El violonchelista Steven Isserlis actúa hoy en el Victoria Eugenia

El violonchelista británico Steve Isserlis. /
El violonchelista británico Steve Isserlis.

El polifacético músico briánico despide el ciclo de Quincena en el teatro con un recital junto a la pianista Connie Shih

MARÍA JOSÉ CANO SAN SEBASTIÁN.

El violonchelista británico Steven Isserlis, que actuó el año pasado junto a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt, vuelve esta tarde a la Quincena para tocar ante un público que, según sus palabras, «fue lo mejor de mi anterior visita». Hoy ofrece un recital -que cierra el ciclo de conciertos en el teatro Victoria Eugenia- junto a Connie Shih, una pianista que, según Isserlis, «desde la primera vez que la escuché me dejó aturdido por su musicalidad y por su gama infinita de colores. Hoy en día toco con ella más que con cualquier otro pianista. Es receptiva, generosa, lo da todo. Y esas son las cualidades que más valoro».

En el concierto de esta tarde el dúo hará un recorrido por el repertorio para su instrumento, desde una de las 'Suites para violonchelo solo' de Bach hasta una obra del compositor londinense Thomas Adés. «Una obra lleva a la otra», explica Isserlis. «Mendelssohn adoraba a Bach y Schumann a Mendelssohn. Y Debussy, aunque odiaba la música de Beethoven y Brahms, amaba a Schumann. Por último, Thomas Adés ama a Debussy y el último movimiento de 'Lieuz Retrouves' está inspirado en París. Así que todo encaja. Y aunque las piezas de Schumann están escritas originalmente para oboe, creo que se adaptan muy bien al violonchelo».

Si bien Steven Isserlis acostumbra a utilizar un Stradivarius de 1726, el Marquis de Coberon, a veces utiliza otro instrumento. «El otro violonchelo tiene cuerdas de acero modernas, distintas a las cuerdas de tripa, que uso para piezas que tienen que sonar menos humanas, más penetrantes. Realmente toco el 90% de mi repertorio en el Stradivarius».

Isserlis, que ofreció ayer una masterclass a estudiantes de Musikene, es también profesor. «Supongo que intento transmitir a los alumnos algo de los valores que tuve la suerte de recibir de los grandes maestros con quienes trabajé como Jane Cowan, Sandor Vegh, Ferenc Rados y Gyorgy Kurtag». Músico ecléctico, se define a sí mismo como «explorador musical y entusiasta», es también creador de conciertos didácticos, escritor de libros para niños y locutor. Ha realizado documentales para la BBC y ama la música de los Beatles. Pero sobre todo, destacan su entusiasmo y energía. «Schumann dijo que sin entusiasmo no se puede lograr nada en el arte. Todos mis músicos preferidos, desde los clásicos a los Beatles o Peter Gabriel, tienen un amor profundo y apasionado por la música, quizá porque es la cualidad más importante para un artista».

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