Urbizu: «Berri Txarrak no es un grupo apto para ortodoxos»

Berri Txarrak son David González, Gorka Urbizu y el autor de esta foto promocional./GALDER IZAGIRRE
Berri Txarrak son David González, Gorka Urbizu y el autor de esta foto promocional. / GALDER IZAGIRRE
Gorka Urbizu, líder de Berri Txarrak

El BEC acogerá el 17 de marzo la presentación de 'Infrasoinuak', un disco en el que confluyen las tres almas de la banda: metal, pop y punk

JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

De un ambicioso disco triple con tres productores -'Denbora da poligrafo bakarra' (2014)- a un álbum directo que sólo necesita media hora y diez canciones para dejar un contundente mensaje. 'Infrasoinuak' (Only In Dreams) comienza con 'Dardararen bat' y una imagen tan poderosa como cinematográfica de una ciudad desierta en la que todo el mundo está agachado en la vía: no se sabe si para escuchar el temblor que anuncia la llegada del tren o para perder el cuello.

- ¿De dónde surge esa idea?

- Es una imagen con mucha fuerza que me inspiró un texto de Nick Cave que me servía para abordar la cuestión de la inacción y otros temas que sobrevuelan el disco. Es como si todos estuviéramos esperando algo en lugar de tomar las riendas, que es lo que más cuesta. Pero no lo planteamos intentando dar lecciones de nada, sino incluyéndonos: hay autocrítica.

- La canción 'Infrasoinuak' habla de fuegos artificiales, del corte de pelo de los futbolistas, de los smartphones de Troya... Demasiadas distracciones.

- Sí, hoy día es fácil despistarse y no prestar atención a los infrasonidos. Me gusta la fuerza del prefijo «infra», que implica estar por debajo y pelear mucho más para ser tenido en cuenta. ¡Cuántos colectivos tienen que hacer el doble de ruido para que se les haga caso...! No tengo nada contra los futbolistas pero su ejemplo me servía para hablar del culto al cuerpo y a la imagen, de la era del selfi... Hoy parece que los referentes son los futbolistas o los cocineros estrella, mientras que el rock y la cultura en general ha perdido fuste como si fueran una especie de infrasonido que interesa cada vez menos.

- 'Zuri' aborda el drama de los refugiados y 'Spoiler', el de la corrupción. ¿Es más fácil hacer crítica social en estos tiempos convulsos?

- Lo fácil no cabe en este disco y menos en lo referido a las letras, que cada vez me cuestan más. Hay mil temas para cantar pero lo difícil es hablar de ellos sin la sensación de haberlo hecho ya. Se necesita mucho talento para no caer en la obviedad y eso muchas veces me frustra. El rock necesita algo de urgencia y en este disco hay cortes de dos y tres minutos que pedían eso: no hay margen para filosofar y ponerte profundo, el cuadrilátero en el que te mueves es cada vez más complicado. Siempre hemos vivido tiempos convulsos pero quizá han empeorado: jamás me imaginé escribiendo una canción sobre el racismo en 2017.

- 'Sed lex' critica a los monolingües que desde su altar expiden carnés de ciudadanos del mundo... ¿Les siguen preguntando fuera de Euskal Herria por qué cantan en euskera?

- Sí, y después de 23 años es un poco cansino. De este tema me quedo con eso que digo sobre que el idioma es importante si tienes algo que contar. Nuestra idea ha sido siempre trascender esa pregunta: «Recuérdame por las canciones, por los mensajes, no tanto por el idioma en que canto». Es verdad que partimos de un 'infra', de una lengua con pocos hablantes y que ni siquiera es oficial en todo su territorio, pero eso no te hace ni mejor ni peor: yo quiero hacer buenas canciones y punto.

«Si no has sido capaz de ver el pop en Berri Txarrak desde los inicios no prestabas atención»

«Actuaremos en el BEC porque nos daba pena ver a gente enfadada por quedarse sin entradas»

- 'Beude' está dedicada a los «pulmones de nuestra cultura»...

- Es un homenaje un tanto nostálgico a las salas y gaztetxes de donde provenimos y en los que ya no podemos tocar porque movemos a más público. También critica esa idea generalizada de medir el éxito de un festival por los millones que ingresa la hostelería o por la ocupación hotelera. «La ciudad se ha llenado, vale, pero, ¿qué tal estuvo, quién tocó y qué banda descubriste?» En esos casos la música pasa a un segundo plano y por eso creemos que la salud del rock and roll está más en esas salas.

- Unas letras son menos explícitas que otras. ¿Qué es el lobby de la felicidad al que alude el último tema?

- Una vez leí que Berri Txarrak hacíamos metal de autor... (Risas) Es cierto que hay letras más personales o introspectivas, un poco por lo que decía antes de no caer en la obviedad y dejar algo de margen a la interpretación. No me refiero a letras muy ambiguas o textos en los que valga todo, sino a canciones que deba completar el oyente. Siempre hay una capa mate u oscura que le va muy bien a la música. 'Zorionaren lobbya' también guarda relación con la idea del infrasonido y de toda esa maraña de artilugios para hacernos la vida más feliz: Facebook, las redes sociales, los smartphones de Troya, Google adivinando que quieres ir de vacaciones y proponiéndote a qué hotel ir... Me gustaba esa idea de un lobby trabajando para que no te aburras y lo tengas todo a mano, sobre todo esas cosas materiales con las que nos ensimismamos en lugar de, por ejemplo, ir a visitar a la amatxo.

- Bill Stevenson (Rise Against, Descendents) y Jason Livermore (Lemonheads, Black Flag) producen este álbum grabado en Colorado. ¿Diría que su sonido sintetiza las tres almas (metal/pop/punk) de 'Denbora da polígrafo bakarra'?

- Nos lo ha comentado más gente pero no es algo buscado. No dijimos: «Vamos a meter todos los sonidos de Berri Txarrak». Nos gustan los discos heterogéneos, está en nuestro ADN, y veníamos de un trabajo muy poliédrico con un planteamiento muy especial: era nuestro vigésimo aniversario, contamos con tres productores diferentes... Ahora nos tocaba un disco breve que dejara a la gente con ganas de más y cuando tuvimos diez canciones, las grabamos y ya está.

- ¿Están al tanto de las críticas de sus fans más metaleros que no comulgan con su viraje hacia el pop?

- Como suelo decir, si no has sido capaz de ver el pop en Berri Txarrak desde sus inicios igual no prestabas suficiente atención, aunque quizá es verdad que esa coraza de distorsión con la que tapábamos nuestro alma pop ya no es tan visible. En general, el recibimiento está siendo bueno y me da pena que haya quien no disfrute con el disco, pero en una trayectoria tan larga es normal que una gente se baje del tren y otra se suba: eso significa que la banda está viva y si hubiéramos hecho siempre el mismo disco, no habríamos aprendido nada. Berri Txarrak no es un grupo apto para ortodoxos. En 'Jaio.Musika.Hil' (2005) ya decíamos que nos sentíamos la oveja blanca del rebaño negro y la oveja negra del rebaño blanco: para los metaleros hemos sido demasiado pop y para los poperos, demasiado cañeros. Aunque una cosa es el disco y otra el directo: en los conciertos es donde nos sale la vena más cañera y temas que parecían más pop suenan con toda la contundencia de una banda de rock.

- Y no habrá conciertos hasta 2018...

- En febrero haremos una gira con Rise Against por Asia y Australia, país donde nunca hemos tocado. El 10 de marzo estaremos en Barcelona y antes de ir a Madrid el 14 de abril el BEC de Barakaldo acogerá la única presentación oficial de 'Infrasoinuak' en Euskal Herria: será el 17 de marzo.

- ¡En un escenario con capacidad para 15.000 personas!

-Es un reto. Nos da pena ver a gente enfadada por quedarse sin entrada incluso cuando tocamos tres noches en el mismo sitio. ¿No quieres taza? Pues taza y media. No son buenos tiempos para la lírica pero vamos a intentarlo.

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