Pierre Hantaï: «El intérprete no debe tener ideas»

El músico parisino utilizará un clavecín alemán en el concierto que ofrecerá esta tarde en el convento donostiarra de Santa Teresa.
El músico parisino utilizará un clavecín alemán en el concierto que ofrecerá esta tarde en el convento donostiarra de Santa Teresa.
Pierre Hantaï, clavecinista

Aclamado por su versión de las 'Variaciones Goldberg', el músico parisino es una de las grandes referencias en la música antigua

MARÍA JOSÉ CANOSAN SEBASTIÁN.

Pierre Hantaï (París, 1964) es una referencia en el mundo de la música antigua. Ofrece recitales, conciertos como solista con orquestas barrocas o formando parte de ellas, es un consagrado director y fundó en 1985 su propio grupo, le Concert Français, con sus hermanos, Marc, flautista y Jérôme (viola y piano), con quienes ya actuó en la Quincena. Hantaï, aclamado por su versión de las 'Variaciones Goldberg', vuelve esta tarde al ciclo del Convento de Santa Teresa, esta vez en solitario, con obras de su adorado Bach y Haendel.

- Hoy interpreta obras de Bach y Haendel en el Ciclo de Música Antigua. ¿Qué instrumento utilizará para su recital?

- Me han propuesto una copia de un clavecín alemán que voy a descubrir para este concierto.

- Hay diferencias importantes entre los clavecines y su sonoridad y por ello, los músicos suelen destacar la importancia de utilizar los adecuados. ¿Es un dato relevante para usted?

- Sin ninguna duda. De hecho, antes de proponer un programa para un concierto pregunto sobre el clavecín que utilizaré y elijo a los compositores que van bien con el tipo de instrumento.

-¿Cómo se consigue una interpretación adecuada sin conocer el instrumento que va a utilizar en profundidad?

- Esa es la dificultad de esta profesión: hay que adaptarse muy rápido a un nuevo instrumento. Y cada instrumento es muy diferente a los otros. Los clavecines podían variar mucho de un lugar a otro, de una época a otra, pero incluso en un mismo lugar los intérpretes ensayaban delante de los compositores y los instrumentos evolucionaban con ellos. Es un mundo que ya no existe. Los instrumentos no pueden evolucionar más. En la actualidad interpretamos música contemporánea con violines que datan de la época barroca y con pianos que casi no han cambiado desde el siglo XIX. En mi opinión, la construcción de instrumentos está muerta. Y sumergirse en el pasado nos permite constatar la importancia de la construcción instrumental en el arte musical.

- Cuando se habla de instrumentos de cuerda frotada se valora mucho la calidad del mismo y la labor de los lutieres. ¿Hasta qué punto es importante utilizar un instrumento adecuado en el caso del clavecín?

- Solemos decir que Bach escribió una música abstracta que sobrepasa la cuestión instrumental. Es cierto en parte, porque el instrumento en el que piensa cuando compone no es lo más importante de él: lo que más nos impresiona de su música es la maestría de la forma. Y sin embargo, rara vez encontramos un compositor tan interesado por el timbre y que haya intervenido tanto en la construcción instrumental. Bach era temido por su experiencia en los órganos y trabajó también en la evolución y en la invención de nuevos instrumentos (el clavecín- laúd, o el oboe da caccia).

«Lo más complicado para un intérprete es intentar comprender la intención del autor»

«Mi interpretación de las 'Variaciones Goldberg' ha evolucionado mucho en diez años»

«No puedo entender que los jóvenes no se emocionen hoy con la música de Bach»»

- ¿Es complicado conseguir un clavecín de calidad hoy en día?

- Desde hace más de cincuenta años hay constructores de claves maravillosos. Los mejores son los más humildes, aquellos que parten de la idea de que los instrumentos del pasado dominaban perfectamente su arte, y que nosotros no debemos buscar nada para mejorar los modelos del pasado, sólo intentar comprender las intenciones de sus autores. Por ejemplo, muchos clavecines no apagan perfectamente el sonido, algo que se deseaba en el pasado y los constructores actuales intentan mejorar este aspecto, dando un resultado triste y seco.

- Aunque en las últimas décadas se ha conseguido 'resucitar' al clavecín, ¿se puede vivir hoy en día de tocar este instrumento?

- Sí; sucede lo mismo que en otros instrumentos, se trata de hacer vivir la música. Es algo muy serio y que al mismo tiempo no deja de ser un juego. Yo creo que dirigir una orquesta es mucho más fácil que tocar un instrumento.

- Su versión de las 'Variaciones Goldberg' es una referencia. ¿Qué cree que ha valorado la crítica en su versión de esta obra?

- Es difícil de contestar, porque yo no puedo juzgar mi interpretación. Lo que sale de mis manos es lo que me dicta el texto. Pero lo que está impreso no es la obra, porque ésta no suele ser más que un guión, el más preciso posible. Hay que tener en cuenta que desgraciadamente, los compositores no pudieron anotar todo lo que tenían en la cabeza. Con Bach, sin embargo, la música está perfectamente elaborada, es una verdadera obra arquitectónica y por ello no hay que añadir nada. El intérprete no debe tener ideas, aunque tiene que intentar comprender las intenciones del autor. Es lo más complicado y lo más aleatorio. No podemos estar jamás seguros de lo que el compositor quería, pero debemos ser convincentes en el momento del concierto. En diez años he grabado dos veces las 'Variaciones Goldberg', porque las he tocado mucho, y mi interpretación ha evolucionado ella sola.

-¿Qué es Bach para usted?

- Me gusta la música de Bach desde mi infancia. No puedo entender cómo los jóvenes no se emocionan hoy con esta música que nos habla a todos. Me entristece constatar que sólo una parte ínfima de la humanidad disfruta de esta belleza, que poca gente reconoce a este hombre que nos ha regalado estas maravillas. ¿Su presencia, ahora que todo es tan fácilmente abordable, podría disminuir o incluso desaparecer? Siendo niño tocaba por placer, pero hoy me doy cuenta de la importancia de Bach. Soy más consciente del papel que desempeñamos los intérpretes, de la necesidad de transmitir estos textos a las nuevas generaciones y de transmitírselos con pasión, respeto y gratitud. Sin apropiarnos de estas músicas, sin añadir nada, sin servirnos de ellas para nuestro propio éxito.

- Cuando acude como espectador a un concierto en el que hay clavecín, ¿qué es lo que más valora?

- El clavecín es un instrumento como cualquier otro, no hay que tratarlo de manera diferente. Mucha gente me dice después de los conciertos, 'creía que el clavecín era aburrido, pero con usted es diferente'. Esto me halaga, pero siempre respondo que es el instrumento que el compositor más grande de todos los tiempos escogió para escribir las obras más importantes y más bellas de nuestra historia musical (las 'Goldberg', 'El arte de la fuga'...). Y no lo hizo por despecho, porque no tuviera nada mejor a mano. En una época en la que había variedad de instrumentos, además de , las más importantes virtudes de la música, no sólo Bach, sino también Frescobaldi, Byrd, los Couperin, Rameau o Scarlatti, eligieron el clavecín porque les ofrecía aquello que buscaban. Por ello, creo que nuestra idea del clavecín es errónea. Se trata de un instrumento dinámico, a pesar de la idea comúnmente extendida, y que permite toda la expresión requerida por estos grandes autores. Yo siempre lo he pensado y trabajo mucho para convencer al público de ello.

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