«Queremos abrirnos más a la Donostia mayoritaria y no ser los raros»

Alex López Allende y Sebastián Sallaberry, en la sala Dabadaba./JOSÉ MARI LÓPEZ
Alex López Allende y Sebastián Sallaberry, en la sala Dabadaba. / JOSÉ MARI LÓPEZ

La sala donostiarra acaba de celebrar su cuarto aniversario con el reto de abarcar más estilos musicales y desarrollar la fidelización del público Cerca de 1.200 grupos y 200 DJs han pasado por el Dabadaba en cuatro años

JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Parece que fue ayer cuando abrió sus puertas en Egia una sala cuyo encanto muchos compararon con el de locales de ciudades como Berlín o Londres. Pero no. El letrero de neón rojo que ilumina el pasadizo del número 8 del Camino Mundaiz lleva cuatro años encendido. Por el lugar, un auténtico pulmón musical para Donostia, han pasado cerca de 1.200 grupos y unos 200 discjockeys. Sirvan estas líneas para analizar el pasado, el presente y el futuro del local.

«No recuerdo empezar en esto con ninguna expectativa o plan a largo plazo, pero cuando abrimos sí que nos llegaron rumores de apuestas sobre cuánto tiempo duraríamos abiertos. Ahora estamos en un buen momento, vamos afinando procesos y calculando mejor los riesgos de programación, y poco a poco va aumentando el público regular de los conciertos». Quien así habla es Álex López Allende, cabeza visible del Dabadaba junto a Sebastián Sallaberry y Jon Ander Soto. Son seis socios en el negocio pero entre técnicos de sonido, trabajadores de barra, comunicación y limpieza, el equipo oscila entre las 15 y las 18 personas.

Con la hiperactividad por bandera, la sala programa prácticamente de lunes a domingo. Los conciertos los puede montar cualquiera, pero en un 90% están organizados por la propia sala y por la promotora Red Ribbon, que se guían por un principio irrenunciable: no hay normas en cuanto al estilo de los grupos que actúan sobre el ya célebre escenario de palés. Cuando el 29 de marzo de 2014 iniciaron su actividad, prometieron «eclecticismo a saco, con cierto criterio y sin saturación». ¿Han cumplido? «Bueno, igual sí hemos saturado a veces con todo lo relativo a la psicodelia y al raca-raca guitarrero, pero es producto de cómo funcionan las tendencias globales y los artistas en gira», se justifica Álex.

«Nadie habla de la saturación de los bares de pintxos; es mejor una oferta musical amplia»

«Alguien que viene al 60% de los 300 bolos que hacemos al año se merece un monumento»

Modernos, rockeros, hardcoretas, pijos, amantes de la electrónica, gente que simplemente tiene ganas de fiesta... La variedad de gentes que cada noche puebla el Dabadaba es fiel reflejo de su variada programación. ¿Pero qué hay de los jóvenes? ¿Es cierto que los chavales de hoy tienen menos interés por la música en vivo? «Cuando permitíamos la entrada gratis a menores de 23 no venían, quitando cuatro excepciones. Piensas que ya no les interesa el formato concierto, hasta que aciertas con los artistas y ves que no es así. Todo lo relacionado con la música urbana es atractivo para la juventud, pero también formatos como el de Homeshake, cercano a toda la onda del lo-fi pop a lo Mac Demarco», apunta, consciente de lo «complicado» que es detectar estos movimientos. Así las cosas, en el futuro más inmediato les gustaría «naturalizar una programación regular de música urbana» -hip hop, trap, rhythm and blues, jazz...-, además de traer a más grupos de vanguardia o experimentación y retomar las noches flamencas

En poco tiempo, la sala se ha ganado un papel referencial en el Estado gracias a su tenacidad -«tenemos cero escrúpulos a la hora de programar en días 'cabrones' como lunes o martes»- y a su ubicación geográfica -«viene muy bien que estemos entre Francia y España»-. El Dabadaba ha conseguido introducir a Donostia en un circuito más o menos underground que incluye ciudades mucho más pobladas como Madrid, Barcelona o Valencia. Cada vez son más los extranjeros que se dejan caer por allí, atraídos por las menciones en blogs turísticos y medios internacionales como el 'New York Times'.

Hitos y saturación

Al recordar los principales hitos de estos cuatro años, López Allende comienza con los autodenominados «flipes Dabadaba», esos conciertos de artistas que, en principio, suelen actuar en salas de mayor aforo. «Atrevernos con algo como Omar Souleyman en 2014 nos quitó muchos miedos sobre hasta dónde podíamos llegar, y el concierto de Brian Jonewstown Massacre tuvimos que hacerlo en Gazteszena: igual sería nuestra cumbre hasta ahora», reflexiona.

Entre las bandas que agotaron el aforo destacan The Limboos, Iseo & Dodosound, London Afrobeat Orchestra, Grises, La Femme, Novedades Carminha, Rosalía o The Excitements, que vuelven dentro de unos días. Algunos de estos nombres son los más fieles al Dabadaba junto a internacionales como Holy Wave, Dictators o Hard-Ons y locales como Albert Cavalier o Giorgio Bassmatti. En el apartado de actuaciones sorprendentes, Álex elige la de los japoneses Kikagaku Moyo, que dejaron a todos «con la boca abierta». El «suelo de espectadores» ha crecido y ya no hay apenas pinchazos de público, aunque aún recuerda conciertazos que debieron petarlo pero sólo disfrutaron cuatro gatos: Zebra Hunt, Levitation Room, Dropkick, Scott Yoder, TheeSatisfaction, White Fence...

Precisamente, en los últimos tiempos se habla a menudo de la saturación de citas musicales. En el Dabadaba se sienten cómodos en su «hiperactividad programática» y aunque entienden que «puede ser extenuante para el público medio», hay algo que tienen claro: «Cuanto mayor y más diversa sea la oferta, más probabilidades habrá de que la gente descubra que ver un concierto en directo puede ser una experiencia acojonante. No sé, nadie habla de la saturación de bares de pintxos, ¿no? Se da por hecho que el acto musical es una forma de ocio minoritaria y, comparada con el fútbol, obviamente lo es, pero eso no ha de ser así siempre. Se puede ampliar la base de público».

Para ello, intentarán ser «cada vez más diversos abarcando más estilos». «Queremos abrirnos un poco más a la Donostia mayoritaria y no ser los raros, los hípsters, los modernos, los hippies ni los 'flipaos'... esos de Egia», asegura Álex, que también quiere desarrollar más la fidelización del público: «Alguien que viene al 60% de los 300 bolos que hacemos al año -y hay unos cuantos- se merece un monumento».

Dabadaba 2.0 y expansión

La espada de un reordenamiento urbanístico en la zona de Mundaiz sigue pendiendo sobre el Dabadaba, que ante la falta de planes concretos por parte del Ayuntamiento, sigue con su actividad. De hecho, están a punto de acometer una reforma que en dos meses «debería dar con un Dabadaba 2.0» que cambiará de ubicación su escenario y contará con «mejor sonido, estética, iluminación y comodidad».

Por lo demás, su bar y su terraza seguirán abiertos todas las tardes y continuarán los habituales mercadillos y exposiciones. Y una última hora: los socios del Dabadaba han ganado la concesión municipal de la cantina del paseo de puntas de Donibane y desde la próxima semana se ocuparán de su explotación. Además de servir carnes y pescados a la brasa, organizarán conciertos ocasionales ante un escenario natural y hermoso como pocos: la bocana del puerto de Pasaia.

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