Wyoming: «'El verdugo' es el mejor guion en castellano que se ha escrito nunca»

El Gran Wyoming ofrecerá mañana un concierto junto a su banda, Los Insolventes, en Kutxa Kultur Kluba de Tabakalera./ROBERTO GARVER
El Gran Wyoming ofrecerá mañana un concierto junto a su banda, Los Insolventes, en Kutxa Kultur Kluba de Tabakalera. / ROBERTO GARVER
José Miguel Monzón 'El Gran Wyoming'. Presentador y músico

El popular actor y humorista presenta hoy en Tabakalera el filme de Berlanga, definido como «una película de humor sin un solo chiste»

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN.

A invitación de Filmoteca Vasca y dentro de su programa 'La favorita de...', José Miguel Monzón 'El Gran Wyoming' presenta hoy en Tabakalera ese monumento al humor negro que es 'El verdugo' (1963), de Luis García Berlanga. El popular presentador, músico, columnista y actor -entre otras actividades- admite que podría haber elegido otro título entre el ramillete de sus películas favoritas, pero finalmente se inclinó por este título cuyo guion «es el mejor que se ha escrito nunca en lengua castellana». La visita relámpago de Wyoming a Donostia se completará mañana con la actuación que ofrecerá en la Kutxa Kultur Kluba de Tabakalera junto a su banda, Los Insolventes.

LOS DATOS

Hoy
Presentación de 'El verdugo' a cargo de El Gran Wyoming y coloquio posterior. Sala de cine 1 de Tabakalera. 19.00 horas. 3,50 euros
Mañana
Concierto de Wyoming & Los Insolventes. Kutxa Kultur Kluba. 20.00 horas. 12 euros. a la venta en el Punto de Información de Tabakalera y en www.kutxakultur.eus

- Cuando recibió la propuesta de Filmoteca Vasca, ¿le costó elegir su película favorita?

- En realidad, tenía unas cuantas para elegir. Es que es muy difícil decidir, como cuando te preguntan cuál es tu canción favorita. Hay una lista de películas que son todas mis favoritas, pero ya puestos, ésta es un arquetipo en todo.

- ¿En qué sentido?

- Para empezar, creo que es el mejor guion en lengua castellana que se ha escrito nunca. Frase por frase. Todas están muy estudiadas, tienen mucho sentido. Por otro lado, es un alegato contra la pena de muerte de una inteligencia bestial. A mí se me ocurriría lo obvio: poner a un señor ejecutando, mostrando el drama del suceso a la cara para preguntar: «¿tú serías capaz? Pues entonces eres un hipócrita». Algo prosaico. Pero lo que hace aquí Berlanga con Azcona es darle una vuelta tremenda al asunto, haciendo un alegato desde el punto de vista del verdugo, que es un profesional, y todo lo que ocurre en torno a él. Entonces, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, la película se convierte en un alegato contra la pena de muerte en un tiempo en el que no estaba tan mal vista.

- ¿Qué otras películas barajó escoger? Quizás 'Plácido' por la proximidad de las fechas navideñas...

- Pues sí, es otra obra maestra y otra lección de cine en otro orden de cosas. Tiene planos secuencia larguísimos porque se tiraban días y días ensayando, hasta que salía bien, con un movimiento de cámara que hoy no se sabe ni por dónde iba eso. También hablaría del cine de Woody Allen, no de una película en concreto, sino de su filmografía. Le pasa un poco como a Balzac, que en 'La comedia humana' agrupó más de ochenta novelas, que son capítulos de una misma historia. Woody Allen hace una crónica del siglo XX perfecta. Si viniera un marciano a la Tierra le diría que viera esas películas para entender perfectamente de qué vamos nosotros.

«Si viniera un marciano a la Tierra le diría que para conocernos viera los filmes de Woody Allen»

- ¿Sucede igual con las películas de Berlanga respecto al siglo XX español?

- Sí, lo que pasa es que Berlanga hace un falso costumbrismo, de tal forma que si no sabes de qué está hablando, la película se queda a la mitad. Mientras que Woody Allen coge a un sujeto y lo mete en observación en un laboratorio, los chavales que ahora tengan veinte años entenderán 'El verdugo' de Berlanga, pero habrá muchas cosas que se les escaparán.

- ¿Por ejemplo?

- Por ejemplo, los jeribeques que tiene que hacer un ser humano para acercarse a una mujer. Ahora hay chicos que salen a a las ocho de la tarde, para las diez ya han ligado y están en la cama, hablando en plata. Toda la historia de 'El verdugo' se articula en torno a dos cosas: el precio del amor y la muerte. Y sobre todo, con internet, las fuentes de información son tantas que la gente tiene una mente muy dispersa. Por ejemplo: un personaje de 'El verdugo' es enterrador. Cuando se sienta con su novia a ver un paisaje lo que le dice a ella es: «A ti, ¿cómo te gustaría morir?» ¿Qué quiere decir? Es un chico que lleva años haciendo eso, no hace otra cosa y no sale de ahí. Tiene un imaginario limitado. Son piezas muy concretas de un puzle cuyo resultado final es la casa que puede pintar un niño de cinco años, mientras que el puzle que monta un chico de ahora sería el 'skyline' de Nueva York y con piezas todas muy complicadas.

«Las películas no son actos de onanismo, sino obras que uno hace para contárselas a otros»

- ¿Dónde reside la clave de una buena película? ¿El guion, la interpretación, la dirección...?

- Claro, es que una película son todos esos factores en un equilibrio perfecto. Luego está el montaje también. Una vez, hablando precisamente con Berlanga, me contaba que era un gran misterio y que no entendía por qué una película que había hecho con todo el cariño y con todo el esfuerzo no valía y, sin embargo, otros filmes que le habían dado menos trabajo se convertían en el arquetipo de lo que la gente quería ver y escuchar. Y es que la segunda pata es la conexión con la gente que la va a ver. Las películas no son actos de onanismo, sino obras que uno hace para contárselas a otros. Entonces, si el receptor habla otro 'idioma' eso también influye. Es necesario un equilibrio de todos los factores que intervienen y como son tantos... Por eso es tan difícil hacer una buena película.

- ¿Es más fácil hacer reír o llorar con una película?

- No lo sé, depende de para quién. Hay gente que tiene un don innato para la comedia. Otra de las cosas alucinantes que tiene 'El verdugo' es que es una película de humor sin un solo chiste. Cuando la veo, me hace muchísima gracia, pero no hay una sola frase explícita. El humor está ahí.

- ¿Cómo se entiende que Berlanga, que fue demoledor en su retrato del franquismo, fuera de joven miembro de la División Azul?

- Esto es difícil de entender, pero claro, son las situaciones que uno vive. Berlanga pertenecía a una familia bien, burguesa, que en la Guerra Civil no fue lo suficientemente adicta al régimen y Berlanga se alista en la División Azul para lavar el honor de la familia y quitar cualquier resto de mancha. Pero vamos, que ésta es una de esas cosas que sorprenden porque luego, cuando uno le conocía, no era ni mucho menos un militante del Partido Comunista, pero si algo no tiene nada que ver con él es la División Azul y ese tipo de cosas. ¿Por qué estaba ahí? Probablemente, por la euforia del tiempo y porque eran tiempos complicados. Si yo te denunciaba a ti me podía quedar con tus posesiones. Imagine lo que eso puede significar en un entorno rural. El hecho de ser republicano, aunque fueras de comunión diaria, podía significar que te quitaran una casa. Creo que en este caso hubo parte de eso. Cuando Berlanga hace 'Bienvenido, Mr. Marshall', la hace con Bardem, que era comunista, es decir, que si él hubiera sido fascista no hubieran hecho migas. Era un hombre liberal en el sentido ideológico, no económico, del término.

«Gran parte del arte contemporáneo resulta aburrido, pero es necesario que sea así»

- La proyección de la película será en el Centro Internacional de Cultura Contemporánea de Tabakalera. ¿Le hace gracia el arte contemporáneo?

- El arte contemporáneo es el arte de mi tiempo. Hombre, parece que uno de los grandes desafíos del artista es no copiar lo que otros han hecho. Todos los artistas que ahora consideramos clásicos tuvieron que dar un paso adelante en su día. La gran revolución de la pintura probablemente sea el impresionismo, pero claro, cuando se habla de que Van Gogh no vendió un cuadro en vida era porque a la gente le resultaba insoportable mirar sus obras. El gran desafío de un artista, sobre todo si es joven, es trascender, distinguirse y que su arte sea valorado. Y la única forma es salirse del carril, lo cual produce que hayamos llegado a un punto en el que gran parte del arte contemporáneo sea aburrido, en el sentido de que maneja el lenguaje de una vanguardia y deja muy fuera a parte de la sociedad. Pero bueno, yo creo que es necesario que sea así.

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