gorka hermosa, el acordeonista que da la vuelta al mundo

La música de este urretxuarra ha triunfado en un concurso de Polonia, seducido en China y aspira a conquistar Estados Unidos

Gorka Hermosa ha recorrido medio mundo en los últimos años tocando el acordeón./MAXI DEL CAMPO
Gorka Hermosa ha recorrido medio mundo en los últimos años tocando el acordeón. / MAXI DEL CAMPO
Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

Gorka Hermosa (Urretxu, 1976) es un acordeonista universal. Se ha convertido en una especie de Willy Fog del acordeón porque ha recorrido medio mundo con sus composiciones. De formación clásica e instalado en Cantabria, donde imparte clases a sus alumnos, le llamamos para que nos hable de un mundo desconocido pero a la vez familiar, porque esa música ha sonado en Euskadi desde siempre. Su discurso es entusiasta, analítico, pero también atesora cierta dosis de humor e ironía que fluye en su conjunto como una buena melodía.

Su último aleluya ha llegado desde Polonia, donde un acordeonista de 15 años, Lukas Gogol, se impuso recientemente en el 'Got Talent' de su país con una composición del urretxuarra. Hermosa nos cuenta la intrahistoria: «En septiembre me escribió su padre para pedirme permiso para tocar 'Anantango', una de mis piezas más conocidas. Me cogió por sorpresa y, la verdad, no le veía muchos visos de seguir adelante... ¿Por qué? Porque mi música es un poco para 'frikis', una mezcla entre música clásica, jazz, folk... Es contemporánea. A la gente le gusta aunque en unos ámbitos reducidos. Pero de ahí a que triunfe en un concurso de masas...».

Pues lo hizo. En semifinales interpretaron ese tema y en la final, 'Ekia'. La noticia de la victoria cogió por sorpresa a todos: «En primer lugar porque no es normal que alguien tocando un instrumento tan 'en minoría' gane un concurso de masas. Segundo, porque es un chaval muy joven. Y tercero, porque la música es peculiar. El acordeón en Polonia tiene tradición, pero de ahí a ganar este concurso hay un salto grande. En Lituania, por ejemplo, un acordeonista ganó también el 'Got Talent' y en Serbia e Italia llegaron a la final... Hermosa no es un seguidor de estos concursos, «llevo 15 años sin televisión en casa», se justifica, pero vive en este mundo y sabe qué melodías arrasan en los rankings.

Europa, Asia, Suramérica...

Lo cierto es que, pese a tocar un instrumento alejado de los circuitos mediáticos, no ha sido excusa para labrarse una carrera interesante y muy movida, ya que no para de hacer la maleta. Este año ha estado en China, Croacia, Italia y hasta en cinco ocasiones en Portugal además de recorrer el Estado. También conoce Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Noruega, Finlandia, Rusia... Y la agenda de 2018 le llevará a muchos otros lugares, aunque sueña con visitar por primera vez Estados Unidos. Un país pendiente. Una gira por cerrar.

Confiesa que un punto de inflexión arribó cuando tenía 24 años: «Compuse una pieza ('Fragilissimo') que fue un encargo del Festival Internacional de Música y Danza de Granada para una gala y me propuse no pasar desapercibido (se ríe). Al final de la pieza cantaba, una persona del público me chillaba, yo también... Era una performance curiosa y llamó la atención».

«Mi música es contemporánea. A la gente le gusta aunque en unos ámbitos reducidos. Pero de ahí a que triunfe en un concurso de masas...»

Y otro hito en su carrera llegó en 2009 cuando le escribieron de las antípodas, en concreto desde Nueva Zelanda: «Un chaval había visto ese vídeo de Granada y me pidió que le enviara la partitura. Aquel año ganó tres de los cuatro concursos más importantes de acordeón a nivel mundial y desde entonces he recibido encargos de acordeonistas a los que yo admiraba...».

Porque su música está disponible y descargable desde su página web. Y ello acarrea, lógicamente, que prácticamente cada semana reciba peticiones de las cuatro esquinas del globo. El boom ha llegado en los últimos 6-7 años y eso le produce orgullo, claro, aunque también se leen entre líneas varias gotas de apabullamiento. En realidad, este urretxuarra ha vivido de la música toda la vida: «Con 19 años gané el concurso nacional de jóvenes intérpretes de juventudes musicales de España y el premio fue tocar durante tres años de solista con la Orquesta Sinfónica de TVE, algo inédito en nuestro país. Con 21 años empecé a dar clases en el conservatorio de Valladolid. Estudiaba Ingeniería pero ahí se quedó...». Con lo cual perdimos un ingeniero no sabemos si genial o mediocre, pero hemos ganado un músico cuando menos jugoso.

Diferentes planos de Gorka Hermosa tocando su instrumento favorito. / FOTOS: E. GUTIÉRREZ ARAGÓN, JERO VELASCO Y SANT FELIU

Sin mucha vocación

En cuanto a los orígenes, comenzó con 8 años dando clases de solfeo siguiendo la estela de sus amigos. Al año siguiente se desapuntaron todos y él, que tampoco quería seguir, fue obligado por su madre. Con muy poca vocación llegó hasta los 12 años, sin elegir instrumento siquiera: «Yo quería tocar el arpa, como Harpo Marx, pero en Urretxu no había (se ríe). Entonces, como uno de mis mejores amigos tocaba el acordeón...».

Gorka guarda un gran recuerdo de Javier Ramos, un profesor que hizo de mentor. Era un enamorado de la música en general y del acordeón en particular. «Nos llevaba a ver los conciertos de todos los acordeonistas que venían por aquí. Para mí fue muy fácil que me contagiara esa pasión. Luego él se fue a hacer la mili y llegó un profesor de Francia, Thierry Paillet, que me encantó. Llevaba dos años con él y entonces cayó el Muro de Berlín. Trajeron a Hondarribia al profesor del conservatorio de Moscú, Friedrich Lips, que también me dio muchas clases y se convirtió en uno de los mejores acordeonistas de la historia. A todos ellos les estoy muy agradecido».

«Yo quería tocar el arpa, como Harpo Marx, pero en Urretxu no había...»

El acordeonista urretxuarra no titubea cuando se le pide que elija tres piezas: «La primera se titula 'Gernika 26/4/1937', que la compuse con 17 años. Es una de las que más he tocado en todo el mundo, una pieza muy adolescente, con mucha energía, que suele impactar a la gente. Es como los niños actores, que no son actores, que hacen de sí mismos. Cuando haces de ti mismo, tiene una especial fuerza lo que cuentas. Luego está 'Fragilissimo', el punto de inflexión en mi carrera. Y termino con 'Anantango', la más versionada en internet. La clásica pieza del desamor que todo músico posee» (ironiza).

Su instrumento, el acordeón, «tiene una gran carga de prejuicios. Todos negativos. Te encasilla porque la gente piensa en un estilo determinado. Eso es muy malo y, al mismo tiempo, fantástico. Con el acordeón es relativamente sencillo sorprender al público. Por un lado, tiene un mercado reducido pero, desde el punto de vista empresarial, no tienes mucha competencia».

Y el futuro, ¿qué?

De cara a los próximos años, quiere seguir el camino que le ha traído hasta aquí, sin etiquetarse en ningún estilo, con ganas de contar cosas a través de sus composiciones y con esa relación que tiene con sus alumnos del conservatorio de Santander: «Me encanta dar clases. Tengo 14-15 alumnos. Les cojo con 8 años y les dejo con 18. Más allá de lo que pueda enseñarles de acordeón y música, me quedo con la faceta personal de ver toda su evolución. Hemos sacado discos, tocado junto a Ara Malikian... Es parecido al mundo del deporte que, aunque lo dejes a los 18 años, te ha aportado valores como la disciplina, el sacrificio, la organización...».

Terminamos hablando sobre el futuro, ese término que alberga siempre esperanza e inquietud: «Tengo la versión optimista y la pesimista. La enseñanza musical ha mejorado y el acordeón tiene un respeto que hace 20 años no lo tenía. Se han abierto muchísimas puertas y eso es mérito de una generación de profesores que hicieron una labor espectacular en los años 80, seguida de músicos como Iñaki Alberdi, Iñigo Aizpiolea, Aitor Furundarena, Iñaki Dieguez, Javier López Jaso... Pero en los años setenta teníamos en Euskadi al Elvis Presley de los acordeonistas, Enrike Zelaia, un pop star de la época. Lo que pasa es que el acordeón se introdujo luego en un tipo de música más culta y dejó un espacio en la música popular. Eso ha provocado que se pierda toda la base social y hoy en día en las escuelas de música apenas hay alumnos. Así que desconozco lo que nos deparará el futuro porque por una parte hay una generación de chavales de 20 años que tocan el acordeón de forma espectacular pero, por otra parte, es preocupante que en la base no haya gente».

«Yo soy agnóstico, yo creo en Bach»

Hermosa siempre defiende que el Dios de la música es Johann Sebastian Bach. «Yo soy agnóstico, yo creo en Bach», agrega. Así que es fácil deducir quién le inspira en su vida cotidiana: «Si tú haces una encuesta entre todos los músicos de la historia, más del 90% te contestará que el mejor es Bach. Que alguien suscite tanta unanimidad no es casualidad. Cuánto más sabes de música, más fácil percibes su talento, más te llega, más te emociona. Te hace levitar, es una música religiosa». A un menor nivel, subraya que también le han marcado Astor Piazzolla y Richard Galliano.

Con todo, antes de llegar a esos niveles pasó por su época de juventud, cuando los gustos están aún por definir y la improvisación y la curiosidad marcan los movimientos. «Antes escuchaba Los Ramones, Sex Pistols, The Clash, Kortatu, Hertzainak... Lo que tocaba con 19-24 años era música contemporánea y lo que escuchaba, en cambio, punk«, confiesa. Una mezcla explosiva que trata de introducir en sus composiciones: «Busco algo intermedio. Que le guste al que no sabe de música pero que también lo sepa apreciar un público más entendido».

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