Telmo Trenor y Frances Be: «Intentamos dignificar la figura del DJ porque también es un trabajo»

Telmo Trenor simula pinchar un vinilo junto a la también DJ donostiarra Frances Be, en el exterior de Tabakalera.
Telmo Trenor simula pinchar un vinilo junto a la también DJ donostiarra Frances Be, en el exterior de Tabakalera. / USOZ
Telmo Trenor y Frances Be, discjockeys en el festival Dantz

Ambos actúan mañana en la primera edición del festival de música electrónica que se celebrará en Tabakalera, Gazteszena y clubes

JUAN G. ANDRÉSDONOSTIA.

Telmo Trenor, 30 años, es natural de Egia y Frances Be, alias de Bego Aldalur, de Aiete. Amante de los ritmos negros, él es profesor de inglés para niños pequeños y ella, devota del tecno y el house, administrativa. Sin embargo, en las noches de fin de semana se transforman en discjockeys, un trabajo que intentan 'dignificar' en una ciudad que poco a poco se va haciendo un hueco en el circuito internacional de la música electrónica.

- ¿Cuándo sintieron la llamada de esta música?

- Frances Be. Yo empecé a pinchar por diversión con una amiga pero cuando el año pasado fui al Sónar de Barcelona (el festival español más importante del género), aluciné: entonces empecé a buscar un sonido determinado, más tecno, con el objetivo de hacer bailar a la gente.

- Telmo Trenor. No llevo más que dos o tres años pinchando, pero siempre he hecho música. Creaba las bases del grupo de hip hop Gallinero All Stars, pero me aburrí de tanto rapero y comencé a hacer música más movida para que la gente bailara: si quieres que el público se mueva, no puedes ir con un directo platanero. Empecé a pinchar y me pareció superdivertido.

- Dicen los responsables de Dantz que el festival cubrirá una 'carencia' en la oferta electrónica...

- F.B. No sé si ha habido carencia porque tras unos años de parón, la escena de la música electrónica ha empezado a resurgir hace poco. Eso sí. Está bien que Dantz complemente la oferta de otros festivales como el Jazzaldia o el Kutxa Kultur.

- T.T. Hacía falta un festival más específico de electrónica porque la escena donostiarra vive un momento fuerte de salud. Hay garitos como el Dabadaba o el Bukowski que organizan cosas potentes y Dantz es una forma de ponerle la guinda al circuitillo.

- ¿Qué otros espacios hay?

- T.T. Hay garitos como el Pokhara, que no son clubes pero que tienen una programación todos los fines de semana. Solemos rascar algo en los grandes festivales y en eventos de Gazteszena. Yo también salgo a Bilbao, Bergara...

- F.B. Pero en Donostia, a nivel de club, los imprescindibles son el Bukowski y el Dabadaba.

- T.T. El Dabadaba tiene una programación bastante envidiable para una ciudad pequeña como Donostia, en comparación con otros lugares del Estado.

- F.B. Exacto. Muchos de los artistas que traen aquí sólo actúan también en Barcelona y Madrid.

- T.T. Por eso es importante que haya un festival de electrónica, porque Donostia está en el mapa del circuito internacional.

- ¿Usan trucos para conseguir que la gente baile?

- F.B. Tienes que enganchar al público y si ves que no entra, igual cambias de tercio pero en general suele responder.

-T.T. Necesitas un pequeño discurso para conseguir ese enganche, no se trata sólo de poner un temazo tras otro. Eso se consigue con el tiempo y cagándola.

-¿Qué cualidades debe poseer un buen DJ?

- F.B. Debe tener 'feeling' con el público para que se produzca un toma y daca, que el dé y la gente responda. A mí me gustan mucho los DJs que te sorprenden, que te ofrecen algo nuevo. Pero para gustos, los colores.

- T.T. Eso es. Hay gente a la que le gusta una sesión de cuatro horas con el bombo a 120 y a otros algo más relajado, pero a un buen DJ yo le pido que sea un poco ecléctico, que transmita y haga bailar.

- Hacer bailar. ¿Misión imposible en Donostia?

- T.T. Hay de todo. Más que el lugar geográfico, influyen la situación, el momento y otras variables. No diría que Donostia es un sitio donde la peña se desata mucho, pero hasta cierta hora: a partir de las dos de la mañana da igual si estás en Donostia o en Barcelona.

- F.B.Hasta las dos están más comedidos, sí.

- T.T. Pero depende del día. El otro día en el Glad is The Day de Cristina Enea había un lío de la hostia a las siete de la tarde, así que no creo que seamos especialmente sosos: un poco igual sí, pero no demasiado.

- ¿Digital o vinilo?

- F.B. Mi reto es aprender a pinchar con vinilo porque los DJ que más me gustan pinchan con vinilo y creo que para hacerlo bien tienes que controlarlo: además, seleccionas más los temas, no pillas cualquier cosa... Pinchar con digital es más fácil.

- T.T. Yo también pincho con digital pero un DJ que se precie tiene que controlar el vinilo. Amas mucho más la música si la tienes en formato físico, si la has comprado y pagado, pero para reunir una colección de discos decente hace falta tiempo y, sobre todo, dinero. Esto de pinchar no lo puedes hacer por postureo porque es una puta ruina. (Risas)

- Hablemos de dinero. ¿Cuánto cobran por sesión? ¿Les piden trabajar gratis?

- T.T. Hace años que no pincho sin cobrar, porque no quiero palmar pasta. Nos suelen pagar entre 50 y 400 euros por noche, pero muchas veces quien te llama no sabe concretarte el tiempo, el tipo de evento... Es un sector desprofesionalizado.

- F.B. Como es una ocupación nocturna, que suele relacionarse con la noche y con la fiesta, parece que tú estás allí para divertirte pero no es sólo eso.

- T.T. Claro, tú tienes una cierta responsabilidad, no puedes hacer cualquier mierda. De todos modos, pasa tres cuartos de lo mismo en circuitos como el rock: la gente hace lo que puede.

- Y con esas tarifas, dedicarse a pinchar profesionalmente será una quimera...

- F.B. Para dedicarte a esto tienes que tener un estatus de productor para que te llamen de fuera o ser DJ residente en un club en el que trabajas todos los fines de semana. Para mí ese es el ideal, tener tu espacio y tu público.

- T .T. Eso en Donostia es complicado porque somos una ciudad pequeña. Ni siquiera en Barcelona y Madrid habrá muchos residentes ganándose la vida.

- Usted, Telmo, ha pinchado este año en el Sónar y lleva tiempo creando su propia música. Frances, de momento, sólo es DJ...

- T.T. Sí, sobre todo hago 'sampling', que son como bases de rap pero sin rapero. Mi reto como productor musical es sacar algo un poco más bailable en invierno, un disco más vendible para la noche que para la tarde, que es lo que he estado haciendo hasta ahora.

- F.B. Yo he empezado a salsear un poquito con los programas de producción. Primero me tengo que ir quitando el miedo y, sobre todo, seguir pinchando más: escuchar música me ayuda un montón a ir definiendo el sonido que más me gusta, y a medida que lo tenga más claro, iré más encaminada.

- ¿Ser mujer es una dificultad añadida?

- F.B. ¡Cada vez somos más y os vamos a comer el pastel! (Risas)

- T.T. ¡Yo encantado! (Risas) En mi opinión, el nivel es equitativo.

- F.B. Es verdad que de fuera suelen traer más DJs hombres que mujeres, pero entre quienes pinchamos en Donostia el reparto está bastante igualado.

- Como a todo buen DJ, les irritará que en mitad de la sesión les pidan un tema...

- T.T. y F.B. (Al unísono) ¡Sí!

- ¿Aunque la canción solicitada les guste?

- T.T. Sí, sí... Que me hablen en general también me molesta, pero si ya es para pedir un tema...

- F.B. Que me digan «Ponme música para bailar» me duele en el alma. Porque dices, ¿qué hago yo aquí? ¿No escuchas el estilo que estoy pinchando?

- T.T. Hay gente que no respeta el trabajo de los demás y cuando esto te sucede noche tras noche... El otro día en Azkoitia fue horrible, la gente estaba pasadísima y tuve que mandar a tomar por saco a un tío que me había pedido ocho veces un tema de punk. Y en el Zibbibo me pidieron Taburete, el grupo del hijo de Bárcenas. ¡Un punto de inflexión en mi carrera! (Risas)

- F.B. En el Pokhara me pidieron Love of Lesbian cuando estaba pinchando tech-house y la última vez en Irun querían 'Despacito'. Son peticiones que me entran por un oído y me salen por el otro. Mucha gente tiene una imagen de nosotros como el DJ de bodas, que pone la música que quiere la gente porque para eso están contratados.

- T.T. Yo creo que es algo que ocurre aquí y no en Europa. El otro día la holandesa DJ Marcelle se pilló un rebote tremendo porque un pavo le pidió un tema y a punto estuvo de largarse del Dabadaba. Aquí no existe tanto esa cultura de club o hay otra distinta.

- F.B. Eso es, no hay educación de club... Nosotros intentamos dignificar un poco la figura del DJ porque, al fin y al cabo, lo que hacemos también es un trabajo.

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