«La primera vez siempre es difícil; a partir del próximo año viene lo mejor»

El saltarín cantante de The Hives, escoltado por su banda y por los ninjas 'recogecables'. / JUAN G. ANDRÉS
El saltarín cantante de The Hives, escoltado por su banda y por los ninjas 'recogecables'. / JUAN G. ANDRÉS

El hipódromo reunió a 7.800 personas, menos de lo esperado, pero la organización del Kutxa Kultur Festibala cree que el espacio «ha funcionado»

JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN.

La lluvia y las bajas temperaturas condicionaron el fin de semana el estreno del hipódromo como nueva sede del Donostia Kutxa Kultur Festibala, al que se acercaron 7.800 personas: 3.500 el viernes y 4.300 el sábado. Si al dato se le suman los participantes en las actividades y conciertos paralelos realizados en la capital guipuzcoana y en Lasarte-Oria, la cifra llegaría a 10.000. Son datos oficiales de la promotora Ginmúsica, cuyos responsables se muestran satisfechos del traslado a un recinto que, pese a las inclemencias del tiempo, «ha funcionado».

Sergio Cruzado, director del festival, admite que una semana antes barajaron suspender la cita por las abundantes lluvias. «El hipódromo canceló las carreras, algo que, según nos dijeron, jamás había sucedido en 101 años de historia», comenta. Los chubascos complicaron la producción del evento, un ir y venir constante de vehículos y tráilers encallados en el barro. «Pero tiramos para adelante y no nos arrepentimos. La pena es que haya tocado lluvia en el estreno. Si el primer año de Igeldo -donde se registraban 5.500 personas por día- hubiera sido así, también nos habría costado transmitir la idea de que el lugar es ideal», dice.

La experiencia adquirida en un debut tan accidentado será clave para futuras ediciones. «Ahora, con toda la información de un espacio que hemos conocido sobre el terreno todo será más fácil», comenta Cruzado, que agradece la «comprensión y paciencia» de los grupos que padecieron problemas de descoordinación o tuvieron que hacer las pruebas de sonido con poco margen: «El mal tiempo retrasó y ralentizó las tareas de montaje. Hemos llegado muy justos de tiempo».

Aunque su capacidad es varias veces mayor, la organización había dispuesto el espacio del hipódromo para acoger un máximo de 8.000 personas por día, pero al final sólo se cubrió la mitad de ese aforo. «No vamos a hacer como los políticos en las elecciones cuando todos dicen haber ganado. Esperábamos más gente, sí, pero la primera vez siempre es difícil porque muchas veces se penaliza el cambio de escenario. Si a eso se le une el mal tiempo y que mucha gente quería ver primero cómo funciona el festival... A partir del próximo año llegará lo mejor», considera.

Por otro lado, no cree que con nombres diferentes en el cartel la afluencia hubiera sido mayor y piensa que quizá al hipódromo le ha faltado ese público que a Igeldo iba más al evento que a la música. La criticada ausencia de autobuses-lanzadera también ha podido perjudicar al Kutxa Kultur, y aunque su director entiende que «ver a The Hives o a The Jesus and Mary Chain debería ser suficiente para que el melómano se moviera de casa», estudiarán «fórmulas para mejorar la movilidad» y que llegar al recinto sea más cómodo y directo.

Al tiempo que agradece la filosofía e incluso el humor con el que el público se ha tomado la cuestión del barro, Sergio Cruzado se muestra «ilusionado» y convencido de la idoneidad de un espacio «increíble» y con «mucha magia» que ofrece «cantidad de posibilidades» a nada que acompañe el tiempo y se subsanen los errores de la primera vez. «Podemos llegar a artistas más ambiciosos en un escenario principal más grande y al mismo tiempo generar el ambiente íntimo de una sala de conciertos en espacios como la carpa o el Escenario Escondido. Con vistas al año que viene tenemos ya un montón de alternativas para que la gente se sienta más cómoda», promete.

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