No todo el hipódromo es orégano sonoro

Algunos siguen pensando -con razón- que lo esencial de un festival son sus grupos y la música. Sin embargo, la brutal competencia y la necesidad de atraer a públicos cada vez más heterodoxos han hecho que en los últimos años las promotoras se estrujen las meninges dando cabida a todo tipo de propuestas extramusicales. Para emular el espíritu del festival en su antigua ubicación de Igeldo, habrá atracciones 'pop up' (efímeras) como autos de choque, tiro a pichón y tómbolas, además de mercados de fotógrafos, ilustradores y diseñadores de ropa, así como creadores que practicarán el 'street art' durante los conciertos a ambos lados del escenario. Aunque la ocurrencia que se lleva la palma es la de invitar a un peluquero y barbero que gratuitamente se ofrecerá a cambiar el look de los asistentes.

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