra y escribió las canciones de 'Days' (Subterfuge, 2018), el EP que acaba de publicar bajo el nombre de Green Bananas. Y lo ha hecho como si no hubieran pasado 14 años de barbecho musical. «El tiempo pasa a una velocidad increíble y se me olvidó que sabía y podía hacer música. Después de tantos años, es curioso pero hoy tengo la sensación de continuar donde lo dejé», asegura el músico, que esta noche teloneará a los canarios Texxcoco en el Dabadaba a partir de las 21.00 horas. Antes, a las 19.00, ofrecerán un set acústico en la FNAC de Donostia.

Confiesa que al principio le costó recobrar la inspiración y sufría porque no le convencía lo que escribía. Pero de repente tuvo «un par de meses muy inspirados» -junio y julio de 2017- y compuso cuatro canciones que hablan «del paso del tiempo, de marchar, de volver, de segundas oportunidades y del amor». «También hay algún viaje psicodélico», añade el músico, que tomó el nombre de Green Bananas de una canción de Parkinson DC, grupo de Barcelona de los 90 en el que cantaba su amigo Jaime Hernández.

Purr tenía un sonido muy noventero, con claras referencias al grunge, al noise rock y a grupos como Nirvana, Dinosaur JR o Sonic Youth. En cambio, Green Bananas nace como propuesta más intimista y reposada, con una «mezcla imprevista de indie rock con un poquito de pop, psicodelia, otro de songwriter, shoegaze, post rock...». «El sonido no es tan saturado, no hay tanta distorsión y rabia, he metido sintetizadores en casi todas las canciones y violines en 'Undefeated'. Creo que responde a mi momento vital, pero sigo siendo yo: me reconozco mucho en cada canción, son como una parte de mí», asegura el donostiarra, que en la grabación tocó prácticamente todos los instrumentos.

Algunos han comparado la voz de Sagüés con la del cantante de Future Islands y su sonido también puede recordar al de Tindersticks. Él dice no tener «ningún referente» a la hora de componer, aunque a posteriori se percata de que en 'Days' «hay cosas que pueden recordar a Bowie, a Pink Floyd, a REM...» «Las influencias están en el subconsciente y salen. Últimamente escucho cosas como Arcade Fire, Thurston Moore, The XX, The War On Drugs, St. Vincent, Parquet Courts...», añade.

El vértigo del directo

El EP lo ha grabado en el estudio donostiarra de Yon Vidaur, «un fuera de serie» con «un presente bárbaro y un futuro aún más prometedor». «Me ha ayudado mucho a enfrentarme al acto de tocar, componer y grabar después de tanto tiempo», dice antes de avanzar que tienen cuatro o cinco canciones nuevas empezadas que formarán parte del primer álbum largo de Green Bananas. «Pronto habrá que retomar las visitas al estudio Muir», adelanta Sagüés, que continúa viviendo en Madrid.

Pero antes toca presentar el EP en directo junto a una banda compuesta por los madrileños Borja Tena (batería), Jose Crespo (bajo) y Rafa Parras (guitarra). No oculta el vértigo que siente al volver a encaramarse al escenario y recuerda que cuando lo hizo de nuevo en 2014 estaba «aterrorizado», aunque «cuando te subes unas cuantas veces, cada vez estás más tranquilo». De modo paralelo el donostiarra toca la guitarra en Oso Miel Oso, otra banda que tiene pendiente de grabar un disco largo. «Tocamos poco pero no tenemos intención de dejarlo. Yo no tengo la presión de tener que cantar, así que me divierto mucho», concluye.

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