Dead Bronco: «He visto más 'rednecks' en Euskadi que en los Apalaches»

El cantante y guitarrista Matt Horan actúa con Dead Bronco esta noche en el Dabadaba./DAVID HERRANZ
El cantante y guitarrista Matt Horan actúa con Dead Bronco esta noche en el Dabadaba. / DAVID HERRANZ

Matt Horan, americano afincado en el País Vasco y alrededores, endurece el country punk-rock de su banda en el disco 'Driven By Frustration'

JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Nacido en Florida y amante del surf, Matt Horan conocía Euskadi por un videojuego en el que aparecía la ola de Mundaka. Hace una década vino «de paso» y «un poco sin querer», terminó quedándose en Getxo, donde dio clases de inglés, trabajó como barbero, tuvo una hija y formó Dead Bronco. Tras una temporada en Aginaga hoy reside en Oruña de Piélagos (Cantabria) y aunque intercala algún «yeah, man» en su charla, habla un castellano envidiable. El 3 de marzo tocarán en Ficoba de Irun pero hoy inician gira con su renovada banda en el Dabadaba (21.00 horas), que después, en una segunda función aparte (23.30), cambiará radicalmente de tercio con la electrónica del británico Iglooghost y la bilbaína Rrucculla.

- Desde 2012 han editado cuatro discos de estudio y un EP de homenaje a Hank Williams. ¿Cómo compagina la composición con giras tan largas y extenuantes?

- Publicar discos y tocar mucho es la única forma de que se acuerden de ti y yo trabajo mejor bajo presión: me gusta mantenerme ocupado.

- Es usted bueno creando etiquetas: del 'Broncobilly sound' de antaño al 'Americana Sludge' actual. ¿Es por lo pantanoso del sonido?

- 'Americana' porque los instrumentos que usamos son tradicionales -banjos, mandolinas, guitarra acústica, contrabajo...- con una base es de música antigua de los Apalaches. Y 'Sludge' porque mezclamos todo eso con el doom, el hardcore punk...

- Ha endurecido el sonido...

- Antes de este disco contemplé dejar la música, estaba desilusionado y lo veía todo muy rutinario. Al final decidí renovar totalmente el grupo -sólo quedo yo de los Dead Bronco originales- porque no quería estar limitado y trabajar con gente que únicamente hace un estilo de música. Me encantan el country y el bluegrass, pero llevo seis años girando con esos estilos y estaba cansado del 4x4 y de los tres mismos acordes de siempre. Me aburría, quería meter otros ritmos, experimentar, evolucionar...

- ¿Y cómo afectan los cambios a la grabación y al directo?

- Muy positivamente, vamos todos en la misma dirección hacia algo nuevo y sin seguir géneros ni reglas. Preferimos una música no purista y escuchamos grupos similares: The Misfits, King Dude, Superjoint Ritual... Es la primera vez que lo paso genial en la grabación y he crecido como músico. Respecto al directo, yo quería dar conciertos más enérgicos porque los músicos de antes eran muy buenos técnicamente pero estaban parados mientras yo me partía el cuello como si fuera epiléptico. Los de ahora ya no parecen estatuas y el show es mucho más potente.

- El mismo título, 'Driven by Frustration', invita a la desesperanza que confirman temas como 'Scumbag' (Escoria), 'Life of Leech' (Vida de sanguijuela) o 'Stuck In The Mud' (Atrapado en el lodo). ¿Se siente guiado por la frustración?

- Sí, pero lo veo como algo positivo porque aquí 'driven' significaría 'motivado'. Mis propias limitaciones y la frustración me hacen seguir adelante y decir: «Por mis cojones voy a conseguir lo que quiero». Desde pequeño sufro temporadas de depresión muy 'heavies' que debo combatir con pastillas y otras mierdas. El año pasado tuve algunos episodios y las letras tienen que ver con las cosas que pasaban por mi cabeza. Quería contar cómo me siento cuando a veces resulta imposible respirar pero tienes que seguir adelante y no dejar que te afecte. Hay mucha peña aquejada de depresión: en el último año la música ha perdido a gente importante que se ha suicidado...

La cita

Cartel
Dead Bronco.
Lugar
Sala Dabadaba (Donostia).
Día y hora
23/2/2018. Hoy a las 21.00 horas.
Precio
12 euros en venta anticipada y 14 en taquilla.

- No faltan tampoco las alusiones a Dios ('Lord Call Me Home') ni al Diablo ('Devil's Road')...

- No son canciones religiosas pero incluyen muchas referencias al bien y al mal porque es algo que llevo muy dentro de mí. Procedo de una familia muy religiosa y extremista en la que la música no era algo aceptable. Mi madre y mi padrastro querían que fuera cura o médico, me obligaban e ir a misa e incluso fui monaguillo. Yo escondía mis discos de heavy metal pero un día mi madre los encontró y me obligó a destruirlos: fui yo quien pulsó el botón de la basura mecánica porque, según decía, era la música del diablo. Desde pequeño llevo sintiéndome culpable por las cosas que me gustan porque todas eran pecado. La mayor parte de las depresiones derivan de todas esas mierdas que me metieron en la cabeza...

- Alguna vez ha dicho que su música refleja su estilo de vida. ¿Cómo encaja el imaginario sureño de Dead Bronco en un lugar como Euskadi, que no parece tener mucho que ver?

- La verdad es que todo es muy parecido. Los 'rednecks' y la gente que vive en la montaña son iguales en todo el mundo. De hecho, he visto más 'rednecks' en Euskadi que en los Apalaches. En Aginaga, donde viví un tiempo, hay algunos que flipas: un vecino me amenazó con una pistola por un tema de unos perros... Me dije: «¿Pero dónde estoy? ¿En Florida otra vez?» Y en Algorta también hay un montón de gente que lanza cuchillos a dianas, peña sin dientes, tíos que han tocado el banjo toda la vida porque su abuelo lo hacía... El sur vive por todo el mundo. (Risas)

- Parecen imágenes sacadas de la película 'Deliverance'... (Risas) ¿Y cree que esos 'rednecks' vascos son tan conservadores como los del estereotipo estadounidense?

- No, no son tan conservadores pero también están orgullosos del lugar del que proceden, quieren proteger sus tierras y son patriotas. Quiero aclarar que el término 'redneck' no tiene por qué ser negativo, sino que está relacionado con un estilo de vida: son muy campestres, tienen sus tierras y hacen cosas 'fuera de la ley' como construir chabolas o destilar licor casero. También tienen sus escopetas... Pero he conocido a 'rednecks' vascos majísimos que vienen a nuestros conciertos.

- ¿Qué es lo que más le atrae de los vascos?

- Que al principio es difícil que te acepten en sus cuadrillas pero cuando lo hacen tienes un amigo o amiga para toda la vida. También me mola que te hinchen a comida hasta petar y que saben beber como locos. Yo tengo colegas por todo el mundo pero la mayoría están en Euskadi.

- ¿Cuál es la mayor diferencia entre el público vasco y el estadounidense?

- Allí nos movemos mucho y apoyamos a la banda. Es raro encontrar a un tío quieto que esté sólo mirando. Hacemos pogos a muerte, da igual el tipo de música, yo los hago incluso con el reggae. En Europa la gente es más parada, aunque luego aplauden al terminar la canción.

- ¿Dead Bronco tiene más credibilidad porque usted es estadounidense? ¿Para hacer música como la suya es mejor tener raíces reales?

- Para hacer country o hillbilly con ese 'twang' característico igual sí tienes que haberlo mamado, pero para la música del último disco creo que no. Nosotros tenemos la ventaja de que yo hablo bien inglés, pero hay gente en España que lo hace muy guay, como los catalanes Th' Booty Hunters, que ya practicaban country hillbilly antes que nosotros.

- ¿Y hay escena vasca?

- Hay cantidad de grupos de folk y bluegrass, son buenos, pero hay cien mil. Por eso necesitaba cambiar, ir hacia algo más oscuro, heavy y fuerte. Todo es demasiado feliz y alegre.

- Siempre han arrastrado a un público diverso. ¿Temen perderlo?

- No, igual perdemos un público pero ganamos otro. Me di cuenta de que la gente quería caña en los conciertos y el anterior formato no daba más de sí. En EEUU distribuirá el disco Union Roots Records, y eso nos permitirá tocar más allí, en agosto haremos una gira de un mes. Al fin nos llaman de festivales de verdad para tocar con bandas que amo -Bad Religion, Reagan Youth, Meat Puppets, Prodigy...- y no festivales de 'country line dancing' alos que van tres tíos disfrazados de vaqueros.

- ¿Ha tenido más ofertas para el cine tras debutar como actor en 'La mina' (2016) de Miguel Ángel Jiménez?

- Sí, tras rechazar un par de ofertas he aceptado trabajar con Axel O'Mill, argentino afincado en Pamplona que ganó el Goya en 2016 con el documental 'Hijos de la tierra'. No puedo avanzar mucho más pero será una especie de thriller psicológico que empezaremos a rodar en abril.

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