«Hacer las obras me costó, pero elegir su sitio...»

Poco antes de la inauguración de Chillida-Leku el 16 de septiembre de 2000, Eduardo Chillida bromeaba en una entrevista: «Hacer las esculturas me costó lo mío, pero decidir cuál el sitio que le correspondía a cada una (en Zabalaga)... eso ha sido lo más duro». Con estas palabras, el artista quiso ilustrar el complejo proceso de creación del museo hernaniarra, un proyecto en el que invirtió diecisiete años y que acometió como si fuera una obra artística en sí mismo, en especial, el interior del caserío. Chillida-Leku abrió sus puertas con 41 esculturas de gran tamaño y decenas de obras en otros formatos. El recorrido por el museo ofrece un viaje a través de la evolución artística de Chillida, desde sus primeras esculturas hasta las piezas monumentales de su última etapa. Después de diez años abierto al público, el centro cerró el 1 de enero de 2011 debido al importante déficit de funcionamiento que acumuló ejercicio tras ejercicio. Durante esos diez años 810.000 personas pasaron por las campas de Zabalaga. Desde su cierre formal, miles de personas han podido visitarlo mediante el sistema de cita previa.

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