Las obras para transformar el Museo Naval de Donostia se retrasan un año

Dos visitantes, en la sala habilitada para realizar propuestas sobre el nuevo museo./SARA SANTOS
Dos visitantes, en la sala habilitada para realizar propuestas sobre el nuevo museo. / SARA SANTOS

El proceso abierto para recabar opiniones sobre el nuevo proyecto culmina esta misma semana

BORJA OLAIZOLASAN SEBASTIÁN.

La transformación del Museo Naval de San Sebastián en Museo Marítimo Vasco se retrasará al menos un año porque los trabajos de reforma del edificio van a ser más complejos de lo inicialmente previsto. Aunque el equipo que dirige el centro desde el pasado verano aseguró que las obras se llevarían a cabo entre finales de 2017 y 2018, finalmente no se acometerán hasta el próximo otoño. «Hemos fijado un nuevo calendario que contempla que la reforma se ejecute entre octubre de 2018 y febrero de 2019», confirma Raúl Pérez Iratxeta, director del museo.

El Museo Naval cambió de gestores el pasado verano. Un equipo vinculado a Albaola, la factoría marítima de Pasaia, sustituyó a Soko Romano y José María Unsain, los responsables del centro desde 1991. La sustitución se enmarca en un proceso de renovación de las instalaciones que busca incrementar el número de visitantes. El nuevo equipo ganó el concurso para la gestión del museo con un proyecto que contempla un modelo centrado en la divulgación de la historia y el patrimonio marítimo vasco. Entre sus propuestas figura también un cambio de nombre: el Museo Naval pasará a denominarse Museo Marítimo Vasco.

La transformación pasa por una reforma del edificio para modernizar sus instalaciones y adaptarlas a los requisitos de la legislación más reciente. El museo ocupa la antigua sede del Consulado del Mar de San Sebastián, un inmueble del siglo XVIII que es uno de los pocos que sobrevivió al incendio de la ciudad de 1813. Aunque fue objeto de una completa remodelación cuando en 1991 abrió sus puertas como Museo Naval, tiene carencias evidentes para adaptarse a las normativas que regulan los edificios de uso público. La falta de un ascensor puede que sea la más significativa, si bien instalaciones como los aseos también necesitan una actualización. «Las necesidades del edificio -explica su director- se han revelado más importantes de lo que pensábamos y la partida presupuestaria que tenía este año la Diputación es insuficiente, así que hemos decidido retrasar la reforma para poder hacerla con cargo a los presupuestos de 2018 y 2019».

El nuevo calendario

Domingo
Termina el proceso para recabar opiniones sobe el nuevo proyecto de museo. Preparación de una nueva exposición en vísperas de Navidades.
Febrero 2018
El centro cerrará dos semanas para habilitar otra nueva exposición en la planta intermedia y un nuevo espacio, Itsasgune, en la primera planta.
Octubre 2018
Comienzan las obras de remodelación del edificio. Se instalará un ascensor, se acondicionarán los baños y se renovará la terraza.
Febrero 2019
El centro abre sus puertas bajo el nombre de Museo Marítimo Vasco.

Los responsables de Untzi Museoa han adaptado la programación al nuevo calendario. Así, dentro de unos días abrirán una nueva exposición cuyo contenido es una incógnita aunque tiene relación con la pintura. En febrero, además, el edificio cerrará un par de semanas para acondicionar otra muestra en la planta intermedia y habilitar un nuevo espacio en la planta inferior. Este nuevo espacio se llamará Itsasgune y pretende recrear el ambiente que se vive en un puerto. «Es un proyecto para recuperar la actividad que el edificio tenía hace 250 años cuando era el Consulado del Mar. Se trata de habilitar espacios para la actividad portuaria, talleres de reparación de barcos y otras tareas relacionadas con el mar para que el público se sienta atraído por el museo y entre con más facilidad».

Aportaciones

En paralelo a la puesta en marcha de las dos nuevas exposiciones y la habilitación del Itsasgune, los responsables del museo trabajarán en la definición del proyecto museológico a partir de las aportaciones que han podido recopilar durante los dos últimos meses. El museo acondicionó a finales de verano su planta intermedia para dar a conocer a los visitantes su propuesta de futuro. Unos paneles detallaban la historia del edificio y enumeraban los principales pilares del proyecto museológico que se quiere poner en marcha. Al mismo tiempo, se invitaba a los visitantes a opinar sobre la propuesta y aportar puntos de vista que la mejorasen. El proceso, que culminará esta misma semana, se ha saldado con un resultado positivo en lo que se refiere a participación, asegura el director. «Hemos contabilizado del orden de unas 260 aportaciones. A partir de la próxima semana comenzaremos a analizarlas. La idea -añade Pérez Iratxeta- es redefinir el proyecto del museo con las propuestas que hemos recibido».

Poco se puede adelantar sobre las sugerencias ciudadanas dado que hasta el lunes permanecerán en las urnas en las que se guardan. El director se muestra confiado en que enriquecerán el proyecto final. «Octubre ha sido un mes muy bueno y nos han visitado muchos turistas, gente que conoce otros museos marítimos y que a buen seguro nos habrá proporcionado nuevos puntos de vista». Los nuevos gestores mantienen además contactos con diferentes instituciones y asociaciones para darse a conocer y abrir cauces de colaboración. «Nos estamos reuniendo con instituciones y entidades sociales para transmitirles nuestro proyecto. Hemos estado con Diputación, Gobierno Vasco, pero también con los vecinos de la Parte Vieja y con responsables del Aquarium, el Club Náutico y de otras localidades costeras de Gipuzkoa. Queremos que sepan -resume el director del Museo Naval- que estamos abiertos a colaborar en todo lo que tenga que ver con el patrimonio marítimo del territorio».

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